jueves, 8 de diciembre de 2011

Princesa Indómita.

He cruzado océanos, visitado altas cimas, descendido a valles salinos, recorrido continentes, pasado mil y un peligros, afrontando el riesgo mismo de perecer, por encontrar a toda costa la pócima de la salud y la paz.

Mis mil peripecias no hallaron fruto, aunque, al volver al cálido terruño, ¡oh sorpresa!, del país del mítico imperio llegó acá la más indómita de sus princesas, tú, una mujer del más firme carácter conjugado a ternura cordial, gran cerebro… y apasionante belleza, pues en tu rostro dulce encontré la fórmula de la paz… ese esplendor humano que nos da salud a todos nosotros.

Una mujer como tú, de carácter, cerebro, beldad y buen corazón, es el sueño hecho realidad, es encontrar la paz; eres el tipo de ser humano modelo para todos.

Los caballeros andantes que recorremos los mundos luchando por la bondad y la justicia, somos inspirados por una dama como tú, pues tú eres el tipo de ser humano que deseamos preservar… imitar tu forma de ser es lo que necesita la humanidad, pues siendo como tú, e inspirándonos en tu persona, encontramos paz, y mucha salud.

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