sábado, 14 de octubre de 2017

Señales de una Iglesia Viva por Stott: Recensión Crítica


Señales de una Iglesia Viva por Stott: Recensión Crítica


Daniel Montero Bustabad


La obra reseñada aporta las enseñanzas de Stott en su visita a Iberoamérica en el año 1995 AD.  La tesis del autor (Stott) se centra en que, tanto en la Iglesia primitiva, a lo largo de la historia, así como en la actualidad, las señales de una iglesia viva se encuentran en el siguiente texto: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partir del pan, y en las oraciones. Y en toda el alma había temor, y muchas maravillas y señales se hacían por los apóstoles. Y todos los que creían estaban juntos, y tenían todo en común. Y vendían sus propiedades y bienes, y repartían con todos, según cada uno había de menester. Y, perseverando unánimes todos los días en el templo, y partiendo el pan en casa, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, loando Dios, y cayendo en la gracia de todo el pueblo. Y todos los días añadía el Señor a la iglesia aquellos que se habían de salvar” (Hechos 2:42-47).

La interpretación que el autor efectúa de dicho texto consiste en que una Iglesia viva reúne los siguientes requisitos: 1) Fidelidad a la enseñanza apostólica, entendida como el Nuevo Testamento y, en general, la Biblia. 2) Comunión y ayuda mutua. Todos participan con el mismo rango de igualdad en los sacramentos (bautismo, comunión) y en atender las necesidades de los fieles, de modo que ninguna persona carezca de lo básico (afecto, atención para la salud mental y física, medios de subsistencia, etc.) Todo ello motivado por un sincero amor (generoso) hacia todas las personas, tanto cristianos como no-cristianos (I Corintios 13). 3) Adoración, oración y reverencia. Ello incluye tanto la liturgia formal en el Tempo de Yerushalayim, como, actualmente, en las Iglesias, y además en las reuniones informales en los salones parroquiales, en Cafés Anglicanos, y en casas. Ello es importante para, de un lado, rendir culto al Señor; éste es el momento en el cual el ser humano alcanza su máximo apogeo al entregarse a Dios en el nombre de Cristo, en la comunión del Espíritu Santo; asimismo las ocasiones más informales, resultan imprescindibles para conocer en profundidad a las personas que asisten a las Iglesias, forjar lazos de amistad verdadera y plena, ayuda mutua, etc. 4) Evangelismo. Muchas veces las Iglesias se enfocan en la tecnología evangelística, modelos de mercadeo, métodos de iglecrecimiento, etc., dejando de lado el punto de partida esencial: El protagonista de la evangelización es Jesús a través del Espíritu Santo. Debemos vivir en una relación íntima con Cristo (tanto en los devocionales privados como en el culto con toda la Iglesia y el convivir con los miembros de la Iglesia y del mundo), y fruto de esa comunión íntima, será la proyección del evangelio hacia las personas no convertidas; de allí vendrán las conversiones y el crecimiento de la Iglesia. En otras Iglesias es muy natural vivir sabiendo que la Iglesia no va a crecer, y el evangelismo no existe. El texto comentado llama a esas Iglesias a una conversión y a tomarse el crecimiento en serio. 5) Énfasis muy especial en la red de relaciones personales que implica el ser Iglesia y vivir en Iglesia, empezando por la relación íntima personal con Jesús, las relaciones de afecto y apoyo con los miembros de la Iglesia, y las relaciones cordiales con los paganos. Cuando los no convertidos ven nuestro afecto, buen comportamiento y la presencia de Cristo en nuestras vidas, van a querer iniciar o fortalecer una relación con Jesús.

Si tomamos el título de la obra “Señales de una Iglesia viva”, analizamos que el autor expone su tesis en el primer apartado del artículo con referencia a la Iglesia primitiva en Hechos y epístolas paulinas. Esta tesis se podría condensar en explicar la fórmula “viva” Sin embargo, dedica los demás acápites de la obra a detallar cómo es la “Iglesia” a la luz de los primeros cuatro capítulos de la Carta a los Corintios, y cómo el “ser-Iglesia” se ve impactado por el mensaje de “viva” ya explicado.

En primer lugar, detalla la significativa frase “imperfectos, pero enriquecidos”. La Iglesia de Corinto es santa, apartada para Cristo, la esposa del Cordero, pero a la vez, actualmente, hasta la venida de Jesús, es un grupo de personas con todas las debilidades e imperfecciones propias tanto de las personas, tanto en lo individual, como en lo grupal. Por ejemplo, reinaba la desunión entre ellos, pues unos se identificaban con un líder, otros con otro, y así sucesivamente, mientras que otros afirmaban una comunión privilegiada con Jesús que los hacía superiores a los demás, quizá por haber conocido a Jesús en persona en su ministerio terrenal. Pablo refuta las razones de esa desunión, los llama a tornarse uno, pues Cristo es uno, indivisible, y a vivir esa unidad a lo interno, así como proyectarla a lo externo como sacramento viviente de la presencia de Cristo al mundo. Somos imperfectos, pero enriquecidos por la acción del Espíritu Santo, de modo que debemos dejarnos moldear por el Espíritu para crecer en la fe, tanto en teoría como en la práctica (ortopraxis); de este modo, el Espíritu hará que, cada vez con mayor perfeccionamiento, seamos sacramento viviente de la presencia de Cristo al mundo, llamando a la conversión de todos (ver también Filipenses 1: 21 y ss.: la unidad de los cristianos y su firmeza en la fe  a pesar de los problemas, es la demostración de que el bien vence y prevalecerá sobre el mal, y de que Cristo volverá).

Ante esta imperfección en camino de perfectibilidad, en segundo término, el autor explica que el Evangelio y la Iglesia son poder de Dios en la debilidad. Ello se debe a lo siguiente: 1) El evangelio en sí mismo es debilidad a los ojos de los no convertidos: Escándalo para los saduceos (no para los fariseos rectos ni para los esenios, en criterio de quien reseña), al tratarse de un mesías crucificado y locura para los griegos (conocimiento que nos lleva a la debilidad y a la fe en la resurrección de los muertos, que es fealdad para los griegos). 2) El evangelio es predicado por personas débiles, en debilidad. 3) El evangelio es aceptado mayoritariamente por los débiles. No debemos abstenernos de evangelizar ni a los ricos ni a los poderosos, siguiendo el brillante ejemplo de Jesús y Pablo, pero debemos reconocer que, de hecho, las comunidades ministradas por Pablo eran mayoritariamente integradas por lo que en ese entonces (y ahora) se consideraban la escoria. Ante esta triple debilidad, se manifiesta el poder de Dios, a través de la conversión providencial de personas y más personas. Podríamos intentar explicar este gran impacto de conversiones, de la siguiente manera: Cuando el Evangelio es predicado por personas débiles, con las mismas debilidades que los oyentes, éstos se sienten identificados con los expositores, bajan las defensas ante el mensaje, y observan cómo Cristo ha transformado para bien las vidas de los predicadores débiles. Por eso se convierten. Sin embargo, quien comenta considera que en la conversión de tantas personas existe un elemento milagroso que se debe atribuir al Señor. (Deseo que este poder de Dios en Cristo por el Espíritu Santo entre en mí para gloria exclusiva de Dios Padre; asimismo ruego al Señor que también me libre de los siete pecados capitales, y de los demás).

Como resultado de la victoria de la debilidad por el poder del Espíritu Santo, en el siguiente apartado, el autor explica que las tres personas de la Trinidad intervinieron en la composición de la Biblia, la palabra de Dios. “La Palabra vino de Dios, se enfoca en Cristo y fue inspirada por Espíritu Santo. Podemos definir a la Biblia como el testimonio del Padre sobre el Hijo, dado a través del Espíritu”. Prosigue exponiendo el rol del Espíritu Santo en la elaboración y explicación de la Biblia. Sostiene que existe un esencial elemento de inspiración divina en la elaboración de la Biblia, pero también un componente humano. El Espíritu no dictó palabra por palabra la Biblia, sino que trabajó con la mente y la cultura de los autores, para confeccionar textos divinamente inspirados de un trabajo humano. Asimismo el Espíritu interviene en la interpretación y aplicación de la Escritura, de modo que solo los convertidos fieles (no los paganos ni los cristianos carnales) son capaces de interpretar y aplicar la Escritura rectamente. Por ello resulta esencial la relación personal íntima con Cristo por parte de los pastores y miembros de las Iglesias. A la hora de interpretar y aplicar la Biblia, debemos partir del dogma de considerar a la Biblia como la autoridad final. Luego diferenciamos de los textos de la Biblia aquellos que contienen el mensaje esencial de salvación, de otros textos que son inspirados pero no tienen la finalidad de explicar ese mensaje. Por ejemplo, la mayor parte del libro de Job lo constituyen los discursos de los amigos de Job, respecto a los cuales el Señor declara que ellos NO hablaron rectamente; por ello no cabe utilizar dichos discursos para extraer doctrina. “La claridad o transparencia de las Escrituras se refiere a las verdades céntricas de la salvación: la justificación sólo por la gracia, sólo por medio de la fe, y sólo a través de Cristo. Estas verdades absolutas del evangelio son totalmente claras en la Biblia. Por el contrario, como dijimos en el capítulo anterior, sobre aquellos asuntos que no son tan claros, sobre aquel que es secundario o adiáfora, debimos en los dar libertad y aceptar las diferencias”.

En el posterior epígrafe, destaca las imágenes que Pablo utiliza de la Iglesia, para dar respuesta a las necesidades e imperfecciones de la Iglesia de Corinto (primera carta). Ante el culto al líder que destacaba en la misma, Pablo utiliza las metáforas del campo en el cual él plantó, Apolos regó, pero el suelo y el crecimiento los da el Señor, de quien es la Iglesia, no de los líderes. Posteriormente, en la metáfora del edificio, expone que el fundamento único es Cristo, no ningún líder, de modo que los dirigentes, al mismo nivel que los demás fieles, construyen sobre dicho fundamento con distintos materiales. Al momento del juicio final, el fuego devorará las construcciones con materiales falsos, y resaltará a quienes construyeron con materiales valiosos. No es una cuestión de dinero, sino de fe, de fidelidad a Cristo. En la siguiente imagen, Pablo detalla que en un primer momento en Santuario del Señor se encontraba en el tabernáculo, luego en el templo; a partir de Cristo, lo es cada creyente en lo individual, y en lo colectivo como Iglesia. El Santuario no es ningún líder en cuanto líder, sino de cada creyente solo por ser creyente, así como de la Iglesia por ser esposa del Cordero. Los líderes son siervos, esclavos de Cristo, nada más.

En el último apartado, el autor diserta sobre los “Modelos de Ministerio Pastoral”. Sostiene lo siguiente: 1) El líder no es protagonista, sino Cristo. Predica a Cristo, solo a Cristo, y a éste crucificado y resucitado. El orgullo es una tentación muy peligrosa para quien ocupa un púlpito. Frente al culto al líder de la Iglesia de Corinto, la respuesta es centrarnos en Jesús. 2) Líderes y feligreses somos esclavos de Cristo, nada más. No debe haber lugar para el culto al líder ni para la lucha de poder. 3) El líder es administrador de la revelación. Es decir, es el administrador que debe llevar a los feligreses a la Biblia, para que el pueblo se alimente por sí mismo de la Biblia. Su papel es empoderador en el marco de ser todos esclavos de Cristo. Agrega que una de las tragedias de la Iglesia actual es que “los evangélicos son bíblicos pero no contemporáneos, y los liberales son contemporáneos pero no bíblicos”. Ello quiere decir que el liderazgo evangélico actual se queda en la exégesis bíblica, pero no da el necesario paso hacia la interpretación y aplicación de la Biblia a la realidad actual. Para hacer eso se requiere amor por los paganos y conocimiento de las formas de sentir, pensar y actuar de las personas hoy. Ello deviene imprescindible para interpretar y aplicar rectamente la Escritura. Por otro lado, los liberales se quedan cómodos con el mundo actual y omiten cumplir con su deber de transformar radicalmente el mundo actual en el Espíritu Santo, bajo la norma bíblica. 4) El líder debe amar tiernamente a los feligreses y a los paganos. Ello es clave, pues la norma suprema es el amor práctico al Señor y al prójimo, sea cercano o lejano. 5) Al servir debemos ser humildes, sin procurar destacar, sino que el único que destaque sea Cristo.

Concluye el autor haciendo un llamado a arrepentirnos por nuestras fallas como líderes y feligreses, y a rectificar.

Quien comenta el texto agradece al Señor por el aporte de Stott en la obra. Su exposición se presenta sólida en su fundamentación y desarrollo. Como aspectos a mejorar podemos señalar los siguientes: 1) De un modo implícito se puede observar que su obra se escribe por parte de un autor que parte de una concepción sobrenatural de Dios y de la Biblia, y se dirige únicamente a un público que comparte esa forma de pensar. Por ello pudiera ser que el texto resulte completamente irrelevante para quienes no compartan esa forma de pensar. Al respecto sería útil que algún autor analizase el contenido de la exposición de Stott, trasladándolo a constructos mentales que resulten significativos tanto para el público tradicional, como también para los naturalistas. Podría nutrirse de los aportes de Graham Wallas y, en el ámbito judío, Mordecai Kaplan, de imprescindible lectura. Si consideramos quiénes son aquellos mayormente llamados a modificar las estructuras políticas, económicas, jurídicas, etc., de Occidente desde la intelectualidad, nos encontraremos que son, mayoritariamente, naturalistas (Europa y países anglosajones fuera de Europa), por lo cual resultaría sumamente interesante el diálogo con el naturalismo. 2) A pesar de que el texto comentado enuncia la comunión y ayuda mutua como señal de una Iglesia viva, el énfasis que se otorga a ello no resulta suficiente. Una Iglesia viva no trata de disimular las faltas de un sistema mundial injusto, solamente con actos de generosidad a los empobrecidos, creyentes y no-creyentes, sino que debe ir mucho más allá. Debe constituir un agente activo en un cambio de las estructuras mismas políticas, jurídicas, económicas y sociales que rigen el mundo, y que provocan la pobreza. En descargo del autor se podría decir que en el profundo documental Thrive de Foster Gamble et al., se concluye que la mejor manera de cambiar las estructuras que rigen el mundo es el siguiente: Que cada persona, en su labor diaria, en su casa, y en su tiempo libre, empleen su tiempo y lo que hacen, de modo que se contribuya no solo a la sustentabilidad ambiental, sino también a hacer bien a los demás. Se trata de fomentar una gran cascada de acciones buenas y generosas que, en su conjunto, provoquen un cambio de la estructura mundial. Pero ello no disminuye la necesidad de que la obra deba otorgar un énfasis mucho mayor a la transformación del mundo (y de las estructuras que rigen el mundo) a la que está llamada la Iglesia, en lo espiritual, mental, sentimental, conductual y cognitivo.


Daniel Montero Bustabad

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