domingo, 13 de mayo de 2012

El Arduo Camino de la Teoría Patrimonial.

De nuevo saludos. Resulta ardua, muy ardua, la tarea de proponer una Teoría en materia Patrimonial. Elaborar dicha Teoría resulta inseparable del tema de qué tipo de individuo y qué tipo de sociedad deseamos. Los constructos mentales que conforman la Teoría son realmente instrumentos que se elaboran, no en el vacío, sino pensando en algo... y ese algo es el tipo de individuo y el tipo de sociedad por el cual uno se esfuerza, busca y propone. Definir este tipo al que se aspira es una labor más compleja de lo que a primera vista parece, pero imprescindible. De lo contrario la Teoría no sería más que un elemento más de refuerzo del tipo de sociedad consumista y vacío en el que vivimos, y los juristas, en palabras de De Castro, seríamos títeres del poder, no buscadores de justicia.

La formulación de una alternativa general es ardua, pues, aunque parto de la tradición judeocristiana, es necesario precisar más. Porque esta tradición contiene muchas alternativas radicalmente distintas en múltiples aspectos. Además, proponer la alternativa de individuo y sociedad que se busca, resulta ligado a otro tema indispensable: Proponer al individuo actual un grupo de personas, o una rama de pensamiento-y-vida-compartida-con-otros, concreta, específica. ¿Cuál de los grupos o subgrupos judeocristianos ha formulado la más indicada alternativa a la sociedad vacía y consumista de la actualidad? Recordemos que, por ejemplo, el romanismo integra múltiples movimientos, muy distintos entre sí. Lo mismo aplica respecto al judaísmo y al protestantismo. Este tema es importante, porque sugerir un subgrupo o subcultura apunto a proponer que se escoja una filosofía de vida, que va a ser también la clave para motivar a las personas a superar las dificultades y sobreponerse a los sinsabores de la vida. La propuesta de alternativa a la sociedad actual debe ser parte de una filosofía de vida que incluya aquellos aspectos culturales que tocan la psicología, lo emocional y los sentimientos de las personas, claves para mantener una motivación por la justicia a largo plazo. Esta es una de las funciones esenciales de toda subcultura o "subcivilización": indicar de dónde venimos, a dónde debemos ir, y la forma de tocar lo emotivo humano para mantener la motivación a persistir en el camino del bien a pesar de los obstáculos.

En resumen: la tarea incluye recomendar al futuro lector, o formular, una subcultura dentro del judeocristianismo, que sea la mejor para integrar una filosofía de vida y recursos emotivos y psicológicos, es decir, una filosofía de vida basada en la decisión de qué tipo de individuo y de sociedad demandan de nosotros hoy la dignidad humana y los derechos humanos; luego, a partir de esa alternativa, se han de formular o renovar los más importantes constructos mentales con los cuales operar el Derecho, especialmente en materia patrimonial.

La formulación de la alternativa es lo más difícil. pero también lo más necesario. La vida no se trata de correr.. a ninguna parte, sino de encaminarse hacia donde se debe ir, a la vida, a la dignidad humana. Menschenwuerde ueber Alles!

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