jueves, 16 de octubre de 2014

Dama (3).





Poesía transformada en dama, éxito jurídico enclavado en una noble alma, elegancia en el vestir femenino, coronado por una sonrisa sincera, felicidades por ser usted misma.

Sólo una dama de alma distinguida, de encanto tan espléndido como el de ustedes, es capaz de aceptar el donde la amistad de un humilde servidor y admirador del aporte femenino a la vida. La dama es el centro de la naturaleza, lo más espléndido, dadivoso y compasivo que existe, el sitial del trono de la afectividad humana, de la inteligencia, de la hermosura y la dadivosidad.

La envidia es muy mala, pero contra eso, paciencia y persistencia. Es un remedio que cuesta, pero que fructifica en una noble vida de valores. Sus frutos son los dones de amistades verdaderas que cosecha el vivir diariamente con valores internos.

Cuando una estrella rutilante no solo ilumina el cielo de la beldad externa, sino que su resplandor interno transmite una dulce luz de paz halciónica, que se manifiesta en esa transparencia o lucidez personal que lleva a un astro a compartir con otros, a abrirse a nuevas amistades y no a cerrarse olvidando a los demás, entonces esa persona, muestra ser una dama de valía interna y jovialidad, alegría que es vivir la existencia como el regalo de amistad hacia sí misma y los demás. Son pues, ustedes, mis amistades, estrellas, estrellas de verdad, esas luminarias que solo están en la verdadera gema humana.

Me encanta descubrir, dentro del tumulto de la vida, las gemas preciosas que son las damas, lo más luminoso y espléndido de la existencia.


Me has causado una gran impresión desde un punto de vista pastoral. Tú muestras interés por las personas que entran a la Iglesia, te interesas por sus vidas, y participas en las celebraciones de la congregación con mucha sinceridad. Ese amor al prójimo y a D-os es lo más importante de la vida. Y eso es algo de lo cual, como dice Pablo, ni el "infierno" nos puede separar, pues del amor de D-os que significa amor al prójimo, nada puede separarnos. Deseo que este amor al prójimo sea la guía en las decisiones que adoptes, y sean para ti como la paloma del Espíritu, que se pose en ti cubriéndote con sus alas, dándote paz, reposo y serenidad para lo que emprendas. Además deseo que también puedas ver, por debajo de esas alas, a muchos de tus amigos, imperfectos seres como el suscrito, pero que por la sangre del Cordero encontramos reposo debajo de esas alas espirituales.

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