domingo, 13 de mayo de 2012

Eres el Fuego del Pacto de Noé.

Suspiro hacia ti, y encuentro el arco iris, el arco iris que inspiró el primer Contrato Social de la historia: el Pacto de Noé, la primer aspiración de la nueva humanidad hacia el bien y la justicia. Aspirar el aroma de tu mirada es embelesarse con la dulzura que te caracteriza, es enamorarse del bien que caracteriza tu vida. Suspirar por ti es embriagarse de amor por el bien y la justicia, es aspirar a lo noble, bueno y bello, es tratar de ser como tú, toda entrega y persistencia con la bondad, la belleza y la rectitud. Por eso los andantes caballeros a lo largo de los siglos, cuando suspiraban mirando el arco iris, era que estaban presintiendo que algún día nacería alguien como tú, no solo una mujer, sino una dama, una dama distinguida, toda una dama de nobleza sin par, de bondad, derechura y justicia, que es el alma de la caballería. Por ello mirar tus ojos es hallar el fuego del arco iris, el signo del Pacto de Noé, la dulzura de la justicia, del compromiso por un mundo mejor, en nobleza, bondad, dulzura, ternura y belleza.

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