domingo, 8 de julio de 2018

Lecciones de Fe Cristiana. Lección Nº 2: ¿De qué Sirve ser Creyente?


Lecciones de Fe Cristiana

Vivida en la Iglesia Episcopal,

Bajo la dirección de la Biblia como norma suprema,

En el camino de la tradición y la Razón

Lección Nº 2 – ¿De qué Sirve ser Creyente?

Daniel Montero Bustabad – www.monterodaniel.com

I.- ¿De qué sirve ser creyente?

Vale la pena ser creyente porque Jesús es la única respuesta plena, completa e integral, a la necesidad fundamental del ser humano.

La necesidad fundamental de la mujer y del hombre, es ser amado/a incondicionalmente. Para más detalles de lo que esto significa, ver: www.monterodaniel.com

Sin embargo, la experiencia nos muestra que dicha necesidad se encuentra crónicamente insatisfecha en nuestras sociedades occidentales.

Ningún grupo ama y protege a la persona sólo por ser un ser humano, independientemente de su origen, credo, ideología, recursos o intereses (sólo Jesús lo hace). Tras años de búsqueda, se encuentra un grupo que, por su potencial espiritual, atisba la capacidad real de vivir (encarnar) ese amor incondicional de Jesús. Se trata de la Iglesia Episcopal. Jesús, por medio de la Iglesia Episcopal, ama a las personas incondicionalmente; ello se debe a lo que sigue: 1) La Iglesia Episcopal de Barrio Cuba es una familia, donde todas y todos nos amamos. 2) La Iglesia no se basa en una interpretación rígida de un credo, que excluya a las personas que realizan una interpretación moderna o postmoderna de la Biblia. Es una Iglesia de Brazos Abiertos e Inclusiva. 3) La Iglesia Episcopal muestra una gran diversidad de pensamientos, donde todas y todos nos respetamos. 4) La Iglesia Episcopal demuestra, con hechos, un gran compromiso social, incluyendo con los sectores más vulnerables de la sociedad. 5) Otros motivos espirituales, que sólo se conocen cuando se es parte de la Iglesia.



            II.- El encuentro personal con Jesús

Lo importante de ser creyente sólo se encuentra cuando tomamos a Jesús en serio, es decir, cuando nos damos cuenta de que Jesús es real, y abrimos nuestro corazón a Él.

            En el Evangelio de Juan, Capítulo 3, Nicodemo se presenta ante Jesús. Lo hace de noche, por temor a ser maltratado por las personas influyentes debido a su amistad con Jesús. Nicodemo acude ante Jesús con el corazón abierto, lo cual es muy, pero muy importante. Nicodemo, como Moisés (Éxodo Capítulo 3), sabe que los milagros no son la demostración completa de que una persona es enviada de parte de Dios. Hasta los malvados pueden hacer milagros. La demostración de que alguien es mensajero de Dios, consiste en su “contraseña”, es decir, en el mensaje que viene a dar. Así como Moisés fue enviado por Dios con un resumen de su enseñanza a través del Nombre de Dios que Moisés reveló al pueblo (Éxodo 3), del mismo modo Nicodemo busca encontrarse personalmente con Jesús para recibir la demostración plena de quién es Jesús.

            En Juan 3, Nicodemo reconoce ante Jesús que los milagros de Jesús muestran quién es Él, porque no son cualquier tipo de milagros, como los haría un malvado (milagros para buscar prestigio), sino milagros al servicio auténtico del prójimo, como dice Isaías Capítulo 61. Pero Nicodemo quiere algo más de Jesús. Y lo encuentra.

Jesús comunica a Nicodemo la “contraseña”, es decir, el mensaje que demuestra que Jesús viene de parte de Dios y que Jesús es el único camino de la salvación plena. Jesús comunica a Nicodemo que la persona debe nacer de nuevo, del agua (bautismo) y del Espíritu Santo. Esto se logra al entregar nuestra vida a Jesús, al confiar con toda fe en Jesús, entregándole toda nuestra vida y nuestras preocupaciones, y confiar en que Jesús hará lo mejor. Asimismo reconocemos ante Jesús todas nuestras limitaciones, faltas y conductas malas que, por acción o falta de acción, hemos hecho contra los demás (pecado), y Le pedimos que nos perdone por su obra salvadora al morir en la cruz por nosotros, y resucitar para darnos vida.

Luego nos comprometemos a vivir la fe cristiana siendo parte activa de la Iglesia; si de niños/as o adultos no fuimos bautizados, pues nos bautizamos. Y si ya estamos bautizados, somos recibidos en la Iglesia (una especie de confirmación), y vivimos como cristianos activos, comprometidos (Ver Lección Nº 1).

Esto es nacer de nuevo. Si, de manera sincera, le decimos esto a Jesús, vamos a nacer de nuevo. Todas las personas necesitamos nacer de nuevo todos los días, porque la conversión a Jesús es una conversión diaria.

Unámonos todas juntas, y todos juntos, para vivir cada día la vida con Jesús, como personas, como familias, y como Iglesia Episcopal.

            III.- ¿Cómo vivir unidos a Jesús?

            Para vivir unidos a Jesús, debemos:

1) Leer la Biblia y orar diariamente. Una sugerencia muy práctica de cómo lograr esto, se encuentra en la película “Cuarto de Guerra” (War Room). Podemos, en un cuaderno, anotar en una hoja algunos textos bíblicos favoritos. Luego escribimos, en otra hoja, una oración de acción de gracias y, más abajo, algunos motivos de agradecimiento. En otra hoja escribimos nuestras necesidades básicas y los nombres de las personas por quienes oramos, sin olvidar la humanidad en general, tan necesitada de Jesús. Con este material de apoyo, cada día podemos tomar nuestra Biblia, y leer un capítulo, empezando por un Evangelio. Luego abrimos el cuaderno, oramos a Dios siguiendo uno de nuestros textos bíblicos favoritos, oramos la acción de agradecimiento y los otros motivos de dar gracias. Finalmente, seguimos con las peticiones.

2) Asistir fielmente a la Iglesia Episcopal, siendo miembros activos de la Iglesia Episcopal.

3) Encontrar una manera en la cual podamos ser útiles a los demás, y comprometernos con ello. El Documental Thrive llega a la conclusión de que, para efectuar un cambio significativo en el mundo, se necesita que una multitud de personas sean de utilidad y servicio a los demás. Para ello cada persona ha de encontrar su manera propia de practicar la solidaridad a través de involucrarse en algo concreto al servicio a los demás, y comprometerse realmente con ello.

4) Vivir con ética y compartir con los demás nuestra fe en Jesús y participación activa en la Iglesia Episcopal.

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