viernes, 19 de julio de 2013

Manifiesto por el Nuevo Tipo de Profesional del Siglo XXI.

Amigas y amigos: Mañana dm se publicará una recensión que hice al libro de Eleri Sampson Construya su Marca Personal. Barcelona, Gedisa, 2004 (disponible en: www.casadellibro.com). A continuación remito una versión ampliada de dicho texto:
Manifiesto por el Nuevo Tipo de Profesional del Siglo XXI.

El libro “Construya su Marca Personal” de Eleri Sampson forma parte de una serie de obras que representan una especie de Manifiesto por el Nuevo Tipo de Profesional del Siglo XXI. Por ello no solo resulta importante (muy importante) para quienes buscan empleo, sino, sobre todo, vital para los profesionales que trabajan por cuenta propia o ajena, incluyendo quienes nos desempeñamos en los poderes públicos. Me explico:
a) En el paradigma anterior (de forma simplificada), el profesional (i.e. jurista) que entraba a laborar en una gran empresa, se sumergía en la misma considerando que toda su vida la dedicaría a dicha sociedad. Por ello se sentía fuera del mercado laboral (pues consideraba que ya había concluido su participación en el mismo, al haber conseguido ese empleo permanente), de modo que, a partir de entonces, ya no tendría motivos para continuar estudiando, para continuar creciendo profesional y personalmente por su cuenta, para persistir desarrollando contactos profesionales de todo tipo… El trabajo era una especie de convento; una vez en él, la persona se quedaba encerrado para siempre, sin crecer más. Asimismo, este profesional ejercía su trabajo de forma mecánica y repetitiva, con baja creatividad y sin una actitud proactiva.
b) Los licenciados (por ejemplo, en Derecho) que, tras haber dedicado cinco años a obtener su licenciatura, pasaban otros años más estudiando fuertemente para aprobar los exámenes de la oposición (para Jueces o Fiscales, 3 años; para Notarios, 5 años o más, para ciertos cargos del Poder Ejecutivo, 3 años, para el doctorado, 6 o más años, etc.), una vez aprobada la oposición, recibían el trabajo como una auténtica canonjía, con un gran alivio de saber que nunca más deberían buscar trabajo, sabiendo que todos sus problemas estaban ya resueltos. También en este caso el trabajo se ejercía de forma mecánica, sin un carácter proactivo e innovador.
c) Quienes se dedicaban al ejercicio liberal de la profesión (i.e., Abogados), lo realizaban con bajas dosis de imaginación, creatividad e innovación.
d) Lo indicado en los tres párrafos anteriores muestra un sistema que llevaba al estancamiento profesional y, con ello, al estancamiento personal. El trabajo es una de las tres manifestaciones más importantes de la personalidad. Al terminar la ilusión y el continuo desarrollo en lo laboral, cesa la mejora del ser humano como tal y este decae en su calidad de vida.
e) Insisto en que se trata de una simplificación, pues una importante proporción de los profesionales aludidos lo hacían de forma proactiva. Lo que se quiere decir, respecto a estas personas creativas, es que su ilusión e innovación brillaban a pesar del sistema, no porque el sistema lo favoreciera, como lo es a partir de estos nuevos tiempos.
Estos nuevos tiempos exigen que cada profesional se vea a sí mismo como un empresario que constantemente está en el mercado ofreciendo sus servicios. Las empresas ya no tienden a ser tanto esas grandes empresas que ofrecían trabajo para toda la vida, sino grupos más reducidos de personas que brindan servicios por proyectos; concluido el proyecto, se busca nuevo trabajo. En esta economía se requiere un constante desarrollo y crecimiento de las habilidades y capacidades del Nuevo Profesional, una constante mejora, que impulsa no solo lo positivo en el proceso de ganarse el sustento, sino también el desarrollo como ser humano, lo cual es muy valioso.
Parte imprescindible de este constante desarrollo, es el carácter proactivo de todo Nuevo Profesional, con énfasis en su imaginación, innovación y creatividad, para ofrecer mejores servicios… y para ser mejor persona.
Lo anterior no se refiere sólo a quienes trabajan por proyectos en el ámbito privado (o por contratos de trabajo), ni a quienes ejercen liberalmente la profesión, sino también a quienes somos funcionarios de los poderes públicos. El énfasis en la calidad del servicio, llevará en poco tiempo a los especialistas a darse cuenta que únicamente se ejerce bien el servicio público, cuando se hace con mentalidad de empresa privada. No se trata, ni mucho menos, de que el funcionario vaya a favorecer a los empresarios. Lo que se quiere decir es que todo funcionario, para mantener a largo plazo la ilusión por el trabajo y su continuo crecimiento, debe hacerlo considerándose como un sujeto privado que ofrece servicios a la sociedad; por ello se va a decir a sí mismo que cada día debe aprender más y mejor, para mantener su valor de “mercado”, como si pensase que perdería su trabajo si deja de desarrollarse y mejorar día a día.
El libro aludido, aunque es de un reducido tamaño, ofrece pautas muy valiosas a este Nuevo Profesional. En las primeras páginas se contiene una encuesta para ayudar a que el lector se conozca a sí mismo como persona; luego, para que, conociéndose más como persona, decida qué es lo que tiene que ofrecer a los demás, es decir, al mercado laboral; se trata de saber qué podemos aportar a los demás que otras personas no ofrecen o tienen. Es en este rasgo distintivo en donde se puede encontrar la “Marca Personal”.
Al respecto resulta interesante apuntar hacia un posible paralelo entre la “Marca Personal” y el sentido de vida concreto de la existencia de cada persona, estudiado por Frankl. Como es sabido, el desarrollador de la logoterapia sostiene que la mayor necesidad de la persona no es el placer como pensaba Freud, ni el poder como prestigio que estimaba Adler, sino el sentido concreto de la vida. Se trata de eso que descubre la persona que es su aporte, aquello que le motiva hacer por sí mismo, eso que le brinda fuerzas para seguir adelante a pesar de los malos momentos que también se experimentan en la existencia. Para Frankl este sentido concreto se encuentra en la relación con alguna cosa, como el arte, ya sea contemplarlo o realizarlo, o con el conocimiento, o alguna labor que se desempeña, o bien a través de la relación con alguna persona, o bien a través de la actitud de dignidad humana con la cual se enfrenta una situación dura. Pues bien, la “Marca Personal” puede entenderse como ese sentido concreto de la persona por la cual ésta realiza una labor en la cual se manifiesta el corazón de la persona, potenciando ese “rasgo distintivo”, específico de la persona, realizando un aporte con un valor especial.
Una vez descubierto esa “Marca Personal”, el libro ofrece criterios valiosos para utilizar ese valor añadido en la búsqueda de trabajo, o bien al ejercer la profesión para satisfacer mejor a los clientes. Ayuda a que esa “Marca Personal” se manifieste en la forma de vestir, de actuar, de comportarse, de ejercer la profesión, para mostrar coherencia y maximizar las posibilidades de éxito.
El libro muestra que no se trata de que las personas se conviertan en cosas con marca, sino, por el contrario, en ejercer con corazón y conocimiento nuestra labor, mostrando en cada día de brega, que no somos cosas, sino personas con valor distintivo.
El libro, por su reducido tamaño, no constituye el único libro sobre “Marca Personal” que recomiendo leer, pero sí, al ofrecer mecanismos para descubrir nuestra “Marca Personal” que no se encuentran en otras obras, resulta de lectura necesaria, junto a su énfasis en la coherencia del comportamiento que, como se indicó, maximiza nuestras posibilidades de todo tipo de éxito.
Daniel Montero Bustabad
dmontero@businesslaw.eu.com
www.businesslaw.eu.com

2 comentarios:

  1. Es muy interesante el tema y creo que tienen razón en muchos puntos. Saludos

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    1. Muchas gracias por su comentario. Puede también estar contacto con mi blog jurídico en: www.businesslaw.eu.com

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