sábado, 14 de octubre de 2017

El Libro de Oración Común como Instrumento de Unidad de la Comunión Anglicana

El Libro de Oración Común como
Instrumento de Unidad de la Comunión Anglicana:
Aportes desde la Teoría de la Motivación Humana

Daniel Montero Bustabad
www.monterodaniel.com


¿Cómo es posible que un libro de oraciones, simplemente adaptado a los diversos contextos nacionales, constituya todo un instrumento de unidad de la totalidad de la Comunión Anglicana (www.anglicancommunion.org) en todo el mundo?


Diversas explicaciones pueden formularse de tal aserto. En las siguientes líneas enunciaremos unas tesis basadas en la teoría de la motivación de Maslow.


En la célebre Pirámide de Maslow de las necesidades humanas, nos encontramos con una amplia base de necesidades físicas y de abrigo de las personas, que son la fuente de motivación más fuerte del ser humano. A medida que se sube en tal pirámide, las necesidades se hacen más mentales, más sofisticadas, y menos perentorias, y así sucesivamente. Surge la tesis de que una pirámide de las motivaciones humanas, adaptada al enfoque cristiano, pudiera presentar elementos para explicar la importancia del LOC para la unidad de la Comunión Anglicana.


Si bien la base de la pirámide se basa en necesidades de agua, alimentación, aspectos físicos y abrigo, como cristianos reconocemos que, aun en la misma base de la motivación humana, se encuentra un componente espiritual. Al mismo nivel de la necesidad más apremiante de la persona, se encuentra una radical necesidad de Dios. Somos seres físicos, biológicos, pero también espirituales. Para el anglicano, la Biblia junto al Libro de Oración Común (LOC) constituyen pilares para la satisfacción de la necesidad espiritual del ser humano, pues devienen medios imprescindibles para el encuentro con Cristo. El LOC se encuentra, pues, arraigado, a la satisfacción del nivel de necesidades más apremiantes de la persona.


En una escala superior de necesidades humanas, nos encontramos el sentido de pertenencia. El humano, como ser social que es, requiere sentirse parte de un algo mayor de sí mismo, así como de congéneres con quienes integrar una colectividad, dando y recibiendo de dicho grupo en condición de miembro. Al respecto se determina que el LOC provee un indiscutible sentido de pertenencia al anglicano individual, así como a la congregación o parroquia local, a la diócesis, provincia y, en el mundo entero, a la totalidad de la Comunión Anglicana. Rezando juntos reforzamos los lazos de integración y pertenencia, máxime sabiendo que todos oramos como un cuerpo cristiano episcopal a lo largo del mundo. Asimismo en las devociones privadas rezamos no como individuos aislados, desconectados, sino que recibimos la certeza de que lo hacemos junto a todos los demás cristianos que integran la Comunión.


Por otra parte, Viktor Frankl ha demostrado convincentemente que la necesidad de descubrir un sentido a la propia vida, constituye la necesidad fundamental del ser humano, más que el placer de Freud o el poder-prestigio de Adler. Frankl identifica tres fuentes de sentido: Primero. La emoción o comunión de ser parte de una experiencia; puede ser la experiencia de amar una persona, o la de gozar de una obra de arte, de apreciar la naturaleza, etc. Segundo. Lo que realiza el ser humano con vocación. Se trata de lo que hacemos: Un libro que escribimos, un cometido social que desempeñamos, un proyecto que emprendemos. Tercero: Cuando en una situación dada a un ser humano le es impedido gozar de las anteriores fuentes de sentido, por ejemplo, ante una enfermedad terminal, puede encontrar sentido en la actitud de dignidad. Se trata de afrontar el dolor inevitable con una actitud de dignidad. Se dice que el humano es el único animal capaz de crear las cámaras de gas, pero Frankl replica que la persona es el único que puede entrar como víctima decidiendo rezar la Shemah Israel o el Padre Nuestro en sus labios. Esa es la actitud de dignidad.


El LOC alimenta la satisfacción de la necesidad humana de sentido de diversas maneras. Primero: El LOC mismo es una obra de arte espiritual, y la experiencia de rezar con el LOC nos une al Señor, en una comunión de amor portadora de sentido. Segundo: Rezar el LOC responde a una vocación, al llamamiento de conversión diaria que Cristo nos hace, como individuos y como parte de una comunidad local, diocesana y mundial. Tercero: Ante las situaciones irreversibles, duras de la vida, el LOC nos permite afrontar las mismas con dignidad, arraigados, no en nuestras fuerzas, sino en el poder del Señor, de modo que, sea la vida lo que venga, o sea el dolor y la muerte, la dignidad nos acompaña en una actitud valiosa, plena de sentido.



El LOC constituye fuente de motivación, pues responde a las necesidades individuales y colectivas del cristiano, alimentando la espiritualidad, forjando una comunidad local, diocesana y local, y proveyendo de sentido para nuestras vidas. Por ello el LOC perdura en el tiempo, y constituye ese valioso instrumento de unidad.


Daniel Montero Bustabad

www.monterodaniel.com

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