viernes, 15 de febrero de 2013

Ser como tú.

Si las esmeraldas tuvieran voz, si los rubíes en palabras pregonasen, si los cristales pudiesen susurrar, las esmeraldas pedirían ser como tus ojos, los rubíes anhelarían ser tus labios, y los cristales…, los cristales, mi admirada, clamarían por ser límpidos como tu corazón.

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