jueves, 10 de enero de 2013

Licenciada.

Si las palabras fueran miel y los poetas abejas, entonces las colmenas de todo el mundo no bastarían para expresar cada uno de los cumplidos y piropos que merece la Licenciada. Un corazón más dulce que el néctar de las flores, una mente más brillante que el volcán más refulgente de actividad, unos valores más firmes que el acero más fino, una inteligencia más aguda que la espada más célebre y una jurispericia más fiel que la balanza de la dama de rostro cubierto, todo ello, todo ello atestigua que no existen colmenas suficientes en todo el mundo para expresar la miel de sus encantos, la dulzura de su sonrisa, lo cautivadora de su mirada, lo hermoso de su rostro y lo perfecto de sus encantos de mujer. La miel del mundo no basta para expresar la ternura de su alta condición de mujer, no solo de mujer, sino de dama... y de dama sumamente distinguida por méritos propios... y el mérito más importante, el de su noble corazón.

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