martes, 20 de mayo de 2014

Felicidades a las Abogadas en Su Día.

Felicidades a todas las distinguidas colegas, así como a los distinguidos colegas; que la justicia que el judeocristianismo ha traído hasta nosotros al presente, sea luz (y no cárcel) que nos impulse a nosotros a que, en este mundo actual tan distinto, podamos iluminar las vidas de nuestros contemporáneos con dignidad humana; que ejerzamos nuestra profesión asumiendo la plena responsabilidad de entender que ejercemos un ministerio de grandísima importancia social... a favor de los poderosos, pero igualmente a favor de los más necesitados, sin discriminar ni a unos ni a otros. Como dice la Biblia hebrea: "tzedek, tzedek tirdof", es decir, "justicia, por medio de la justicia, buscarás". Que el testigo que a nosotros laicos nos entrega el pasado judeocristiano, sea emblema del peso de la responsabilidad con que ejercemos la noble vocación de buscar justicia por los medios que la justicia establece, con rectitud hacia todos, pequeños y grandes, inspirándonos en los valores de contenido sustancial, espiritualismo (no formalismo) y priorización de la valoración ética del Derecho hacia las conductas humanas (causalismo), emblema de la concepción española del Derecho (contraria al formalismo y a la priorización de las causas abstractas propias de los ordenamientos anglosajones y germánicos, que dan prioridad a no ejercer un control ético de los actos y negocios jurídicos); que el pasado hispano de nuestro Derecho sea impulso a nosotros hoy, para ejercer con vocación la profesión en el nuevo modo de vida ético que exige de nosotros hoy la causa de la dignidad humana en sentido kantiano como imperativo de tratar a cada persona como un fin en sí mismo y no como un instrumento, objeto o medio para otra finalidad, sin importar cuán relevante, venerada o patriótica sea esa otra finalidad.

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