sábado, 25 de noviembre de 2017

Noche

La noche cubre nuestros rostros con su obscuro manto de paz, para comunicarnos que incluso en los momentos más recónditos de nuestra existencia, la plenitud nos envuelve por decisión propia.



A través de la semana hemos descendido por los agrestes montes de los días, y ahora a nuestros ojos se extiende la llanura del fin de semana que casi se inicia. ¿Cómo es este panorama? ¿Cuál es la clave de su primor? ¿Será un lúgubre páramo o, por el contrario, un amplio vergel de delicias? Ante nosotros flotan las interrogantes, mas en nuestros propios seres fluyen las respuestas.

Es a través de la amistad sincera, respetuosa y desinteresada que cada una de nuestras personas vive con unos, muy pocos, amigos de verdad, donde se encuentra un sentido de la vida (uno de los sentidos, junto a Dios), el sentido que responde las anteriores inquietudes. Cada persona es llamada a brindar sus propias contestaciones, aunque podrían encontrarse consensos. 
Para los poetas ese sentido se encuentra al expresar respetuosos cumplidos a los seres más maravillosos que existen, a saber, las mujeres que no solo son mujeres, sino también damas, damas de verdad, por sus valores y recto comportamiento. La dama es la culminación de la creación, el regalo más maravilloso que el Eterno nos brindó en los siete días de la creación. El sentido del poeta es expresar en arte el cumplido de las damas de verdad, a través de los días de trabajo de la semana, hasta llegar el fin de semana. La esperanza se encuentra en que algún fin de semana dama y poeta se encuentren en un lugar respetable en torno a un café, para conversar y conocerse más, en el vínculo de una amistad sincera, respetuosa y desinteresada.

Es la dama profesional, exitosa por mérito propio, elegante en su vestimenta, destacada por la alciónica hermosura que despliega en su atavío de enagua, tacones bien altos y, muy importante, medias de mujer, la fuente de máxima admiración y suspiros por parte de los poetas, aunque esos poetas sean Abogados en horas laborales y, posteriormente, poetas fervientes admiradores. La dama profesional, exitosa por sus virtudes de trabajo, elegante, es la mayor expresión de lo que es ser admirada, respetada, apreciada incondicionalmente, de verdad, por lo que ella es como persona, además de ser extremadamente importante, imprescindible, insustituible, justamente por ser tan, pero tan importante. La dama profesional, radiante en su vestimenta exitosa, brilla por méritos propios con un fulgor diamantino sumamente destacado, es apreciada de verdad, por lo que es como persona, con sus valores, recto comportamiento y emociones, dado que ella es tan, pero tan importante, es el ser humano más necesario; la vida no sería vida sin esta dama, pues ella es necesaria, insustituible. 

El poeta, ser espiritual, durante la semana piensa y ora en la dama, enviando las mejores vibraciones a los seres más maravillosos de la creación, es decir, la dama. Suspira por el fin de semana que puede en algún momento llegar, fin de semana de café en amistad sincera, respetuosa y desinteresada. 

El poeta es un ser respetuoso, que no anda buscando aventuras "amorosas" ni comprometer la virtud de la dama. Anhela únicamente una amistad sincera, respetuosa y desinteresada, la amistad por la amistad misma, no otra cosa. 

Durante los días laborales de la semana el poeta atraviesa los montes descendentes de las jornadas que lo acercan al fin de semana y, quizá, anhela él, llegue el fin de semana de compartir con la dama en torno a un café, la conversación en amistad sincera, respetuosa y desinteresada.

(Texto escrito alrededor del año 2010 ahora reencontrado).

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