sábado, 14 de octubre de 2017

Grupo de Honor – Good Shepherd Church: Propuesta

Grupo de Honor – Good Shepherd Church: Propuesta

Daniel Montero Bustabad

            I. Introducción


La tarea de dirigir un grupo orgánico de personas, ya sea familia, Iglesia o poderes públicos, corresponde, en primer lugar, a personas de amplios conocimientos y experiencia. La sabiduría así adquirida cuenta con un peso propio sumamente distinguido, de modo que les corresponde el gran honor y responsabilidad de dirigir, de forma compartida, los destinos del grupo orgánico. Por ello la presente obra no intenta formular directrices para la Iglesia El Buen Pastor, ni tomar decisiones para la misma, sino únicamente sugerir una posible dirección adicional que tomar en la búsqueda de fondos para la misma. Representa un complemento a la labor que actualmente se realiza a tales efectos por parte de las personas sabias y experimentadas que dirigen sus rumbos.


Considero que, como miembro de la Iglesia reincorporado a la misma en el último año y medio, es mi deber aportar cualquier sugerencia que pueda disponer para edificar la Iglesia, máxime cuando, de manera tan amable, se me ha pedido expresamente formular sugerencias.


Muchas veces quienes se acercan por primera vez a una obra de arte, descubren puntos de belleza de la misma que han sido pasados por alto por expertos que han dedicado toda una vida al estudio y cultivo del arte. Ello se debe a que, en ocasiones, una visión fresca, que no da nada por sentado, que parte de quien se acerca a una novedad, es capaz de observar lo que no se puede contemplar desde la experticia en un tema. Al igual ocurre en la viña del Señor. En ocasiones quienes nos acercamos desde la novedad a la congregación, podemos aportar un algo especial desde nuestra propia perspectiva. Por ello las siguientes líneas se ofrecen en oración al Señor, para que, ya sea que se sigan o no sus indicaciones, el Cuerpo de Cristo sea edificado por el amor con el cual se formulan estas posibles recomendaciones.


            II. El papel del laicado en la Iglesia El Buen Pastor


Para tratar el tema que nos ocupa procede, en primer lugar, hacer referencia a las tesis de Mordecai Kaplan, por su reorientación hacia el pueblo de Dios, en nuestro caso la Iglesia, haciéndolo el centro de la teología. En Dios encontramos una función natural, un proceso abierto, que opera en el pueblo y para el pueblo, en procura de su salvación, entendida como la plena realización personal y colectiva de la comunidad eclesial, en un camino ético individual y comunitario. De esta forma se produce un giro copernicano de la teología, reorientándolo hacia la persona y el pueblo, y la satisfacción de sus necesidades espirituales y mentales, por la vía ética.


Kaplan concibe la religión como el proceso abierto en el cual un pueblo se hace a sí mismo consciente de su existencia y de la necesaria orientación del camino de la colectividad por la vía ética, mediante la sabiduría. Ésta se entiende como la capacidad personal y comunitaria de satisfacer las necesidades individuales y colectivas de una forma sustentable mediante la templanza, sin caer en la agresión y la codicia. Incluso eleva su requerimiento a una comunidad de naciones que sujeten en sabiduría sus intereses a la ética. Recuerda el verso profético y lo redefine en términos actuales: “No por la ‘ética’ del poder, sino por el poder de la ética”.


Trasladando sus tesis a nuestra Iglesia, sostenemos que la Iglesia El Buen Pastor se arraiga en Dios, pero sirve al pueblo Suyo, como pueblo separado, consagrado a una misión especial de salvación.


¿Qué implica lo anterior? Que, por parte de los laicos, resulta imprescindible una conversión diaria individual por parte de cada miembro, de modo que el Señor pase a ser lo más importante de sus vidas, cultivando una relación personal íntima con Él mediante la lectura de la Biblia y la oración. La Iglesia ha de ser concebida como el pueblo al cual pertenecemos; acudimos a la congregación a escuchar el sermón, no para satisfacer nuestras necesidades, sino para crecer en Cristo, compartir con el pueblo, y orientar nuestras vidas como individuos y colectivo (como pueblo episcopal), en el camino de la sabiduría ética. La Iglesia debe convertirse en nuestra segunda casa, más importante aun que el trabajo o cualquier lugar de esparcimiento. El hogar debe tornarse en un templo de virtud, y la Iglesia en nuestro segundo hogar donde convivimos con el pueblo de Dios.


Bajo el paradigma que propugnamos, el salón parroquial, como cualquier lugar donde se realizan actividades o se recogen fondos para la Iglesia, deviene para el laico tan importante como el altar y el púlpito. El convivir con los demás en el salón parroquial o cafetería de la congregación, con feligreses habituales o no, con conocidos y desconocidos, con miembros constantes y con advenedizos, forma parte del centro de la experiencia de vida en comunidad episcopal, tan relevante como los sacramentos y la predicación. Es hacer amigos de los desconocidos, forjar poco a poco lazos de amistad sólidos, firmes y duraderos, creciendo todos juntos como comunidad en sabiduría ética.


            III. Iglesia El Buen Pastor como Centro de la Cultura Caribeña


El paradigma que propugnamos lleva a que los miembros de la Iglesia El Buen Pastor podrían expandir su visión, para convertirse en el centro de la cultura caribeña en San José. De este modo la Iglesia podría atraer a personas no convertidas mediante actividades muy frecuentes en torno a la cultura caribeña y su celebración, combinados con un componente espiritual breve y la renovada explicación de nuestra espiritualidad como cultura especial. El componente caribeño del pueblo episcopal nos llama a convertirnos en la casa cultural del ser-caribeño, y a atraer a nuevos miembros mediante un sabio evangelismo sutil.


            IV. Consecuencias que la Tesis Propuesta: Sugerencias


Bajo el paradigma anteriormente definido, podemos formular algunas recomendaciones o apartados a analizar:


Primero. La Iglesia puede planificar su estrategia de desarrollo entendiéndose a sí misma como un centro espiritual y a la vez secular, de la cultura caribeña en San José. Se realizarán actividades, en las cuales se podrán recoger fondos, dirigidas no únicamente a creyentes, sino también a todas aquellas personas que culturalmente se identifican con el pueblo caribeño, y a aquellas personas que no se consideran que forman parte de tal pueblo, pero desean conocer más de él.


Segundo. Se podrá formar un Grupo de Honor, integrado por creyentes y no creyentes, que desean apoyar económicamente la Iglesia El Buen Pastor y su edificio, por su afecto a la cultura caribeña y su deseo de conservar y mejorar un edificio de importancia histórica como lo es el templo.


Tercero. En el Grupo de Honor se podrán formular una o dos categorías de miembros, dependiendo de la cantidad de dinero que se aporte para el mantenimiento y mejoramiento del edificio y para las actividades de la Iglesia. Los miembros del Grupo de Honor aportarán una cantidad de dinero, ya sea trimestral o anual.


Cuarto. Como parte de la propuesta para convertirse en miembro del Grupo de Honor, se podrá otorgar ciertos honores en consideración a su aporte. Se deberá meditar con cuidado acerca del contenido de los honores, para no crear discriminación en la Iglesia. Estos honores podrán consistir en tener reservado una parte del parqueo del templo, y algún otro respaldo que lo haga interesante, pero no incurra en las prohibiciones establecidas en la Epístola bíblica de Santiago.


Quinto. La difusión de mensajes y conversaciones invitando a integrar el Grupo de Honor, se dirigirá tanto a quienes actualmente asisten a la Iglesia, a otros feligreses episcopales, como a no creyentes que se consideren parte del pueblo caribeño, o que desean apoyar al pueblo caribeño.



Daniel Montero Bustabad

No hay comentarios:

Publicar un comentario