jueves, 3 de mayo de 2012

Como No Existe Sociedad Protectora de Personas... Ayudemos a una Sociedad Protectora de Animales.

Como No Existe Sociedad Protectora de Personas… ayudemos a una Sociedad Protectora de Animales.

Lo anterior NO es broma. Los distintos grupos que (realmente o no) se dedican a ayudar a las personas, lo hacen como medio para propagar un credo (sea el que sea), o como expresión de su identidad étnica, o por otros motivos. Por ello realmente no ayudan a los demás como ellos necesitan, por cuanto lo primero que requiere cualquier persona, es amor y aceptación incondicionales, es decir, que te traten bien solo por el hecho de que uno es un ser humano, y no como medio o corolario de difundir un credo, una expresión étnica o similar. Por ejemplo, nadie ayuda realmente a las personas adictas a drogas, pues las asociaciones que se dedican a ello lo hacen bajo una ideología que sólo es capaz de brindar consuelo y fuerzas a personas que comparten un credo; las demás, quedan excluidas. Ello por no hablar de que pueden maltratar, expulsar o no admitir a personas que no comparten credos, por ejemplo, por ser ateas; con ello se evidencia que, a la hora de la verdad, esas asociaciones no aman ni respetan a nadie, porque lo que buscan es el credo, no la ayuda incondicional al ser humano, que es lo único que realmente puede ayudar a los necesitados.

Del mismo modo, si usted es una persona que busca unirse a otras para ayudar a los necesitados, realmente no va a encontrar aquí ninguna asociación que apoye a las personas solo por ser personas, sin intenciones (ocultas o explícitas) de difundir credos o manifestar identidades étnicas. Dichas asociaciones, cuando realizan lecturas, foros u otros actos supuestamente abiertos, en realidad utilizan textos o temáticas que parten del supuesto de un credo determinado. Quienes no comparten el credo podrán intervenir una o dos veces haciendo constar sus discrepancias, pero la misma dinámica de las actividades, que toman como punto de partida el credo, hacen inviable discrepar en cada charla. Por ello quienes no comparten el credo son excluidos, a la hora de la verdad, de esos grupos, pues resulta imposible que se sientan “en casa” por la idolatría del credo, aunque ese credo se haga en nombre de “D-os”. Dichos grupos convierten a “d-os” en un ídol, pues lo colocan por encima de la inclusión de todos, por encima de la dignidad humana, impidiendo el amor incondicional y el ayudar a todos por igual, por el solo hecho de ser humanos. Por ello he llegado a la conclusión que las personas humanitarias deben, aunque parezca mentira, a Sociedades Protectoras de Animales. Ellas trabajan con el principio del amor incondicional y de no exclusión. Aunque los seres ayudados sean animales, a la larga el florecimiento de esas Sociedades llevará a fortalecer el tipo de ser humano que requiere la dignidad humana, es decir, la persona que ayuda a todos por igual, sin exclusiones. Además dichas Sociedades velan por el bienestar holístico, integral, del animal. Ello con el tiempo podría llevar a inculcar la convicción de que debemos ayudar a todos… humanos incluidos, de forma holística, integral, respondiendo no solo a un tipo de necesidades, sino a todas ellas.

En conclusión, las personas humanitarias hoy no encuentran un hogar en los grupos de personas que supuestamente se dedican a apoyar a otros. Pero existe una alternativa, involucrarse activamente en Sociedades Protectoras de Animales. En ellas se encuentra el futuro de la humanidad.

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