sábado, 10 de septiembre de 2011

Ojos, desierto y carbones.

Esa piel es morena como el desierto del Sinaí, esos ojos son carbones ardientes, salidos de las fogatas de los campesinos del lugar, ese largo cabello moreno es ondulado y sin fin, como ondulado y sin fin son los lugares desérticos. De los desiertos de la humanidad provienen los pastores, esos soñadores y sabios que forjaron la brillante tradición oral hebrea, quienes dieron a luz la base ética de Occidente en la Biblia, quienes rompieron con el paganismo y se atrevieron a soñar un mundo diferente, de amor al prójimo y justicia. Son también esos soñadores padres del romanticismo, que en el Cantar de los Cantares elevaron a lo superlativo la poesía del amor, pues soñaban y anhelaban llegar a conocer una dama como tú, de áureo corazón,esplendorosa sonrisa, inteligencia, perseverancia, chispa y belleza. Los sueños éticos de la humanidad nacieron en la admiración de ojos como los tuyos, se consagraron en los poemas románticos, y han encontrado su máxima expresión hoy, en la actualidad, en ver vivir cada día una persona de corazón refulgente y beldad sin par.

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