lunes, 16 de abril de 2012

Amor a la Vida, Pesaj y Shavuot.

El amor a la vida es el espíritu (ruaj hakodesh) o inspiración por la cual seguimos adelante con nuestras vidas en el compromiso con la justicia, a pesar de las dificultades que nos plantea la existencia y la crueldad del dolor. Se insiste en que el amor a la vida no es la causa de que sigamos adelante, sino la consecuencia. Lo primero es el compromiso pleno con la dignidad humana, que es el compromiso por D-os (Fromm). Este compromiso se manifiesta o externa a través de la convicción de que debemos seguir adelante a pesar del sufrimiento. Al poner en práctica esta convicción se sigue viviendo por el amor a D-os y al prójimo y, con el tiempo, en medio de esta existencia que sigue adelante, surge el amor a la vida. De este modo lo primero en la existencia es la Cruz, a saber, el aceptar seguir viviendo y continuar adelante a pesar de tener que soportar aquello que nos duele, y hacerlo por compromiso con la dignidad humana, es decir, por amor a D-os y al prójimo. Fruto de hacer nuestra la Cruz del mashiaj (“El que quiera seguirme, tome su Cruz y sígame”, dijo Jesús), llega el momento en el cual recibimos la inspiración que es el amor a la vida, el espíritu de vida renovada (ruaj hakodesh, Romanos 12, primeros capítulos de Hechos). Por ello primero celebramos Semana Santa, con el significativo énfasis en el trasfondo de la Cruz y, posteriormente, avanzamos hacia Pentecostés, la fiesta de la Ley, la fiesta de la “Ley del Espíritu que es en Cristo Jesús, la cual me rescató de la lex del pecado y de la muerte” (Romanos). Hagamos nuestra la persistencia y el amor, la Semana Santa rumbo a Pentecostés.

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