martes, 29 de mayo de 2012

Formación de Juezas (Apuntes Preliminares).


LA JUEZA EN FORMACIÓN ANTE EL SISTEMA JURÍDICO, I:
Introducción

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A las Honorables Juezas en formación.


I. Introducción.

Escuchemos las palabras del Profesor Eizaguirre:


En el presente escrito abordaremos una materia que a nuestro entender ha de formar parte del proceso de formación de las juezas en la Escuela Judicial: el sistema jurídico y el papel de la jueza en éste.

En este sentido apelamos al dicho de Carnelutti:



II. Los integrantes del sistema jurídico.


Podrían (mal) interpretarse las palabras de Eizaguirre separando los tres componentes del sistema. Sin embargo, el sistema de valores de nuestro Ordenamiento une los tres elementos, de modo que la labor de la jueza no se realiza de espaldas al legislador (artículo 11 de la Constitución Política) ni tampoco pasando por alto la doctrina. Ésta, en su carácter de exponente de las instituciones, sus principios y su sistematización, alimenta la jurisprudencia, y a la vez es sustentada por ésta. Los tres componentes forman, en realidad, una unidad inescindible, dirigidos todos a la realización de los derechos constitucionales de las habitantes. (citar enterría ppos generales y jueces, así como doctrina).



III. Importancia de la formación de las juezas.


En el Poder Judicial se juega mucho del futuro de la democracia. En los países democráticos, gran parte de la confianza de las habitantes en la convivencia en libertad, se basa, precisamente, en el respaldo al Poder Judicial y sus miembros. Ello significa que una pérdida de la calidad del ejercicio jurisdiccional, ya sea por atentados a su independencia, o disminución de la rigurosidad de las resoluciones o (esperamos que no se dé ), venalidad de los integrantes, conllevará un peligro directo al futuro de la democracia.

Lo anterior nos lleva a resaltar la importancia de todas las etapas de la carrera judicial de la funcionaria, comenzando desde su arranque, con los procesos de selección y formación de las juezas. La actividad selectiva es fundamental. Resulta determinante para la calidad de la prestación de justicia a los habitantes, el escoger a las personas con calidad humana, valores, conocimiento y experiencia adecuados para las responsabilidades que asumirán. Este tema ha de ser abordado con cuidado por los autores que escriban sobre la materia.

Respecto a la formación que va a recibir quien ya ha sido escogida como jueza, éste es el hermoso reto de la Escuela Judicial del honorable Poder Judicial, y su gran responsabilidad de cara a la pervivencia de la democracia. Una jueza sin el basamento jurídico adecuado elaborará el Derecho a lo largo de la carrera de una forma deficiente, con desprestigio directo al Poder Judicial y a la democracia, además del perjuicio a los justiciables.



IV. El contenido de la formación.


La protagonista de la formación se encuentra en la misma jueza. Quien ha sido seleccionada para tan honorable función, ha de recibir una formación específica para el cargo, lo más sólida posible. Pero la base de la educación se encuentra en el estudio continuo de la jueza a lo largo de todos y cada uno de los años de su carrera. No se trata de una simple “actualización” de conocimientos, sino de algo mucho más importante: la continua profundización en la materia propia de su especialidad, así como en las bases mismas del Derecho como disciplina.

La Escuela Judicial ha de fortificar progresivamente el proceso de impartir educación jurídica de profundización a quienes han sido seleccionadas para desempeñar el cargo de juezas. Consideramos que dicha formación ha de comenzar por un estudio en profundidad de lo que constituye un sistema jurídico, y del papel de la jueza en el mismo, incluyendo su responsabilidad.

Los fundamentos de una labor, la labor jurisdiccional en nuestro caso, son fundamentales, pues sin el pleno dominio de la misma, el practicante nunca llegará a comprender de verdad la materia que ejerce y, por tanto, cometerá errores de bulto a lo largo de sus años. Una buena teoría, por el contrario, permite una correcta asimilación de los aspectos prácticos que se vayan adquiriendo, insertando los conocimientos que se reciban con el tiempo en un adecuado sistema mental, orientando la práctica del Derecho en el camino correcto.



V. El Derecho como disciplina.


De acuerdo a la tesis predominante, el Derecho es objeto de, predominantemente, cuatro “ciencias”: la teoría del Derecho, la dogmática, la axiología o teoría de los valores jurídicos, y la sociología jurídica.

a. Se entiende por teoría del Derecho el proceso de elaboración de las estructuras conceptuales fundamentales para organizar la comprensión del Ordenamiento Jurídico. Esta teoría elabora las herramientas conceptuales necesarias para operar con el Ordenamiento. Como tales herramientas, las mismas no se aplican sólo al Derecho de un país determinado, sino que permiten explicar los contenidos de los Ordenamientos de naciones y tiempos diversos. Los conceptos de “persona”, “derecho subjetivo”, “facultad”, “contrato”, “bien mueble”, “bien inmueble”, etc. son aplicables independientemente del país de que se trate. Son estructuras no limitadas a un tiempo y lugar, sino de pervivencia durable y ubicua.

b. La dogmática (conocida como la “ciencia” del Derecho propiamente tal), emplea los instrumentos elaborados por la teoría del Derecho para exponer y explicar el contenido del Derecho vigente en un tiempo y lugar determinados. Es una técnica de resolución de conflictos sociales hacia la justicia desde un Ordenamiento Jurídico en concreto.

c. La axiología elabora los valores jurídicos, orientando hacia lo que debe ser Derecho en un tiempo y lugar determinados. Así, se dice que la pregunta de qué debe implantarse como Derecho en un tiempo y lugar concretos es la materia propia de la axiología.

d. Sociología jurídica, como un componente de la sociología general que analiza el factor de poder en la vida de una sociedad específica.


Estas distinciones son sumamente esclarecedoras, aunque consideramos que, aun manteniendo su utilidad, han de mostrar un proceso de unión a raíz del paradigma neoconstitucional, o sea, de las exigencias que a la elaboración del Derecho plantea la promulgación de las Constituciones de la segunda postguerra como normas jurídicas rígidas que imponen el respeto a los derechos fundamentales, incluyendo derechos sociales, y la división de poderes, en el marco de una convivencia en democracia.






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