martes, 6 de septiembre de 2011

Retos Urgentes de las Congregaciones.

Retos Ineludibles de las Congregaciones


Daniel Montero Bustabad
blog@businesslaw.eu.com
www.businesslaw.eu.com


El presente texto toma como punto de partida el compromiso con la dignidad humana, entendida como la causa de tratar a cada persona como un fin en sí mismo y no como un instrumento o medio para otra finalidad, sin importar cuán sagrada, relevante o patriótica sea esa otra finalidad. Dignidad humana constituye para nosotros una manera más técnica, actualizada, de expresar lo que tradicionalmente se ha denominado “amor al prójimo”.

Partiendo de la causa de la dignidad humana, se determina que los dos retos que se le presentan hoy a las Congregaciones son los siguientes:

1. Que cada Congregación cambie para transformarse en un lugar donde se acepta, valora y ama a cada persona por el sólo hecho de ser una humana; este amor no se debe hacerse depender de la clase social, del origen o de los credos de la individuo. Esto es lo que debe marcar la diferencia entre una Congregación y cualquiera de los otros grupos que se encuentran en una comunidad. En esos grupos se acepta sólo a los que pagan, o a los que comparten ciertas ideas, o a los de cierta clase social o cierto origen. Resalta en esos grupos su carácter excluyente: se rechaza a la humana como tal, y solo se apoya a un tipo determinado de personas. El mensaje de la Biblia rompe de raíz con esta forma de ser de los grupos, y da a luz un pueblo especial, el pueblo de la Biblia, cuyo lema no es el dinero, el poder, la sangre o el suelo que caracterizan a los grupos paganos (como explica Fromm), sino el amor al prójimo, la aceptación incondicional de las personas, el aceptar a la otra persona sólo por ser humana y ayudarle en sus necesidades. Si las Congregaciones continúan excluyendo personas por su origen o por su credo, las Congregaciones seguirán haciéndole el juego al paganismo, y se continuará viendo que las mismas persisten sin aceptar el mensaje de la Biblia. Sólo el amor incondicional, la aceptación completa de las personas por lo que son, es lo que puede dar a conocer al mundo que las Congregaciones tienen un sentido, un futuro y autoridad moral. Ello no quiere decir que las Congregaciones tengan que admitir como miembros a personas que violan los derechos humanos, como Pinochet, Somoza, y tantos otros en la actualidad, sean o no más disimulados que esos opresores. Lo que significa lo anterior es que los requisitos para una integración y participación plena en una Congregación, deben limitarse estrictamente a garantizar que sus miembros sean personas comprometidas de verdad con la causa de la dignidad humana. Ello lleva aparejada una interpretación del mensaje bíblico en el sentido que propugnamos en otros textos, concibiendo a D-os, no como una fuerza o un fantasma, sino como el compromiso holístico con la dignidad humana; como dice la Biblia: “D-os es amor”.

2. Que cada Congregación formule un Plan de Acción específico para impactar la comunidad (y la humanidad) con la práctica del compromiso con el amor al prójimo, llevando a cabo cambios concretos en su localidad, en pro de un mayor respeto a la dignidad humana. Kaplan rechaza con buenas razones la tendencia generalizada de las Congregaciones de limitarse a predicar en términos abstractos lo que dice la Biblia, y a confiar en que cada miembro, de forma individual, decida cómo colaborar con la causa del amor al prójimo. Ello se debe a que esta forma de pensar proviene de la época pagana en que la gente pensaba que con una “varita mágica” se pueden hacer los cambios. En este caso se transforma la Biblia, de lo que es, a un mero ídolo o “varita mágica”, pensando que las cosas se van a arreglar solas por hablar en términos generales de lo que la Biblia enseña. Kaplan explica que amar la Biblia es trazar, en el aquí y en el ahora, un Plan de Acción concreto, detallado, específico, por parte de cada Congregación (más precisamente, cada Centro Comunal bíblico-Kehilah), en el cual participen todos los miembros, para realizar un impacto concreto, específico y claro en la comunidad, que testifique del amor al prójimo.

En el mundo en el que vivimos, en el cual cada vez resulta más y más obvio que la sociedad adora el dinero, el poder y el consumismo (los cuales producen el holocausto ambiental que afecta y arrasará el mundo si seguimos así), le quedan pocos días a las Congregaciones para tomar partido por la causa del amor al prójimo. Si las Congregaciones persisten como hasta ahora, sin comprometerse con un cambio radical en el mundo en el aquí y en el ahora, el sufrimiento humano y ambiental llegará a cuotas insospechadas y el mundo verá que la verdadera religión de las Congregaciones es el paganismo.

Queda poco tiempo. Es hora de volver al amor al prójimo, a la causa de la dignidad humana, es decir, al mensaje de la Biblia.

Daniel Montero Bustabad
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