sábado, 24 de junio de 2017

Buen Día

Deseo un día especial para su distinguida persona, en el cual la paz pueda hacerse presente a nuestras existencias, transmitiéndonos la certeza de que la vida ya nos ha concedido los deseos más recónditos de nuestro corazón. Anhelo también que esa paz nos impulse a ejercer nuestra labor diaria en el camino de la ética, sirviendo a los demás en solidaridad.

Deseo una bendición muy especial del Señor en su nuevo año de vida. Que pueda percibir Su mano guiándola en un camino de bondad y justicia, juntamente con crecimiento espiritual y personal.

sábado, 3 de junio de 2017

Mensaje en Honor Suyo con motivo del 14 de Febrero

A continuación comparto un texto que escribí con motivo del 14 de febrero en forma de carta, con la finalidad de expresar lo importante que es cada una de las damas que me honran con su amistad. La amistad respetuosa, sincera y desinteresada, es el motor de la vida cotidiana:

Estimada amiga:

En esta jornada, velada de febrero, mes de la amistad, súbitamente me cubrió la luz traslúcida de una ensoñación, sería despierto, sería meditabundo, acerca de la amistad sincera, respetuosa y desinteresada que ilumina nuestros días y nos vincula mutuamente.

En esta trasposición a un plano superior de la realidad, nube poética en la que residimos quienes esculpimos apotegmas con rosas en el pentagrama de la sentimentalidad humana, había usted regresado a su casa del trabajo. De camino pasó por aquellas, sus tiendas favoritas, donde adquirió un bello vestido rojo largo de tirantes, medias color piel, zapatos y accesorios negros. En casa se encontraba ya usted de regreso del trabajo, radiante, refulgente, lumínica como de costumbre en su habitual encanto, vestida como la mujer exitosa y dama distinguida que es usted, espléndida en un magnífico traje tipo sastre color beige con blusa blanca, falda corta pero muy seria y decente, maquillaje atractivo, zapatos de tacón fino bien alto, y, muy importante, medias femeninas color café, solo lo suficientemente traslúcidas como para insinuar que las uñas de sus pies se encuentran cautivadoramente pintadas como las de sus manos, leyendo los mensajes que por diversos medios le habían llegado esos días con motivo del mes de la amistad.
En primer lugar, con toda calma usted se sienta en el escritorio de su casa, concentrándose lee y analiza cada una de las palabras de los comunicados de aquellos caballeros que anhelan convertirse en su pareja. Uno de sus rasgos valiosos como persona es su carácter selectivo, de modo que solo permite acercarse a su corazón a quienes realmente valen la pena y, entre ese selecto grupo de candidatos que usted va poco a poco perfilando, en algún momento surgirá el amor de su vida. De momento usted va escogiendo, seleccionando, filtrando, y con toda paciencia analiza los mensajes explícitos e implícitos de los caballeros que procuran su amor, para así analizar sus rasgos de personalidad, valores, proyectos de vida, aspiraciones, escogiendo de este modo a los más convenientes para su distinguida persona.
En segundo lugar, una vez que usted ha concluido con la anterior sección, usted lee los emails y mensajes que a través de los distintos medios le enviamos las personas que, como quien suscribe, le estimamos de verdad como el valioso ser humano que es usted, y que solamente deseamos ser sus amigos y amigas, siendo el don de la amistad sincera, respetuosa y desinteresada, un regalo sumamente valioso que la vida nos otorga. La veo a usted feliz, sonriente, con sus párpados entre cerrados por encontrarse en lectura, párpados engalanados por hermosas sombras de maquillaje, mejillas encendidas no solo por el carmín, sino también ruborizadas por lo que lee, y un rostro encantador, no únicamente por la base del maquillaje que le queda tan bien, sino por reflejar al exterior la belleza interior de una persona de sólidos valores éticos, compromiso con su familia y valorización de la amistad. El perfume atrae la atención, y no solo por la fragancia elegida, sino asimismo el aroma que desprende una mujer que elige ser una dama de valores, y toda una dama recta, derecha, sumamente distinguida, exitosa profesionalmente, que elige ser no una madre cualquiera, sino una excelente madre, actual o futura, que ama de verdad a sus seres queridos, les dedica tiempo, cariño, esfuerzo, para modelarlos en la gran persona que cada uno es ahora y será de adulta/o, dando acompañamiento en sus actividades, enseñándole valores, expresándole amor verdadero de mil maneras.
Es así como en mi ensoñación pasan uno, dos, tres instantes mágicos… el tiempo se queda detenido mientras la contemplo radiante, triunfante, encantadoramente elegante y exitosa mientras disfruta de la lectura acerca de la amistad verdadera, en este mes de la amistad.

Deseo que siempre nos una la amistad sincera, respetuosa y desinteresada. 

sábado, 27 de mayo de 2017

Funciones de la Liturgia

Funciones de la Liturgia

Daniel Montero Bustabad
www.monterodaniel.com

El presente escrito se encamina a brindar elementos para que el lector responda por sí mismo las siguientes preguntas: ¿Cuál debe ser el papel de la liturgia en la Iglesia de Cristo? ¿Cuál es el papel actual de la liturgia en la congregación a la que asisto?
El papel que la liturgia debe desempeñar en la Iglesia universal de Cristo, es el mismo que en el Bosquejo de la Fe del Libro de Oración Común se asigna a la oración. En este sentido, las principales clases de oración son: adoración, alabanza, acción de gracias, penitencia, oblación, intercesión y petición.
  1. La adoración es la elevación de la mente y los sentimientos hacia Dios, sin pedir nada, sino gozar de su presencia. Ensalzamos a Dios por quien es Él y por Sus cualidades y gracia hacia nosotros.
  2. En la alabanza y acción de gracias, le damos gracias al Señor, tanto por lo bueno como por lo malo que nos ocurre. Dado que entregamos nuestras vidas incondicionalmente al Señor, le damos gracias por lo bueno y por lo malo. Respetamos la actitud de Jesús y de Job. En especial agradecemos por el regalo inmerecido de la salvación que Jesús nos da gratuitamente, gracias al sacrificio en la cruz. Recordemos las múltiples pequeñas y grandes bendiciones que cada día recibimos.
  3. En la oración de penitencia confesamos nuestros pecados y, en lo posible, reparamos los daños cometidos; le pedimos perdón a las personas afectadas, y hacemos intención sincera de corregir nuestras vidas.
  4. A través de la oración de oblación le comunicamos al Señor que le entregamos nuestras vidas sin condiciones. Le decimos que somos de Él y de nadie más, que Jesús es lo primero de nuestras vidas. En términos kantianos, hacemos de la ética que Dios representa, constituye nuestra disposición fundamental.
  5. En la oración de intercesión pedimos por las necesidades de los demás, y en la de petición por nuestras propias peticiones, para que se haga, NO nuestra voluntad, sino la voluntad del Señor.
A la hora de explicar el sentido profundo de estos tipos de oración, que son también las funciones que desempeña la liturgia, podemos formular los siguientes contenidos:
  1. Comunicar a Dios lo que nosotros consideramos que es Él.
  2. Cultivar una relación personal con Dios, así como una relación cercana  con Dios como comunidad de fe.
  3. Fomentar un compromiso ético con nosotros mismos y con los demás. En otras palabras: consolidar y profundizar nuestro compromiso con la dignidad humana, con el amor al prójimo práctico. Este es el núcleo de la conversión diaria. En términos kantianos diremos que es el consolidar la disposición fundamental de nuestras vidas, en torno al imperativo categórico de la dignidad humana, el amor al prójimo práctico.
  4. Hacernos conscientes, como comunidad, de dónde venimos y hacia dónde debemos ir, y cómo encontrar sabiduría (Kaplan); la sabiduría la entendemos como la capacidad de satisfacer nuestras necesidades (personales y comunitarias) de forma sostenible y compatible con el respeto hacia los demás. El objetivo de ello consiste en que el grupo se perpetúe de forma ética, tanto en la actualidad, como a través de las generaciones futuras. Fomentar el compromiso del individuo con la comunidad de fe, y unirnos como grupo, de forma sabia, hacia las metas del pueblo como amor a Dios, amor práctico al prójimo y consolidación del pueblo de Dios. La liturgia desempeña un papel importante en la cohesión de grupo.
Consideramos que actualmente, en mi congregación, la liturgia desempeña especialmente la función I. Se alaba a Dios por quien es Él: la máxima representación del amor, y se le agradece. De una forma un poco menos evidente, se asimila la función II, aunque de forma no tan clara, pues los feligreses, quizá, no seamos lo suficientemente conscientes de que debemos vivir en relación personal con Dios, como personas y como comunidad. En esto representa un papel muy importante la conversión diaria. Ello implica vivir en profundidad el sentido de la liturgia dentro de la Iglesia, así como cultivar la relación individual con Dios todos los días de la semana, fuera de la Iglesia. El tiempo devocional diario es esencial, pero es una meta no cumplida.
Las funciones III. y IV. sólo se perciben de forma parcial por las personas de mi Iglesia, por lo cual las mismas no se cumplen en todo su potencial.
En resumen: las funciones de la liturgia son: 1. Adoración y alabanza de Dios, junto a la conversión diaria. 2. Cultivar una relación personal con Dios, como individuos y como comunidad. 3. Consolidar el compromiso, personal y comunitario, con el amor al prójimo práctico. 4. Repasar y profundizar la autoconsciencia de grupo (pueblo de Dios universal, pueblo de la diócesis y congregación local), junto al compromiso de la persona con el grupo. Además concebir con sabiduría la satisfacción de las necesidades personales y de grupo.
El reto que se plantea es que la liturgia en mi Iglesia pueda cumplir las cuatro funciones que se han indicado. Considero que ello puede lograrse, pero se requiere un esfuerzo pastoral y educativo, además de la conversión diaria de todos los miembros de la Iglesia. Es un gran reto, pero esa es una de las razones de ser de la Iglesia de Cristo.
Lecturas Recomendadas
Borowitz, Eugene. Renewing the Covenant. Fidadelfia, EEUU, JPS, 1996.
Fromm, Erich. And you shall be as Gods. EEUU, Holt, 1991.
Kant, Immanuel. Lectures on Ethics. EEUU, Hackett Publishing Company, Inc., 1980.
Kant, Immanuel. Religion and Rational Theology. EEUU, Cambridge University Press, 2001.
Kaplan, Mordecai. Judaism as a Civilization. Filadelfia, EEUU, JPS, 2010.

Kaplan, Mordecai. The Religion of Ethical Nationhood. EEUU, Macmillan, 1970. 

sábado, 13 de mayo de 2017

El Neoconstitucionalismo como Gran Desafío para la Iglesia

El Neoconstitucionalismo como Gran Desafío para la Iglesia

Daniel Montero Bustabad
wwww.monterodaniel.com


            I. Introducción.

El presente ensayo toma como punto de partida la dignidad humana entendida como el compromiso integral u holístico de tratar a cada persona como un fin en sí mismo y no como un instrumento, objeto o medio para otra finalidad (Kant), sin importar cuán importante, sagrada o patriótica sea esa otra finalidad. Dignidad humana es la designación actual de lo que en la Biblia se conoce como amor al prójimo (Levítico 19: 18 y ss.), o como la solidaridad universal que caracterizó la vida de Jesús.

Como ha recordado Albert Nolan, el rasgo distintivo del mensaje y vida práctica (praxis) de Jesús, consiste en la experiencia de Dios como compasión; de ello se sigue que el reino de Dios se ha acercado y, en su momento, tendrá la última palabra, precisamente porque Dios es compasivo; dicho reino se caracteriza por la solidaridad universal (1). Frente al tiempo de Jesús (y la actualidad) en el cual la mayoría de las personas limitan su solidaridad a aquellos con quienes comparten lazos de familia (o tribales), creencias, partido religioso, intereses en común o ventajas mutuas, la experiencia de fe se caracteriza por solidarizarse por todos los seres humanos, incluyendo aquellos con quienes no compartimos los aspectos antes indicados. Por ello Jesús buscó compartir su tiempo y su persona con aquellos de quienes no podía recibir ventajas materiales, es decir, los excluidos, cuyo único recurso es la fe.

En este sentido nos encontramos con un punto de convergencia con el actual movimiento neoconstitucionalista, el cual parte de las Constituciones surgidas en muchos países con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial; propugna la defensa y extensión de los derechos fundamentales (incluyendo los derechos sociales y económicos a un nivel mínimo de vida jurídicamente garantizado), tanto dentro de los países que disponen de Constituciones rígidas, como a nivel mundial, en especial, a través del esfuerzo por un constitucionalismo global (garantismo de Ferrajoli). El neoconstitucionalismo agrupa autores de ambos hemisferios, entre los que destacan Ferrajoli y Zagrebelsky en Italia, Alexy en Alemania, Dworkin en el mundo anglosajón y Carbonell y Pulido en Hispanoamérica. Dicho movimiento ejerce influencia en la jurisdicción constitucional de diversos grandes países hispanoamericanos. En el caso de Costa Rica, sin que la magistratura costarricense se haya propuesto explícitamente copiar las tesis neoconstitucionales, sí se puede apreciar que dicho paradigma teórico es el que mejor explica los caracteres propios de la jurisprudencia constitucional costarricense (especialmente en materia de derechos sociales y ambiente).  

En otro lugar ofrecimos la siguiente concepción del neoconstitucionalismo:

“Dichos sistemas jurídicos se caracterizan por una interacción sinérgica de distintos factores que caracterizan las Constituciones aludidas…
1. Normatividad y rigidez constitucional. Las Constituciones dejan de ser documentos políticos para pasar a ser, en primer término, normas jurídicas. Además, se trata de normas jurídicas de carácter superior a la ley, de modo que incluso la reforma de la Constitución está sometida a requisitos y mayorías calificadas más complejas que las leyes ordinarias. A ello se añade que ciertas Constituciones determinan que determinados secciones o preceptos de la Constitución no pueden ser reformados. Por ejemplo, en la Ley Fundamental alemana, no resultan modificables ni la dignidad humana, ni el carácter republicano del Ordenamiento Jurídico, ni el sistema federal ni tampoco la cláusula del “Estado social” § 1, § 20 y § 79.3 de dicha Grundgesetz.

2.  Relacionado con lo anterior se encuentra el carácter jurídico directamente vinculante de los derechos constitucionales, sin que éstos necesiten esperar a ser regulados en detalle por normas legales para empezar a contar con efectos jurídicos. De este modo todos los poderes públicos se encuentran vinculados a los derechos constitucionales… y no solo los poderes públicos, sino también todas las personas. Las Constituciones aludidas se caracterizan, en este sentido, por un contenido denso, sustantivo, indicando muy diversos fines y tareas de los poderes públicos (Staatzielbestimmungen) en beneficio también de los necesitados.

3. Ponderación. Los derechos constitucionales son entendidos básicamente como principios (Alexy), es decir, como mandatos de optimización, directrices que exigen que los mismos sean garantizados al máximo que resulte posible, según las necesidades de ponderación (balancing test) con otros derechos constitucionales. A la hora de ponderar los derechos fundamentales que intervengan de forma aparentemente contradictoria en una institución o relación jurídica, se ha de emplear el principio de proporcionalidad, buscando la solución más justa y equitativa a la hora de legislar o de efectuar una elaboración jurídica (“aplicación” del Derecho) para resolver un caso.

4. “Sobreinterpretación” de la Constitución. Las normas constitucionales son objeto de la interpretación más extensiva posible, de modo que todo el Ordenamiento Jurídico resulte “saturado” de Constitución. De este modo todas las instituciones y relaciones jurídicas, así como todos los casos a resolver, resultan impregnados hasta la médula de Constitución, de modo que ninguna institución jurídica ni ninguna relación jurídica, ni tampoco ningún caso a resolver son indiferentes o neutros ante la Constitución. En cada uno de ellos habrá algún grado de relevancia Constitucional, la cual habrá de ser analizada y resuelta con criterios constitucionales. De lo anterior se desprenda la labor creadora de la jurisprudencia, que da a luz principios de rango constitucional que se extraen de la Constitución de forma implícita, aunque no consten expresamente en el texto constitucional. Ejemplos de dichos principios son el de razonabilidad, proporcionalidad, motivación de los actos y (en aquellos países donde no conste enunciado de forma expresa), el de interdicción de la arbitrariedad.

5. Garantía jurídica de las normas constitucionales y papel activo del Poder Judicial. De los apartados anteriores se sigue que el Poder Judicial pase a ser protagonista en el nuevo paradigma constitucional. La Constitución como norma jurídica resulta vinculante para todos los poderes públicos, empezando por el legislador. Por ello el Poder Judicial pasa a ser el primer garante de la Constitución, quien, por tanto, estará facultado a declarar la invalidez de cualquier norma jurídica que se oponga a la Constitución. De este modo, el papel de los Jueces, de ser pasivos ante la ley, pasa a ser activo.

6. Nuevo papel activo de la doctrina de los autores. El nuevo modelo constitucional implica, para los autores jurídicos, un cambio de paradigma. El papel de la doctrina jurídica ya no consiste en describir el Derecho vigente, sino que pasa a desempeñar un papel doble: Por una parte, ha de denunciar el Derecho actualmente vigente pero que resulta inválido por vulnerar la Constitución. De otro lado, a denunciar cuando nos encontremos ante una ausencia de normas que establezcan el modo por el cual se va a garantizar un derecho que es reconocido por la Constitución (5). Por ejemplo, si la Constitución establece el Derecho de todas las personas de bajos recursos a recibir determinadas prestaciones de salud de forma gratuita, pero actualmente no existe ninguna norma que establezca qué entidad va a brindar cuáles servicios de forma gratuita, la doctrina jurídica debe denunciar la ausencia de una norma que brinde la garantía del derecho a la salud constitucionalmente reconocido, y a su vez proponer qué norma puede emitir el legislador para así colmar la falta de la garantía denunciada. Algunos de los rasgos anteriormente indicados se encontraban en el constitucionalismo anterior a la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, como se aludió anteriormente, la diferencia se encuentra en la interrelación de todos estos fenómenos, que generan una nueva situación (6), es decir, producen un nuevo paradigma dinámico.

III. Marco del Diálogo Neoconstitucionalista. El ex Presidente del Tribunal Constitucional italiano y pilar del neoconstitucionalismo, Gustavo Zagreblsky, en cada uno de sus libros, dedica un espacio a tratar de las diferencias entre la perspectiva de los creyentes y de los no-creyentes, al declarar, interpretar y ejecutar los derechos humanos y, en general, la Constitución; generalmente el autor se muestra pesimista acerca de la posibilidad de que creyentes y no-creyentes lleguen a acuerdos de fondo y sustentables, sobre el contenido de los derechos humanos. Sin embargo, en la obra (de la cual es significativamente coautor con el Cardenal Martini) La exigencia de justicia.Madrid, Trotta, 2006 in totum, formula su concepción de la justicia tanto para creyentes como para no-creyentes, como experiencia compartida con otros de pugna contra las experiencias de injusticia y dolor; lo hace de modo tal, que se vislumbra un camino fructífero neoconstitucionalista de diálogo y mutuo trabajo, entre creyentes y no-creyentes. En virtud de lo indicado, en las actividades del Círculo Neoconstitucionalista, se posibilitará un marco de diálogo entre diversas religiones y tipos de creyentes, así como con no-creyentes, en el camino de justicia… y de búsqueda de libertad para nuestra sociedad” (2).  

En otras palabras, el neoconstitucionalismo se erige como un movimiento, jurídico y metajurídico, que propugna la solidaridad universal, que es, como vimos, la principal razón de ser del cristianismo.

El hecho de que recientemente haya surgido un movimiento secular como el neoconstitucionalismo que comparte el mismo objetivo con el cristianismo, puede ser visto como una crítica o como una bendición. Sería una crítica si se piensa que, si se hace necesario que desde el ámbito secular se plantee un esfuerzo hacia el mismo objetivo que el cristianismo, ello significa que la Iglesia históricamente no habría cumplido bien su función; ello se debe a que si la Iglesia estuviese ciento por ciento identificada con esta labor (solidaridad universal), no sería necesario que desde lo secular se planteara el mismo objetivo. Consideramos que esta crítica solo es admisible de forma parcial. Muchos cristianos, tanto en el pasado, como en el presente, han dedicado sus vidas al amor práctico al prójimo, solidarizándose y apoyando a las personas solitarias, excluidas y necesitadas de diversas maneras. Sin embargo, es cierto que la Iglesia debe mostrar un compromiso mucho más fuerte por la solidaridad universal, por el amor al prójimo de manera práctica, por un mundo en bondad y justicia.

Preferimos concebir el surgimiento del neoconstitucionalismo como una bendición para la Iglesia. La Iglesia puede y debe vivir el compromiso de solidaridad universal a través de una moral solidaria (virtud de la moral), que respalde un sistema jurídico solidario neoconstitucionalista (virtud de la justicia).

De este modo se plantea la importancia de examinar qué lazos deben existir o crearse en nuestras sociedades, entre la Iglesia Episcopal y la doctrina jurídica neoconstitucionalista. Así mismo surge la relevancia de analizar cómo el neoconstitucionalismo puede inspirar una forma renovada de entender su misión por parte de la Iglesia. Este segundo aspecto será objeto de las siguientes líneas.  

            II. ¿Qué es la Iglesia?

La Iglesia Universal es el conjunto de personas que, en cualquier parte del mundo, viven de acuerdo con las enseñanzas de Jesús. Se califica como “Iglesia invisible” porque no cuenta con una organización. “Iglesia Universal” designa al conjunto de personas seguidoras de Jesús, pero no presupone que dichas personas se hayan organizado entre sí para formar un grupo que actúe como un cuerpo u organización.

Por su parte, concebimos “Iglesia visible” como un grupo organizado de cristianas/os en el cual se predica con pureza la palabra de D-os y se practican de manera adecuada los sacramentos, con la finalidad de vivir el mensaje de amor a Dios y al prójimo (solidaridad universal). Sostenemos que la Iglesia visible de Cristo por antonomasia es la Iglesia Episcopal, la cual, como indicamos, consiste en un grupo de diócesis, provincias y parroquias, que agrupan a personas hermanadas por su propósito de vivir de forma práctica el cristianismo como tal. El método para vivir el cristianismo se encuentra en la conjunción sinérgica de la Biblia, la tradición y la razón. En efecto, desde los tiempos más antiguos, la forma de vida recta del pueblo de Dios (Israel primero, ahora la Iglesia), incluye tomar como parámetros la Biblia (en los tiempos en los cuales ésta no se hallaba compuesta, serían los elementos que hubiesen llegado a la escritura), la tradición (oral primero, después escrita parcialmente) y la razón, a través de la cual se produce un diálogo entre la causa de la dignidad humana, por así decirlo, y la persona. Es este método de la apelación a la Biblia, la tradición y la razón, la que caracteriza a la Iglesia visible de Cristo por antonomasia, que es la Iglesia Episcopal.

            III. ¿En qué consiste el cristianismo? El Reto del Neoconstitucionalismo

Hemos indicado que el núcleo del cristianismo se encuentra en el amor al prójimo, es decir, la dignidad humana o solidaridad universal. Sin embargo, este no es el único rasgo del cristianismo. Si lo fuera, el cristianismo sería un movimiento secular, como lo es el neoconstitucionalismo. Volviendo al mismo autor Albert Nolan, vemos que Jesús enseñó claramente cuál es la contraseña, clave o rasgo distintivo que acredita su forma de vida como inspirada por el Señor. Se trata de la fe. A través de la fe vivimos, recibimos y compartimos, la compasión de Dios. Escuchemos:

“Esto no significa que el poder de la fe se identifique sencillamente con el poder de un convencimiento profundo o con la influencia psicosomática de una poderosa sugestión que consigue realizar una curación por medio de lo que se denomina ‘terapia de predominio’ (overpowering therapy). La fe no es cualquier convencimiento –verdadero o falso, bueno o malo o indiferente–, sino un tipo especial de convencimiento que recibe su poder precisamente del tipo de convencimiento que constituye. La fe es un convencimiento bueno y verdadero. Es el convencimiento de que algo puede y ha de suceder porque es bueno y porque es verdadero que el bien ha de triunfar sobre el mal. En otras palabras, es el convencimiento de que Dios es bueno para con el hombre y puede y ha de triunfar sobre todo mal. El poder de la fe es el poder del bien y la verdad, que es el poder de Dios. Lo contrario de la fe, por consiguiente, es el fatalismo” (3).

“Sin embargo, Jesús no abrigaba la menor duda de que el reino había de venir. La pertinaz falta de fe del hombre puede hacer que se retrase (Lc 13, 6-9), pero al final vendrá. Puede que primero sobrevenga la catástrofe, muchas catástrofes si se quiere, pero, aun así el reino de Dios tendrá la última palabra (Mc 13,7-8, pars.). Al final vendrá el reino porque, antes o después, el hombre acabará creyendo.
¿Por qué? Porque existe Dios.

Creer en Dios es creer que el bien es más poderoso que el mal, y que la verdad es más fuerte que la mentira. Creer en Dios es creer que, al final, el bien y la verdad habrán Pág. 140 de triunfar sobre el mal y la mentira y que Dios habrá de vencer a Satán. Quien piense que el mal tendrá la última palabra, o que el bien y el mal tienen las mismas probabilidades, es un ateo. Existe un poder para el bien en el mundo, un poder que se manifiesta en las más profundas energías y fuerzas del hombre y de la naturaleza, un poder que, en último término, es irresistible. Si Jesús no lo hubiera creído así, no habría tenido nada que decir en absoluto.

La fe en el reino de Dios, por lo tanto, no se reduce simplemente a aceptar los valores del reino y a mantener una vaga esperanza en que habrá de venir a la tierra algún día. La fe en el reino es estar convencido de que, suceda lo que suceda, el reino habrá de venir. Y es este convencimiento lo que hace posible que el reino venga, porque es un convencimiento verdadero. ‘La verdad os hará libres’ (Jn 8, 32)” (4).

De lo anterior seguimos nosotros que, para que el ser humano pueda mantener a lo largo de toda una vida un activo e intenso compromiso con la solidaridad universal, ha de compartir la fe de Jesús, que es el convencimiento íntimo, profundo, de que la raíz del devenir vital es Dios como compasión, y por ello el bien triunfará sobre el mal, y triunfa en nuestra vida diaria cada vez que tomamos una decisión en pro de la solidaridad y en contra del egoísmo, la indiferencia, el fatalismo y la insolidaridad.

Sin embargo, el cristianismo no solo consiste en la fe de Jesús. También podemos hablar de una fe en Jesús:

“Todo el mundo tiene un dios, en el sentido de que para todo el mundo hay algo que ocupa en su vida el primer lugar: el dinero, el poder, el prestigio, la propia persona, la carrera, el amor, etc. Tiene que haber algo en la vida que actúe como fuente de sentido y de energía, algo a lo que considerar, al menos implícitamente, como la fuerza suprema de la propia vida. Si piensas que la prioridad de tu vida la constituye una persona trascendente, entonces tendrás un Dios con mayúscula. Su, por el contrario, consideras que tu valor supremo lo constituye una causa, un ideal o una ideología, tendrás un dios con minúscula. Pero, en uno u otro caso, tendrás algo que para ti es divino.

Creer que Jesús es divino significa tener por Dios a él y lo que él representa. Negar su divinidad significa tener otro dios o Dios, relegando a Jesús y lo que él representa a un segundo lugar en la escala de valores” (5).

El sentido de la fe en Jesús contenido en los Credos históricos de la Iglesia, se encuentra al descubrir que es en la vida, ministerio práctico, enseñanza, muerte y resurrección, de Jesús, donde descubrimos la verdad acerca de quién es Dios y cómo orientarnos en la vida, encontrando la fuerza para vivir de manera sostenible la solidaridad universal en nuestra generación actual y en las futuras generaciones.

De lo anteriormente señalado se sigue que el cristianismo consiste en una causa universal (solidaridad) y una causa particular, que hace posible vivir de manera sostenible esa causa universal a lo largo de toda nuestra vida y de las generaciones siguientes (fe de Jesús y fe en Jesús).

Es en este momento cuando se plantea la pregunta: ¿Cómo se puede hacer compatible, para la Iglesia Episcopal, el dedicarse a una causa universal (solidaridad), tratando a todos por igual, y, al mismo tiempo, el dedicarse a una causa particular, que se comparte únicamente con los cristianos (fe de Jesús y fe en Jesús)?

¿Cómo compatibilizar lo universal y lo particular en el ser y la misión de la Iglesia Episcopal? Este es el Reto que el Neoconstitucionalismo plantea a la Iglesia Episcopal. Si el neoconstitucionalismo no se concibe solo como un movimiento jurídico, sino que, con Zagrebelsky, entra activamente en el terreno del diálogo entre creyentes y no creyentes, entonces hemos de comprender que el neoconstitucionalismo plantea el reto ético a la Iglesia Episcopal de vivir su compromiso cristiano de modo tal que ello no suponga ninguna restricción a su compromiso activo con la causa de la solidaridad universal. En otras palabras, lo particular del cristianismo, la fe de Jesús y la fe en Jesús, son puentes hacia la solidaridad universal, no restricciones o violaciones a la causa de la solidaridad universal. 

            IV Solidaridad universal hacia dentro de la Iglesia

Jesús optó por ir a ministrar a los excluidos de su tiempo, y trató con rectitud a todas las personas, de cualquier clase social, que respondían con fe al mensaje de la solidaridad. Del mismo modo la Iglesia debe, en primer lugar, integrar a las personas que asisten a la Iglesia y que forman parte, de una u otra forma, de los grupos de excluidos de la sociedad. Dicho proceso de integración ha de guiarse por un equilibrio entre la virtud ética de la bondad y la virtud jurídica de la prudencia, con la finalidad de ir progresivamente integrando, en todos los estratos y puestos de dirección de la Iglesia, a las personas excluidas, pero de manera prudente, sin arriesgar una división o resquebrajamiento de los lazos de hermandad que deben imperar entre todos los miembros de la Iglesia.
En este sentido, los miembros de la Iglesia han de ser educados acerca de las características de solidaridad universal del mensaje y praxis de Jesús, y también las personas excluidas han de aprender a, como dijo Pablo, ser tolerantes con los hermanos débiles en la fe, y no reclamar sus derechos, cuando tal exigencia de sus derechos a lo interno de la Iglesia, puede ir más allá de lo prudente (virtud jurídica de la prudencia), amenazando con resquebrajar la hermandad y unidad de la Iglesia.

            V. Enseñanza, predicación y sacramentos. Conversión diaria

La fe en Jesús debe ser una prioridad en la Iglesia. Si un porcentaje significativo de los miembros de la Iglesia no viven a Cristo como el centro de sus vidas, la Iglesia será un club social, una ONG, un partido… cualquier cosa menos la Iglesia, Cuerpo de Cristo, la alternativa a la cultura de la muerte que impera en la sociedad actual. Para ello la enseñanza (no solo a través de la predicación, sino también de otras maneras), a adultos, niños y jóvenes, junto a los sacramentos, deben ser una prioridad. No se trata de cualquier tipo de enseñanza, sino una centrada en un llamamiento fundamentado a la conversión diaria de los feligreses, de modo que vivamos como experiencia cotidiana el arrepentimiento del pecado, el pedir a Jesús ser el punto de referencia de nuestras vidas, y vivir rectamente, en bondad y justicia, en el camino de la solidaridad universal.

Insistimos en que, para que la Iglesia pueda cumplir su función universal, el servicio al compromiso de la solidaridad humana, debe ser tal Iglesia, es decir, hermandad de personas redimidas, que comparten los rasgos distintivos propios de tal Iglesia, la fe en Jesús, y la fe de Jesús. La eficacia de las ONG, partidos y otras asociaciones en pro de la solidaridad universal, es limitado. La Iglesia cuenta con un papel insustituible para el compromiso solidario, pues es una institución con una vocación especial, capacitada para vivir de manera sostenible el compromiso, y transmitir de generación en generación el mensaje de la solidaridad universal, y vivirlo cueste lo que cueste.

Este mensaje de la conversión diaria no solo debe ser expuesto hacia dentro de la Iglesia. Los feligreses deben vivirlo en sus vidas cotidianas, de modo que sus existencias sean un llamamiento a la conversión, a las personas con las cuales entran en contacto. Como sostuvo San Francisco, vamos a predicar a las multitudes y, solo si es necesario, emplearemos las palabras. Este es el auténtico sentido de la evangelización.

            VI. La Iglesia como institución neoconstitucional. Aportes de la Iglesia a la sociedad en general

Sin perjuicio del irremplazable papel (rôle) particular de la Iglesia hacia dentro de la misma, viviendo la fe en Jesús y la fe en Jesús, la Iglesia es también llamada por Dios a desempeñar funciones muy importantes en la sociedad en general. Al ejercer estas funciones estaría realizándose lo que pudiéramos denominar una ética neoconstitucional, es decir, la asunción, en el plano ético, por parte de personas e instituciones de la sociedad civil, de la experiencia de justicia expuesta por Zagrebelsky:

1.      En primer lugar, la Iglesia está llamada a fundar, mantener y reforzar instituciones que brinden apoyo a las personas en sus distintas necesidades (materiales, psicológicas, sanitarias, etc.), partiendo de la base de que se proteja, apoye y defienda a la persona como tal, solo por el mero hecho de ser humano, sin distinciones ni preferencias de ningún tipo por motivos religiosos, nacionales, personales, etc. Esto es hacer realidad el llamado a la ética universal de Jesús. Si existen sociedades protectoras de animales que, como tales, ayudan, protegen, rescatan, rehabilitan y apoyan a animales por el solo hecho de ser animales, se hace imprescindible la existencia de múltiples sociedades protectoras de humanos, que, como tales, apoyen a las personas por el solo hecho de ser humanas. La Iglesia está llamada por Dios a ser la primera de tales instituciones.

2.    La Iglesia debe educar a sus miembros y al público en general, acerca de la teoría de género y otros temas acerca del marco social, económico y político, que han caracterizado y caracterizan nuestras sociedades. En este sentido, en una sociedad que carece de perspectiva histórica, la Iglesia debe comenzar por educar al mundo acerca de a dónde venimos, cuáles son las raíces de la cultura secular, cuál es el llamado del cristianismo a las personas seculares en general, la importancia de la ética, y el tipo de sociedad a la que nos llama Jesús que construyamos entre todos. Ello no implica que la Iglesia actúe como si fuera superior a los no creyentes o a otras confesiones, pues debe ser humilde, buscar el último lugar, el del servicio a los demás, no el de ser servida ni ser colega del poder.

3.    La Iglesia debe capacitar a los miembros y al público en general, acerca de sus deberes como miembros de una comunidad política y económica, sus derechos, su participación en procesos electorales y en la toma pública de decisiones. Se trata de liberar a las personas de cualquier tipo de falta de educación, incluyendo manipulación.

4.    Como hemos indicado anteriormente, debe la Iglesia propiciar un marco de diálogo con aquellos no creyentes y miembros de otras confesiones, que en la práctica vivan vidas comprometidas con la solidaridad universal. Somos de los mismos, y como tal estamos llamados a dialogar. Resulta importante al respecto el llamado de Erich Fromm a fundar “grupos”, vínculos de personas de distintas tendencias que se reúnan periódicamente, reflexionen sobre el legado humanista, y trabajen juntos por los demás.

5.    La Iglesia está también llamada a procurar el fortalecimiento de la familia como pilar institucional de la sociedad. Debe procurar su fortalecimiento a todos los niveles.


VII. Unos desafíos en particular

Vamos a enfatizar un par de desafíos específicos de la Iglesia, en el que se muestra nítidamente la vocación de la Iglesia a la solidaridad universal:

A.    Profundizar y transformar el diálogo interreligioso (incluyendo el no teísmo) en un diálogo que incluya la exigibilidad de los derechos sociales. Se requiere diálogo de la Iglesia con la doctrina jurídica y, en general, ciencias sociales y humanidades, con el objeto de propiciar que los derechos sociales se respeten en cada sociedad. Es frecuente que en un país se reconozcan constitucionalmente derechos sociales, o bien a través de instrumentos internacionales, pero se carezca de normas internas específicas que desarrollen el modo de concretar tales derechos y de facultar su reclamación concreta por cada habitante necesitado. Ello constituye un tipo específico de laguna, según sostiene Ferrajoli. La Iglesia deberá denunciar las lagunas jurídicas, la carencia de instrumentos jurídicos apropiados en desarrollo de cada derecho social, que permita a las personas y grupos exigir el cumplimiento de cada derecho social. Asimismo deberá ser activista para lograr las reformas necesarias para implementar efectivamente los derechos cuya protección se omite en la sociedad.

B.    Entender la ayuda social como parte esencial de la misión de la Iglesia y dirigirla a crear tejido social, redes de afecto y apoyo a la persona como tal, independientemente de sus creencias. Se trata de fundar, consolidar y extender (allí donde existan), centros en los cuales se apoye a la persona como tal, solo por ser humana, independientemente de sus creencias, origen, nacionalidad, forma de vida u otros caracteres. Partiendo del aserto de que en las sociedades está muy extendida no solo la necesidad económica de las personas, sino también la necesidad de orientación, así como las dificultades mentales (depresión, bipolaridad, etc.), se muestra la urgencia de que la Iglesia responda creando centros y redes de apoyo. Una forma de hacerlo sería aprovechar las instalaciones de instituciones de la Iglesia, para utilizar las mismas como centros de apoyo integral a la persona. En dichos centros se brindaría orientación a las personas por parte de trabajadores sociales, apoyo económico a los individuos y familias en necesidad, tratamiento psiquiátrico a las múltiples personas y familias que lo requieren (nótese que de esta manera se estará respondiendo a otro de los desafíos de la Iglesia antes mencionado, el del fortalecimiento de las familias), y actividades especiales. Las actividades especiales estarían basadas en lo siguiente: Un área con café y algo de comer abierto durante muchas horas al día, donde las personas en soledad puedan acudir e interactuar con otras personas, tanto voluntarios que apoyen al centro, como otras personas en soledad y necesidad. Asimismo terapias en grupo y charlas semanales por parte de psiquiatras, que sirvan para que las mismas personas se reúnan periódicamente en unos mismos grupos, y formen amistades entre sí, de modo que las mismas personas en necesidad sean un apoyo unas a otras. El objetivo es emplear no solo la sanidad de la ciencia psiquiátrica, sino también la sanidad de la amistad sincera que se brinden las personas en necesidad, unas a otras. De este modo se generarían redes de apoyo (tejido social) que simbolizan la solidaridad universal de Jesús, y que son una muestra viviente del acercamiento del reino de los cielos a nosotros.


C.    Implementar el Voto Ambiental. Es una forma de crear conciencia en los diversos países, especialmente los desarrollados, acerca de la urgente necesidad de vivir libres de consumismo, utilizando muchos menos recursos y energía, y de adoptar otros cambios que se hacen necesarios para la protección del ambiente. Se trata de disminuir el nivel de vida (sin consumismo) para vivir con más calidad de vida (cualitativo, afecto, solidaridad universal), empezando por lis miembros de las congregaciones. Se podrían entregar certificaciones o reconocimientos a las congregaciones cuyos miembros estén más libres de consumismo y adopten mejores prácticas ambientales. Así como en diferentes momentos de la historia los cristianos han considerado con seriedad la implementación de ciertos votos, el tiempo actual requiere volver a ello, y aplicarlo en materia ambiental. Se trata de un voto de abstención de consumismo (lacra de las sociedades) y de implementar ciertas buenas prácticas ambientales que se seleccionen. 


Lecturas Sugeridas:
Carbonell, Miguel. Neoconstitucionalismo(s). Madrid, Trotta, 2009.

Carbonell, Miguel. Teoría de la Constitución. México, UNAM-Porrúa, 2000.

Carbonell, Miguel y García Jaramillo, Leonardo. El canon neoconstitucional. Madrid, Trotta, 2010.

Ferrajoli, Luigi. Derechos y garantías. La ley del más débil. Madrid, Trotta, 2010.

Ferrajoli, Luigi. Los fundamentos de los derechos fundamentales. Madrid, Trotta, 2009.

Fromm, Erich. And You Shall Be As Gods: A Radical Interpretation of the Old Testament and Its Tradition. Nueva York, Henry Holt & Co, 1966.

Fromm, Erich. ¿Tener o Ser? México, Fondo de Cultura Económica, 1993.

Kant, Immanuel. Groundwork of the Metaphysics of Morals. UK, Cambridge University Press, 1997.

Levine, Ethan. Un judío lee el Nuevo Testamento. Madrid, Cristiandad, 1980.

McAdoo. Being an Anglican. UK, S.P.C.K., 1977.

Neill, Stephen. El Anglicanismo.

Nolan, Albert. ¿Quién es este hombre? Jesús antes del cristianismo. Cantabria, Sal Terrae, 1981.

Ramos Orench, José Antonio. Las María Dolores.

Zagrebelsky, Gustavo. Contra la ética de la verdad. Madrid, Trotta, 2010.

Zagrebelsky, Gustatavo. El derecho dúctil. Ley, derechos, justicia. Madrid, Trotta, 2011.

Zagrebelsky, Gustavo. La virtud de la duda. Madrid, Trotta, 2012.

Zagrebelsky, Gustavo y Martino, Carlo. La exigencia de justicia. Madrid, Trotta, 2006.

NOTAS:

(1) Nolan, Albert. ‘¿Quién es este hombre?’ Jesús, antes del Cristianismo. Maliaño (Cantabria), Sal Terrae, 1981, págs. 99 y ss.

(2) Montero Bustabad, Daniel. Círculo Neoconstitucionalista: Derecho de la Persona y Constitución Económica (Propuesta. Versión 4.0). Publicado en la página bustabad.wordpress.com el 9 de julio de 2014. Consultado el 4 de mayo de 2017 en la siguiente dirección: https://bustabad.wordpress.com/category/constitucionalismo/

(3) Nolan. Op. Cit., pág. 56.

(4) Nolan. Op. Cit., págs. 139 y 140. El énfasis corresponde al original.

(5) Nolan, Op. Cit., pág. 221.


domingo, 30 de abril de 2017

El Himno al Verbo de Dios en el Evangelio de Juan


EL HIMNO AL VERBO DE DIOS EN EL EVANGELIO DE JUAN

El Himno al Verbo de Dios en el Evangelio de Juan 1: 1-5, 9-14 y 16-18, complementado con el contexto de Juan 20: 26-30, I Juan 3: 23-24 y I Juan 4:12

 

                                                                       Daniel Montero Bustabad

                                                                       monterodaniel@monterodaniel.com

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I. Delimitación del pasaje y su contexto

 

 

El presente ensayo toma como punto de partida la dignidad humana entendida como el compromiso integral u holístico de tratar a cada persona como un fin en sí mismo y no como un medio, objeto o instrumento para otra finalidad, sin importar cuán sagrada, importante o patriótica, sea esa otra finalidad (Kant). Dignidad humana es la forma actual de expresar lo que históricamente se ha designado como amor al prójimo y hoy libertad y solidaridad (Fromm). Desde el sitial de la dignidad humana, surge la pregunta de cuál es la relevancia, para la causa de la dignidad humana, del Himno al Verbo (Logos) contenido en el Evangelio de Juan Capítulo 1, junto a su contexto.

 

Remitimos al lector al anexo de la presente, donde encontrará los pasajes bíblicos en las versiones Reina-Valera 1995, Dios Habla Hoy, Biblia de Jerusalén, Biblia Latinoamérica, Nueva Versión Internacional y Lenguaje Actual. Las citas que se harán a continuación se tomarán, en lo que se concierne al Evangelio de Juan, de la Reina Valera 1995; en lo que se refiere a la Primera Epístola de Juan, de la Biblia Latinoamérica:

 

“En el principio era el Verbo,

el Verbo estaba con Dios

y el Verbo era Dios.

Éste estaba en el principio con Dios.

Todas las cosas por medio de él fueron hechas,

y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.

En él estaba la vida,

y la vida era la luz de los hombres.

La luz resplandece en las tinieblas,

y las tinieblas no la dominaron.

 

Hubo un hombre enviado por Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino un testigo de la luz.

 

La luz verdadera que alumbra a todo hombre

venía a este mundo.

En el mundo estaba,

y el mundo fue hecho por medio de él;

pero el mundo no lo conoció.

A lo suyo vino,

pero los suyos no lo recibieron.

Mas a todos los que lo recibieron,

a quienes creen en su nombre,

les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Éstos no nacieron de sangre,

ni por voluntad de carne,

ni por voluntad de varón,

sino de Dios.

Y el Verbo se hizo carne

y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad;

y vimos su gloria,

gloria como del unigénito del Padre.

 

Juan testificó de él diciendo: ‘Éste es de quien yo decía: ‘El que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo’ ’ .

 

De su plenitud recibimos todos,

y gracia sobre gracia,

porque la Ley fue dada por medio de Moisés,

pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás;

el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre,

él lo ha dado a conocer…

 

 

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, se puso en medio y les dijo: -¡Paz a vosotros! Luego dijo a Tomás: -Pon aquí tu dedo y mira mis manos; acerca tu malo y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: -¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo: -Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron.

 

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre…

 

 

¿Y cuál es su mandato? Que creamos en el Nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros, tal como él nos lo ordenó. El que guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él, pues Dios permanece en nosotros, y lo sabemos por el Espíritu que nos ha dado…

 

A Dios no lo ha visto nadie jamás; pero si nos amamos unos a otros, Dios está entre nosotros y su amor se activa entre nosotros. Y ¿cómo sabemos que permanecemos en Dios y él en nosotros? Porque nos ha comunicado su Espíritu”.

 

A pesar de que objeto de estudio será únicamente el Himno al Verbo de los versículos referidos del Capítulo 1 del Evangelio de Juan, se incluyen en la cita los versos de la conclusión del evangelio que aclaran la finalidad de la autoría del mismo; asimismo se contienen los textos de la Primera Epístola de Juan, con la síntesis del pensamiento joánico. Es por ello que estos textos, aunque no se sitúan en el Capítulo 1 del Evangelio, se citan en el presente ensayo, dado su conexión con la introducción del Evangelio que se realiza mediante el Himno del Verbo en la apertura del Evangelio, en su Capítulo 1.

 

En otras palabras: El Evangelio de Juan inicia con un Himno al Verbo, en el cual se plantea el mensaje central de los escritos joánicos. Dicho himno es el objeto del presente ensayo. Asimismo se incluyen en el pasaje antes citado, la conclusión del Evangelio de Juan, donde se enfatiza el mensaje central. Adicionalmente se citan textos de la Primera Epístola de Juan en los cuales se reiteran estas claves.  

 

 

 

            II. Génesis de la obra, género literario y mensaje

 

 

La tradición que se remonta al siglo II D.C. atribuye este Evangelio y las Epístolas joánicas, a Juan hijo de Zebedeo, discípulo de Jesús. Las pistas que se encuentran en el texto mismo del evangelio y las epístolas, nos refieren a un discípulo amado por Jesús, para quien el amor representa un mensaje central de Jesús; dicho talmid (estudiante, discípulo), era conocido del sumo sacerdote, con conocimiento teológico judío. Otros atribuyen la composición a uno o más seguidores de Jesús con amplio dominio de lo que podríamos llamar, desde nuestra terminología actual, teología judía (derej torah).

 

Schonfield, por su parte, atribuye una doble autoría: 1) Juan, familiarizado con la temática sacerdotal judía, amado por Jesús, quien tuvo participación destacada en los planes de Jesús para la última etapa de su vida. 2) Juan el Anciano, quien escribe en Éfeso.

 

El lugar de composición más probable es Asia Menor Occidental, en Éfeso (en la actual Turquía), en torno al año 90 d.C. La tradición sostiene que el apóstol Juan residió sus últimos años de vida en Éfeso. En este entonces era Éfeso una de las ciudades más importantes del imperio romano. Sin embargo, el evangelio no se dirigió a una comunidad en particular, ni limitó la vigencia de su mensaje a un tiempo determinado.

 

El género literario constituye poesía, concretamente un himno. Al respecto hemos de tomar en consideración que ninguno de los cuatro evangelios representa una simple cronología de la vida de Jesús. Como toda obra escrita humana, un evangelio interpreta los aspectos relevantes de la vida de Jesús (“Buena Noticia de Jesús, el Cristo”, “el reino de Dios de ha acercado”, “fe”, etc.) y en torno a esos aspectos relevantes selecciona los momentos más valiosos de la vida de Jesús que desea destacar. En este sentido, podríamos decir que los evangelios sinópticos representan un primer nivel de abstracción, de selección, de elaboración, respecto al material crudo que sería una crónica de la vida de Jesús. Sin embargo, el Evangelio de Juan representa un nivel más de abstracción. Podríamos denominarlo el evangelio del segundo grado de abstracción. Ello se debe a que los conceptos teológicos básicos que son objeto de un evangelio sinóptico (Mesías –Cristo-, fe, reino de Dios, etc.), son objeto a su vez de otro proceso de abstracción, hasta llegar a un mayor nivel de abstracción que se muestra en la elaboración teológica. Un ejemplo palmario de este segundo nivel de abstracción es el concepto de Verbo (griego Logos) con el cual inicia, mediante un himno, el Evangelio de Juan. Logos no es el concepto simple judío de Mesías (griego Cristo), sino un concepto más abstracto, el de la personificación de la palabra hablada de Dios (en el Antiguo Testamento), con la cual Él creó el mundo, que se imbrica con el concepto de sabiduría que en Proverbios se personifica también de forma inicial. En los targumim (singular tárgum), que son las paráfrasis arameas de los libros hebreos de la Tanaj (Biblia hebrea), se ofrece también el proceso de personificación de la palabra de Dios. Una mención especial merece Filón de Alejandría, quien, en el Siglo I A.C., elabora una interesante síntesis entre el pensamiento de Platón y la Biblia, y enfatiza el concepto de Logos. Lo que deseamos significar es que el Evangelio de Juan no se limita a calificar a Jesús de Mesías, como lo hace Marcos en el pórtico de su evangelio, sino que recurre a un concepto más abstracto, el de la abstracción superior que abarca la personificación de la intención de Dios, la actuación de Él, su sabiduría y dirección, en un concepto sumamente abstracto, que es transformado en un concepto bañado en belleza literaria a través de este himno, con un mensaje muy claro: Hacernos saber que la salvación depende de creer en Jesús como el Escogido por Dios y en vivir Su amor. De esto depende la salvación, tu salvación, mi salvación, y el futuro de la humanidad. Digásmole “SÍ” a Jesús: Creamos en Él.

 

 

 

 

 

            III. Contexto histórico y destinatarios

 

 

Los destinatarios directos del Evangelio de Juan eran gentiles habitantes de Éfeso, de cultura grecorromana. Por ello se explican las costumbres judías, se traducen los términos arameos y se interpreta la geografía de la tierra de Palestina.

 

Éfeso era una de las más importantes y pobladas ciudades del imperio romano, el principal puerto marítimo de Asia, situada junto a la confluencia de dos ríos con sus valles, facilitando el comercio. Se situaba en una confluencia de caminos, y en una vía terrestre importante que unía Roma con Oriente. Éfeso destacaba como un importante centro comercial del imperio. Además en la misma residía el culto pagano a la diosa de la fertilidad Diana (Artemisa) y al emperador romano, considerado un dios, lo cual suponía un reto. Éfeso era también la sede del gobernador romano, posiblemente la capital de la provincia romana de Asia.

 

Pablo visitó rápidamente Éfeso en su segunda gira misionera, predicando en la sinagoga (Hechos 19), pues en Éfeso se encontraba una importante colonia judía, ciudadanos romanos. Pablo dejó allí a Priscila y Aquila. Hacia el año 52 d.C. Priscila y Aquila fundaron la Iglesia de Éfeso. En la comunidad cristiana de Éfeso se encontraban tanto gentiles como judíos (Hechos 19:10). Algún autor sugiere que el énfasis en el mensaje del amor puede deberse a la necesidad de armonizar los diversos grupos que conformaban la comunidad cristiana. Por su parte, el mensaje de Apocalipsis 2:1-7 dedicado a la Iglesia de Éfeso, sugiere que ésta había perdido su primer amor (¿amor a Dios únicamente, y/o amor al prójimo?), de allí el énfasis en el centro del mensaje cristiano. El mensaje de Apocalipsis sugiere adicionalmente que la comunidad de Éfeso tenía la madurez espiritual de evaluar a quienes traían doctrina, y apartarse de las falsas enseñanzas de quienes pretenden pasarse por apóstoles sin serlo. Además ha permanecido fiel en la prueba y trabajado arduamente por la obra del Señor. Parece ser que Pablo pastoreó dicha comunidad durante dos o tres años durante su tercera gira misionera, y utilizó Éfeso como base para fundar las demás Iglesias en el Asia Menor Occidental. Al retirarse Pablo, Timoteo quedó a cargo (1 Timoteo 1.3). Éfeso representó una comunidad cristiana importante. Ya mencionamos que la tradición aduce que Juan pasó sus últimos años en Éfeso. Asimismo en dicha ciudad se realizó el tercer concilio ecuménico.

 

En el caso de Éfeso, muchos que practicaron la magia se convirtieron y quemaron sus libros, que alcanzaban un importante valor. El cristianismo tuvo tal impacto que hizo peligrar la economía asociada a la religión pagana, concretamente la orfebrería que fabricaba imágenes relacionadas con el culto a Diana. Este sector económico organiza un tumulto en contra del cristianismo. Pablo logra escapar y deja a Timoteo al frente de la comunidad.

 

Asimismo se ha sugerido que del texto ya citado de Juan 20:30-31 se desprende que el Evangelio de Juan estaba destinado a los incrédulos, que escucharían a otros leer el evangelio, y por eso la redacción del evangelio y su insistencia en la necesidad de creer en Jesús como el Cristo para ser salvos.

 

 

 

 

 

 

 

            IV. Palabras del texto, significado y elementos relevantes

 

 

Palabras del texto
Significado
(Elementos diacrónicos)
Otros
Elementos relevantes
“En el principio…”
 
Aquí, con su paralelo en 1 Juan 1:1, se hace referencia a la creación del mundo en Génesis 1:1. Se refuerza la afirmación de que Dios Padre creó el mundo mediante el Verbo (Palabra creadora personificada).
estaba con Dios
también traducido como estaba ante Dios
 
era Dios
Identidad con el Padre.
Schonfield traduce “la Palabra era divina”.
El Verbo (Mesías, Hijo de Dios) es Dios mismo, de lo cual se deducirá posteriormente que es Dios Hijo en la doctrina trinitaria.
vida
Rasgo de la Divinidad. Dios es Vida.
 
luz
Otro rasgo de la Divinidad. Dios es la Luz. Asimismo la luz derivada es el primer elemento de la creación. Se plantea la cuestión de si el autor sostiene que el Verbo es luz en el sentido de Dios Padre (Dios Padre es luz), o bien como primera creación de Dios (en Génesis 1 lo primero que Dios crea es la luz, días antes de crear el sol, la luz y las estrellas). A raíz de la confesión de Tomás, se ha de interpretar que el Verbo tiene el mismo rango que Dios Padre: el Verbo es Dios Hijo.
 
luz y tinieblas
La contraposición entre luz y tinieblas es propia de la mística judía, incluyendo los esenios. Schonfield aduce que el discípulo amado de Jesús fue en un principio seguidor de Juan el Bautista y, por tanto, conocedor de la doctrina esenia.
Por otra parte se podría evaluar si esta contraposición podría reflejar un ambiente cultural permeado por el pensamiento gnóstico, sin implicar que la doctrina gnóstica haya sido aceptado por el Evangelio, sino más bien rechazada por éste.
 
Juan el Bautista
Calificado en los evangelios como la voz que llama al arrepentimiento ante la venida del Mesías. Un profeta que proclama a voz en cuello que todos los hebreos deben arrepentirse; si la colectividad no lo hace, se propiciará que el mal caiga sobre la nación.
El bautismo es un signo de que la persona se arrepiente de sus pecados y se incorpora al nuevo Israel arrepentido que inicia una nueva etapa.
testigo, testimonio
La misión de Juan sería anunciar la ira venidera, llamar al  arrepentimiento y (como traduce la TLA), convencer a las personas de quién es Jesús.
 
“Juan… creyeran por medio de él”
 y: “mundo no lo conoció”.
 
En el pasaje citado con su contexto se hace referencia a creer en Jesús ocho veces. La importancia del concepto de creer en Juan va paralelo al de “fe” en los evangelios sinópticos. Es clave en el mensaje de Jesús. El reino de Dios se activa en nosotros por medio de la fe. A consecuencia de esta fe, se cree que Jesús es el Mesías.
Por otra parte, el conocer a Dios en Jesús va paralelo a la fe y a creer en Jesús. En sentido contrario, rechazar a Jesús es no conocerle.
mundo
El espacio-tiempo presente, con sus características éticas, sociales, económicas, políticas, etc., marcadas por el pecado.
 
suyo, suyos
 
Se subraya que el mundo (espacio-tiempo) pertenece al Verbo. El dominio de todo no corresponde al emperador romano, sino a Dios Padre y al Verbo. Dado que todo fue creado por el Padre por medio del Verbo y que todo le pertenece, se entiende que la usurpación actual que el maligno y sus secuaces ejercen en la tierra (véase la parábola de los malos labradores que matan al Hijo), llegará a su fin, y en el día de la ira, los malvados serán muertos y el espacio-tiempo será para los hijos del Señor, entre los cuales se encontrarán (siguiendo la parábola) otros labradores, a saber, los gentiles que se hayan convertido.
hijos de Dios
Véase lo indicado en el apartado anterior (suyo, suyos). Los arrepentidos son adoptados por el Padre como hijos suyos.
 
sangre, carne
Griego sarx. La palabra hebrea que se encuentra detrás de esa designación de carne (basar), designa al cuerpo con sus tejidos, y al ser humano en sus limitaciones, contrapuesto con Dios que no se encuentra limitado.
Basar no es un término peyorativo ni implica pecado. El cuerpo, la carne, no es pecado, a diferencia del pensamiento gnóstico que sostiene lo contrario. Tan fuerte es el mensaje de que el cuerpo no es pecado, que el Verbo se hizo carne-cuerpo y residió entre nosotros. Este pensamiento se refuerza en este pasaje y en la Epístola de Juan, con su insistencia en la recta doctrina de que el Verbo vino en carne.
habitó entre nosotros
Lit. puso su tienda (tabernáculo) entre nosotros. Es una referencia al tabernáculo (santuario portátil) en el cual Dios “residía” en el pueblo de Israel durante la travesía de Egipto a la Canaán. También es una referencia a la fiesta de las enramadas, que es la festividad, regulada en la Biblia hebrea, en la cual todo hebreo debía peregrinar a Jerusalén, y habitar en una choza o enramada, al aire libre, para recordar la morada provisional del pueblo en su travesía hacia Canaán.
De este modo se da a entender que el tabernáculo (e, indirectamente, el templo) es un tipo de Cristo. Lo mismo la fiesta de las enramadas. Sin embargo, se puede ir más allá, y sostener que toda la travesía del pueblo hebreo de Egipto a Canaán es un tipo que apunta a la travesía del Verbo en la tierra.
gracia,  verdad, gloria
 
Atributos propios de Dios Padre que, por tanto, comparte el Verbo. La gracia es el amor de Dios por el cual justifica a los pecadores, tomando la iniciativa de morir por nosotros para alcanzar el perdón para nosotros.
primero que yo
 
Aunque Jesús fue dado a luz con posteridad a Juan el Bautista, éste reconoce que Jesús es primero que él en rango. Además, como traduce claramente, TLA Jesús precede a Juan el Bautista en existencia, como Dios Hijo, segundo Adán (ver Schonfield).
gracia sobre gracia
La traducción DHH indica “…todos hemos recibido un don en vez de otro…”
Quiere decir que el alcance de la ley fue un don limitado; el don más importante es Jesucristo, pues en él se muestra la verdad y la gracia, amor del Padre, en el cual, siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros para alcanzar el perdón.
Ley
Ley escrita y Ley oral. La tradición hebrea conceptúa que tanto la ley escrita (Pentateuco) como la oral, fue revelada por Dios a Moisés en el Monte Sinaí. Incluso se dice que cualquier criterio que emita un discípulo en presencia de su maestro, ya fue revelada por Dios a Moisés en el Sinaí.
Albert Nolan y otros comentaristas señalan que la Ley y su aplicación eran patrimonio de la clase estudiada (fariseos) o acaudalada (sacerdotes, saduceos). De la misma se encontraban excluidos los pobres y aquellos considerados impuros por quienes aplicaban la Ley: cobradores de impuestos, pescadores, pastores, prostitutas. Por ello el empoderamiento de los excluidos que realiza Jesús por su amor vienen a través de la gracia (amor) y la verdad. Se ha de notar la contraposición con el evangelio de Mateo, en el cual Jesús indica que no se modificará ni una jota ni una tilde de la Ley. Se requiere una interpretación armonizadora para indicar que lo que se descalifica es el legalismo, pero se aprecia lo que Pablo denomina Ley de la libertad que en Cristo da vida, que es la justificación que Dios realiza en Cristo y, como consecuencia de la misma, la ley de la libertad en los frutos del espíritu.
“Señor mío y Dios mío”
La ciudad de Éfeso estaba dedicada al culto a Diana y al emperador como dios. Este se calificaba con los títulos que se aduce que Tomás atribuye a Jesús, el verdadero Dios, no el emperador. Este título se detentaba a finales del Siglo I d.C. por el emperador Domiciano, perseguidor  de cristianos.
 
bienaventurados
Otra bienaventuranza. Procede valorar su encaje de sentido con las bienaventuranzas contenidas en los evangelios de Mateo y Lucas.
 
señales
Actos realizados por Jesús que apuntan a su carácter de Verbo de Dios.
 

 

 

 

 

 

 

            V. Análisis socioeconómico

 

 

La comunidad cristiana de Éfeso integró  judíos y gentiles. La mayoría de los gentiles de las comunidades cristianas, eran excluidos sociales: pobres, iletrados, esclavos, mujeres. Recordemos que el mensaje de la Carta de Pablo a los Efesios incluye la doctrina de la integración de judíos y gentiles en la Iglesia, que es un solo Cuerpo, la cual se extiende hasta su Cabeza, que es Cristo. El que consten personas de diversas clases sociales en la Iglesia habría generado dificultades de convivencia eclesiástica, lo cual motivaría diversas provisiones de las epístolas del Nuevo Testamento al respecto.

 

El cristianismo en Éfeso se contraponía al culto al emperador. Las palabras con las cuales se calificaba el emperador a sí mismo de divino, son las palabras con las que Tomás, en el Evangelio de Juan, designa a Jesús (“mi Señor y mi Dios”), por lo cual queda claro que la divinidad corresponde solo a Jesús. Esto significa que la fuente de la ética, de los valores para conformar la vida de las personas, procede de Jesús, con su ética del amor, no del emperador, con su ética del poder y el dinero.

 

Albert Nolan ha destacado que la ética de Jesús se caracteriza por la solidaridad universal. Se ama, protege y ayuda a las personas (se comparten los recursos materiales con los necesitados), sólo por el hecho de ser personas, independientemente de que nos unan o no lazos de familia con esas personas, e independientemente de que existan otros vínculos con esas personas. Frente a una religiosidad en la cual, según Nolan, la mayoría de los hebreos en aquel momento se solidarizaban solo con sus familiares, o con quienes se compartieran otros lazos, Jesús irrumpió con la solidaridad universal. Esta crítica a los religiosos hebreos de la época podría ser compartido por fuentes judías posteriores como el Talmud, el cual señala que el Segundo Templo fue destruido porque los hebreos no fueron más allá de su deber. También el Talmud califica como “pecado de Sodoma” el no compartir con los necesitados.

 

 

El cristianismo en Éfeso se contrapuso también a la religión pagana mercantilizada, hasta tal punto que los empresarios de la orfebrería consideraron al cristianismo una amenaza; éstos provocaron un tumulto con malos designios, el cual, no prosperó, pero conllevó que Pablo escapara a Macedonia.

 

 

 

            VI. El Himno al Verbo y su aplicación actual.

 

 

Dentro de este panorama socioeconómico irrumpe el Himno al Verbo para comunicarnos que el emperador ni el paganismo son divinos, sino que lo es Jesús, el Cristo. Jesús se caracteriza por abrazar en su ministerio al pobre y al excluido, por integrarlo en su familia, y por compartirle su amor, su tiempo y sus recursos económicos. El mensaje del Evangelio de Juan es un llamado a creer en este Jesús como el Cristo, y a vivir este mensaje de amor, de solidaridad universal, abrazándonos a nosotros mismos, y a toda la humanidad, a todos los necesitados, que precisen de nosotros cariño, tiempo, recursos, apoyo.

 

Jesús se hace presente a nosotros hoy a través de su Espíritu, es decir, el Espíritu Santo, que se manifiesta en la Iglesia. La Iglesia es la familia que Jesús instituyó para que todas las personas nos amemos y nos apoyemos unas a otras.

 

La relevancia del Himno al Verbo para la causa de la dignidad humana se encuentra no en un análisis que se efectúe en un frío laboratorio (Zagrebelsky) con asépticos instrumentos lógicos, sino en la práctica. Esta práctica constituye el compromiso compartido con otras personas por tratar a las personas de forma coherente con su dignidad humana, tal como Jesús lo ejemplificó en grado sumo, hasta apuntar su condición de Verbo en carne. Quien viva esta práctica, encontrará que la Iglesia Anglicana o Episcopal es la Iglesia visible de Cristo por antonomasia, no tanto por el estado actual de la misma, sino por la calidad a la que la misma se elevaría de emplear todo el potencial que Cristo pone cualitativamente a su alcance mediante la fe, la esperanza y el amor, con los frutos del Espíritu (McAdoo, Neill).

 

La persona que viva seriamente el compromiso por la dignidad humana se encuentra llamada a creer en Cristo tal como lo hace el pasaje que analizamos, y el conjunto de la obra de Juan. Radicando su existencia en tal creencia, hallará que la Iglesia de Cristo es el Espíritu Santo viviente entre los hombres, y que la misma es la presencia de Jesús en la tierra, es su Cuerpo, de quien Cristo constituye la Cabeza.

 

En otras palabras: la persona que dedique su devenir vital a la dignidad humana, se encuentra llamado por el pasaje a creer en Jesús como el Cristo, y esta creencia lo radicará como un miembro del Cuerpo de Cristo en la tierra, en relación al cual la Iglesia Episcopal es la Iglesia visible por antonomasia.

 

En una segunda etapa, ya como cristiano consolidado, el discípulo de Cristo compartirá su experiencia de esfuerzo en pro de la dignidad humana de todas las personas, con todos aquellos, creyentes o no, que comparten esta experiencia, que es la experiencia de la justicia (Zagrebelsky). En este compartir la experiencia el discípulo de Cristo será un portador de la luz de Cristo a toda persona, un testigo que llama al no creyente a reconocer a Jesús, y unas manos abiertas de amor que se prodigan a todas las personas en su necesidad.

 

 

 

 

            V. Lecturas sugeridas

 

 

Entre las lecturas sugeridas aludimos, por una parte, a las diversas versiones comentadas de la Biblia, como las indicadas en el siguiente anexo, junto a la de Scofield y Editorial Holman (Reina-Valera 1960).

 

 

Fromm, Erich. And You Shall Be As Gods: A Radical Interpretation of the Old Testament and Its Tradition. Nueva York, Henry Holt & Co, 1966.

 

Fromm, Erich. ¿Tener o Ser? México, Fondo de Cultura Económica, 1993.

 

Kant, Immanuel. Groundwork of the Metaphysics of Morals. UK, Cambridge University Press, 1997.

 

Levine, Ethan. Un judío lee el Nuevo Testamento. Madrid, Cristiandad, 1980.

 

McAdoo. Being an Anglican. UK, S.P.C.K., 1977.

 

Neill, Stephen. El Anglicanismo.

 

Nolan, Albert. ¿Quién es este hombre? Jesús antes del cristianismo. Santander, Sal Terrae, 1981.

 

Philo (Filón de Alejandría). The Complete Works of Philo. EE.UU., Hendrickson, 2002.

 

Ramos Orench, José Antonio. Las María Dolores.

 

Schonfield, Hugh. El Nuevo Testamento Original. Barcelona, Editorial Martínez Roca, 1990.

 

Zagrebelsky, Gustavo y Martino, Carlo. La exigencia de justicia. Madrid, Trotta, 2006.