jueves, 19 de julio de 2012

Así Hablaba El Luchador de Sumo.

Historia I:
Variante 1: Entonces Julián encontró un modo ingenioso de combinar su amor al éxito profesional y económico con la buena conciencia: Se dedicó al Derecho ambiental, dedicando a sus casos cada vez más horas a la jornada, los siete días de la semana. Ahora solo dormía media hora al día. Su vida se enfocaba en sus casos, asesorando a ciertas personas a indemnizar sólo lo estricto por sus faltas, e impulsándolas a ponerse a derecho a lo futuro. Asimismo realizaba consultorías diversas en materia de Derecho ambiental, aprovechando al efecto el prestigio que había creado. De este modo inventó para sí una buena conciencia, al repetirse una y otra vez que trabajaba por el ambiente, impulsando a las empresas a ponerse a derecho y aconsejando a todo tipo de clientes, incluyendo órganos públicos. Esta buena conciencia le permitía no sentir remordimiento por no cuidar el resto de su vida… y tampoco sentir remordimiento por no ejercer la verdadera vocación jurídica, que exige a todo verdadero jurista dedicar tiempo libre a imaginar, proyectar y plantear estrategias, hacia un mundo mejor. El Derecho no se reduce a defender o resolver casos concretos ni a dar consultorías (ello solo vale para ganarse la vida honradamente, pero no es la vocación jurídica como tal), sino que abarca también la lucha por lo que debe ser derecho, por transformar el mundo en dirección a la dignidad humana; se entiende por tal el compromiso holístico por tratar a cada persona como un fin en sí mismo y no como un medio o instrumento para otra finalidad, sin importar cuán sagrada, venerable, patriótica o prestigiosa sea esa otra finalidad.
Variante 2: Julián nunca sufrió de un ataque cardíaco. A tiempo se dio cuenta de que perder la ilusión por el Derecho lo llevaba al suicidio. Su corazón le impedía ejercer el Derecho solo con la intención de ganar casos; tampoco se conformaba su emotividad con buscar justicia para los casos concretos que defendía. Su sentido de responsabilidad le impidió olvidar la relación necesaria entre el Derecho y los cambios sociales hacia la dirección correcta, los retos intelectuales que esto plantea permanecieron en él y no llegó a conformarse con esa voluntad de muerte que constituye el apego a la ambición, al éxito por sí mismo, y al tener dinero, objetos… y modelos que se entienden a sí mismas como objetos. Julián cambió; no llegó a padecer del corazón por exceso de ambición y trabajo, pero sí por el abandono, la falta de afecto y el rechazo que sufrió cuando bajó su nivel de ingresos y fama por defender la justicia, por decir la verdad a los poderosos, por explicar la injusticia en la que se basa nuestro mundo, y propugnar por colocar el Derecho por encima de los intereses de los poderosos. No solo le abandonaron las modelos, sino las mujeres en general, quienes prefirieron compartir su tiempo con tipos exitosos y felices con su superficialidad… y no con personas como el nuevo Julián, carente de éxito profesional, sin dinero, y con dolor en su corazón por la injusticia que ahora sí percibe a su alrededor, pues se transformó en el Abogado de los indefensos, en voz de los sin-voz; su nueva vocación le hizo un ser vulnerable; siguió adelante.
Variante 3: El nuevo Julián inició una etapa de su vida valiosa desde una perspectiva ética, con momentos duros, muy duros y otros que no están tan mal; empero persistió, persistió y persistió, siempre adelante, viviendo con el propósito de dejar un buen legado jurídico a las futuras generaciones. Llegó el día en que su vida concluyó; terminó tras haber pronunciado la shema, en limpia conciencia y en la convicción de haberse entregado a la rectitud.
La amistad sincera, destinteresada y respetuosa, es un diminuto botoncito, todo verde, que es despreciado por los ignorantes; ellos no aprecian la amistad en sí misma; sin embargo, para nosotros, es valioso, especial, importante por quien es; cultivado con ternura, crece y brota de forma radiante, refulgiendo en el esplendor de bellas flores que nos iluminan con su dulzura de fragancia, espectacular impresión, encanto y maravilla; esa es nuestra amistad sincera, destinteresada y respetuosa. La sabiduría dice: "El trabajo es belleza interna hecha visible". Gracias por tu trabajo y felicitaciones por tu brillante éxito. Sus éxitos brillan con luz propia, es decir, con la luz interna de su distinguida persona; felicitaciones por su triunfo.


Historia II - Entrevista al Luchador de Sumo.

Fueron a entrevistar a Pedro, el luchador de sumo; le inquirieron acerca de la fábula creada por el autor Sharma, en la cual se utiliza a Pedro como protagonista. El luchador respondió algo como lo siguiente:
Me encuentro sorprendido de encontrarme, así, de súbito, en la fábula de otra persona, sin ser prevenido acerca de ello. Todo ha sido tan rápido, que aun no he forjado una respuesta completa explicando mi parecer acerca de las fábulas de Sharma. De momento puedo adelantar lo siguiente:
1. Las palabras o conceptos no son más que herramientas que utilizamos para tratar de expresar experiencias personales o valoraciones que hacemos de sucesos o experiencias. Si lo que el autor intenta comunicar es una experiencia personal, lo felicito por su fábula y me parece bien, pues la misma tiende a poner énfasis en el comportamiento ético.
2. De momento no me pronuncio sobre la idea de alguna persona que sospecha que la invocación a la ética del autor y su amplia acogida por multinacionales y ejecutivos de multinacionales, representa únicamente un proceso de maquillaje de la codicia y explotación empresarial, envolviéndolo en el ropaje de la bondad; de este modo se realizarían pequeños actos de “bondad” para lavar la conciencia de la explotación global, estructural y profunda, de las multinacionales, que no se justifica por pequeños actos amables que pueden realizarse para lavar la conciencia y como operación de relaciones públicas.
3. En lo que sí discreparía profundamente sería en lo siguiente: Si la fábula del autor fuese utilizada por los divulgadores de la psicología cognitiva, alterando el contenido de dicha psicología para utilizarlo de cara al público, aplicando esa fábula como una enseñanza válida para todas las personas, y exigiendo a todos, comportarse de acuerdo a la misma. Eso sí que lo rechazo.
4. Como manifesté anteriormente, la fábula es válida para reflejar una experiencia personal, con la cual podrían identificarse muchas personas. Pero la misma resulta contraproducente, falsa, cargada de culpabilidad, y violadora de la dignidad humana, si se pretende que todas las personas deban comportarse de acuerdo a la misma. En particular, para muchas personas con dificultades de salud física y/o mental estructural, no sería verdad el contenido de la fábula. Se trata de personas que por su discapacidad mental, dificultades con la química del cerebro o del sistema nervioso, y/o por dificultades en la vida, rechazos o agresiones sufridos, viven con lo que de algún modo podríamos llamar dolor crónico; a muchos o algunos de ellos, exigirles vivir de acuerdo a la fábula, sería desgarrarlos por dentro aun más; recordemos que para muchísimas personas no existe una respuesta médica satisfactoria a su dolor interno, ni tampoco respuesta psicológica correcta; la medicina y la psicología están en pañales, y a ello se suma que son poquísimos los buenos médicos, los buenos terapeutas y los buenos trabajadores sociales. Veamos:
a. En primer lugar considera la fábula que la mente es un jardín, que se cultiva con las rosas y bellas plantas de pensamientos positivos; la persona puede controlar su destino, controlando sus pensamientos; si siembras sistemáticamente buenos pensamientos, con el tiempo tu mente será un bello jardín. Para las personas adoloridas, el cuerpo (mente incluida), el mundo, todo, es un vasto desierto cuyo suelo se encuentra lleno de sustancias tóxicas. De un suelo tóxico brotan cardos horribles, “malos pensamientos”. Insistir a esas personas que deben cultivar buenos pensamientos, es violar su dignidad humana, pues del suelo de su vida solo pueden brotar cardos. Insistir con la fábula de Sharma es introducir en los adoloridos más culpabilidad. De este modo, ellos ya no solo tendrán los problemas de los que hablamos, sino, además, el sentido de culpabilidad sembrado por los supuestos divulgadores de la psicología cognitiva. Estos divulgadores confunden las causas con los efectos, los síntomas con la raíz del problema. Los pensamientos tristes NO son el problema, sino solo el reflejo del problema verdadero de los adoloridos. Empeñarse en luchar solo con los síntomas llena a los adoloridos de culpa y viola aun más su dignidad humana. Debe tratarse el problema verdadero, el del fondo, y con ello, automáticamente, irán mejorando los pensamientos y se podrá trabajar para mejorarlos aun más.
b. Para la fábula de Sharma el sentido de misión en la vida es un faro que nos dirige en la dirección correcta, un algo que nos da fuerzas y ánimos para seguir adelante, para hacernos florecer por dentro. Sin embargo, ni el sentido ni la misión existen. Son palabras para designar ciertas experiencias de algunas personas. Algunos de los adoloridos a los que me refiero, no encuentran una misión en la vida, ni un sentido para seguir adelante. Leer a Sharma para ellos es tan frustrante como que un soltero se pase siglos leyendo sobre las delicias del matrimonio, sobre los goces de la vida en compañía. Un poco está bien, pero tanto es darse golpes contra la pared, es poner sal en la herida de la falta de misión y sentido en la vida. Es ponerse a buscar lo que no existe.
c. La pugna por el autocontrol y por protagonizar la vida es una lucha legítima. Pero cuando, en los casos en que se refiero, los divulgadores confunden las causas con los efectos, los síntomas con el verdadero problema, culpabilizando a las personas por los síntomas y haciéndoles buscar lo que no existe, exigir un autodominio en aspectos que realmente se encuentren más allá de lo que pueden controlar los adoloridos, provoca un innecesario dolor adicional, que puede ser fatal.
d. En la fábula de Sharma, el luchador de sumo camina guiado por la luz del faro de la misión, avanza por su camino, pero cae a causa de un cronógrafo valioso, que representa la gestión del tiempo. El tiempo ha de vivirse y gestionarse con sabiduría. Pero no puede dirigirse a combatir los síntomas de problemas ni a indagar lo que no existe. Debe ser parte de un proyecto de vida que responda a los problemas verdaderos, básicos, internos, de la persona, además de a hacer el bien a otros. No puede ser utilizado del modo que desean muchos divulgadores: dedicándolo a lo que no son ni problemas ni situaciones de fondo, reales.
e. En la fábula el luchador de sumo queda atontado al caer el suelo, pero al rato es despertado por la fragancia de unas flores; éstas representan el servicio a los demás. Ello es indispensable. Vida es, y debe ser, dignidad humana en acción, para sí mismo y para todos los demás; el compromiso con los otros es esencial.
f. Finalmente, en la fábula el luchador de sumo se levanta y avanza por un camino de finísimos diamantes, que simbolizan las pequeñas alegrías que se encuentran en la vida cotidiana. Esto es cierto: en la vida cotidiana muchos encuentran pequeñas alegrías que son importantes; disfrutarlas es clave para ellos. Pero insistir a los adoloridos disfrutarlas, es hacerles darse de golpes contra la pared; la vida cotidiana es frustración; las pequeñas alegrías no se sienten, como no las puede sentir una persona con una enorme caries en un diente, o una persona que es violada todos los días, o una persona que es utilizada en su trabajo y vida cotidiana para beneficiar a otros, y no recibe ayuda para su problema verdadero. Que estas personas reciban cátedras de otros hablando de las maravillas de las pequeñas alegrías de la vida cotidiana, es algo que no ayuda y los carga de culpabilidad. Han de tratarse los verdaderos problemas, los problemas de fondo, no aplicándoles remedios válidos para otro tipo de personas. Seamos todos consecuentes con la dignidad humana, ofreciendo amistad incondicional y apoyo. Los amigos de Job hicieron bien cuando lo acompañaron en su dolor durante una semana, guardando silencio. Se equivocaron cuando hablaron de forma inadecuada, culpabilizándolo. Compartamos todos el don de la amistad sincera y desinteresada, de la amistad incondicional, de forma coherente en un proyecto de vida dedicado al bien.

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