sábado, 27 de agosto de 2011

¿Quién es D-os?

¿QUIÉN ES D-OS?

O

Emunah Shlemah


Daniel Montero Bustabad
priority@businesslaw.eu.com
www.businesslaw.eu.com

(Nota: en este texto el género femenino incluye el masculino).

I

El cielo está oscuro, los nubarrones borran el horizonte y no se puede percibir que exista nada más aparte de la borrasca que nos cubre. ¿Tiene algún sentido hablar de D-os o vivir para D-os si no se ve ni observa ni se palpa ni huele ni se siente nada aparte de la borrasca, aparte de los nubarrones oscuros que cubren nuestro cielo?

¿No es la existencia de nubarrones (tristezas, problemas, injusticias, accidentes, muerte), la demostración de que no existe D-os?

¿Por qué vivir para D-os o hablar de D-os si: 1. los accidentes que la naturaleza causa, 2. las injusticias que las humanas cometen y 3. la realidad de la muerte, señalan que no hay D-os?

II

Para comenzar a responder este reto que las individuas y la vida misma nos lanzan día con día, debemos comenzar señalando que el problema está mal planteado si se pretende que “creamos” en D-os. Esto es así porque resulta irresponsable pretender que apostemos nuestra vida por algo que no sea cierto, sólido y seguro, sino por algo en lo que se nos pide que simplemente “creamos”. Si cuando aconsejamos a un amigo que pretende hacer una compra seria (estudios, vehículo, casa, etc.), le exigimos que no “crea” en el vendedor, sino que exija certeza, seguridad, garantías que respalden la veracidad de cuando dice el vendedor, con mucha más razón debemos aconsejarnos no basar nuestro proyecto de vida en un “creer”, en un algo que no sea firme, sólido y seguro.

El equívoco de que hay que “creer en D-os” se basa en la errónea traducción del texto de la Biblia hebrea que dice “el justo por su emunah (“fe”) vivirá”. Esta era una buena traducción en la antigüedad, que partía de la base de lo que en esa época se entendía por “fe”. Pero hoy fe significa otra cosa, significa “creer”, por lo cual en la actualidad se debe rechazar la traducción: “El justo por la/su “fe” vivirá”. Debemos más bien traducir: “El justo por su fidelidad vivirá”. Fidelidad es obediencia, seguimiento, cumplimiento. Punto. La Biblia hebrea no nos pide que seamos “crédulos”, que “creamos” en D-os, como se cree en algo que no sea sólido, firme, seguro, confiable, consolidado. Por el contrario, la Biblia hebrea se basa en un proyecto de vida donde la persona emplee todas sus cualidades, y no borre su cerebro ni el uso de su razón para “creer”. ¿Qué clase de ídolo es ese que pide que apartemos lo más propio de la persona, su facultad de pensar y razonar?


III

Una vez que hemos rechazado el planteamiento usual del problema, debemos preguntarnos: “Entonces, ¿Quién es D-os, ese al que la Biblia hebrea pide fidelidad?”

La misma Biblia hebrea califica innumerables veces a D-os como Kadosh (Santo; Isaías 6, etc.) Kadosh es alguien distinto, apartado, separado, desarraigado, así como en el caso de Abraham, quien fue separado de su familia y país, para ser diferente, para irse, para cambiar, para romper con todo.

Lo principal de D-os es que es diferente. Pero, ¿distinto de qué?

Distinto de lo que es la humanidad en general, donde “el pez grande se come al pez chico”, donde cada uno vela por sus intereses y para eso utiliza a los demás como instrumentos para sus fines, oprimiéndolos de un modo u otro.

D-os es distinto porque lo caracteriza el amor al prójimo, incluyendo al enemigo (Levítico 19) y también al prototipo de lo que en el mundo de aquel entonces eran los despreciados por excelencia: los extranjeros, y los pobres por excelencia, las viudas y los huérfanos. Este compromiso ético completo es la diferencia entre la Biblia hebrea y los demás libros y religiones de ese entonces… y de ahora. Por eso decimos que el D-os de la Biblia hebrea es Kadosh.

IV

Además de Kadosh, el D-os de la Biblia hebrea es Invisible; por eso se prohíbe hacer o adorar imágenes u otras personas, animales o cosas (Éxodo 20, Deuteronomio 4-6). La sociedad actual, como muchas del pasado, dice que “cree en D-os”, pero en realidad adora al dinero y al poder, y esos son los ídolos de nuestro mundo… y de muchas Congregaciones. Pero la Biblia hebrea no sólo prohíbe ídolos que sean cosas o poder, sino también, implícitamente, “imágenes mentales” o ídolos de lo que sea D-os. Es decir, no podemos encerrar a D-os en una definición o credo y exigir acatamiento o creencia en eso, porque en tal caso lo estamos traduciendo en una imagen mental y, por tanto, en un ídolo. El Nombre de D-os de Éxodo 3 se traduce erróneamente como “Yo Soy el que Soy”, cuando la traducción correcta es: “Yo Seré el que Seré” o “Yo estaré siendo quien estaré siendo” (Fromm, Buber y muchos otros); es decir, el nombre de D-os es un “nombre” que no permite etiquetar a D-os bajo ningún concepto ni credo ni imagen mental alguna (Fromm). En otras palabras: no sirve imaginarse a D-os como un “fantasma” o como una “fuerza” o de ninguna otra forma, sino vivir entregado a la causa del amor al prójimo, con el corazón abierto a la Biblia, apegado a la ética, y fruto de esa apertura de corazón y de esa ética, podremos recibir ayuda aun de formas que no esperábamos.

V

Entonces, si no podemos hacernos imágenes mentales de cómo es D-os, ¿No nos resulta imposible preguntar “Quién es D-os”?

A esta pregunta ya hemos dado implícitamente respuesta, pues hemos señalado que D-os es Kadosh porque implica compromiso ético en el camino de la dignidad humana (derechos humanos de los despreciados y pobres y de tod@s).

La misma Biblia lo explica: “D-os es amor”.

La Biblia no es un documento de especulación griega, es decir, un texto redactado con nuestra mentalidad actual, sino con la mentalidad hebrea, para la cual no caben abstracciones ni pensamientos complicados. La mentalidad bíblica se centra no en abstracciones, sino en decirnos cómo debemos vivir (sabiduría, conforme explica Kaplan).

Por ello lo más que podemos decir de D-os es que D-os es el mensaje de la Biblia hebrea en clave de dignidad humana, es decir, “D-os es amor”. Las personas no podemos disertar sobre la “esencia” de D-os, sino que somos comandadas a reflejar a D-os.

Reflejamos a D-os cuando perdonamos a quienes nos ofendieron, cuando nos sobreponemos a un accidente o a un mal que nos causa la naturaleza, y/o a las injusticias que nos hacen otras personas, y lejos de vivir amargados, nos sobreponemos y, aunque tengamos dolor, seguimos viviendo para ayudar a los demás. Reflejamos a D-os cuando nos quitamos ciertos gustos y damos el dinero que eso nos costaría para ayudar a personas pobres. Reflejamos a D-os cuando no tenemos un trabajo que sólo sea para ganar dinero, sino que buscamos otro donde podamos aportar a la sociedad. Reflejamos a D-os cuando no nos preocupa sólo trabajar, sino también hacer algo para cambiar la sociedad, cuando nos unimos a otros para proponer una sociedad alternativa a la actual, que sea justa, y luchamos por esa alternativa. Reflejamos a D-os cuando no dedicamos los fines de semana a gustos pasajeros, sino que dedicamos tiempo a compartir con las personas de la Congregación que viven nuestros valores.

En este sentido reflejar a D-os es emunah shlemah, a saber, fidelidad completa a Adoshem (D-os).


VI

Pero entonces se nos plantea el otro problema: Partiendo de que D-os es amor real, ¿las injusticias de las personas no nos demuestran que D-os no existe, e igual con los desastres y accidentes que causan la naturaleza o que suceden y la realidad de la muerte?

Enfrentando este reto, debemos mirar dentro de cada una de nosotras, y preguntarnos, ¿cuál es el punto de partida de nuestra forma de ver la vida (cosmovisión)? Cada persona, lo sepamos o no, tenemos nuestra forma de ver la vida, es decir, nuestras ideas que explican cómo es la vida, qué hay que hacer para vivir y qué es lo que buscamos. Para la mayoría de las personas, el punto de partida (es decir, aquello que ponen como incuestionable en su forma de pensar, y de lo cual vienen como consecuencia sus demás ideas) es: “es bueno o verdadero lo que me es útil para mí” o “es bueno todo lo que me dé dinero o poder o placer a mí”, etc.

Sin embargo, para quienes anhelamos vivir la Biblia hebrea, el punto de partida es distinto, es el amor al prójimo, el compromiso ético que señalamos, es decir, D-os, porque “D-os es amor”. Ese es nuestro punto de partida de nuestra forma de ver la vida.

Pues bien, un punto de partida no se refuta por el hecho de que en la vida encontremos gente que practica el mal, ni tampoco se refuta por el hecho de que seamos humanos, seres frágiles por definición, que somos afectados por accidentes y por la naturaleza y por la muerte. Aceptar esto es duro, pero sólo podemos madurar si aceptamos la fragilidad humana y a pesar de ello decidimos seguir viviendo el compromiso ético de la Biblia.

En otras palabras, el punto de partida de una persona es lo más importante para ella, y el que mi punto de partida sea D-os no resulta, ni mucho menos, refutado porque otras personas adoren el dinero y el poder, ni porque una persona sea humana, como tal frágil, con limitaciones. Más bien en el amor a D-os y en la lucha por seguir adelante a pesar de las injusticias de otras y del dolor de la vida, se refleja el ser distinto (santidad), como luz que brilla en la oscuridad (Mateo 5-7) y muestra a todas la alternativa a la sociedad actual.

VII

Surge ahora la pregunta de por qué les pedimos a aquellas personas que viven comprometidas con el amor al prójimo pero que son llamadas “ateas”, “agnósticas”, “no-creyentes” o “no-teístas” porque rechazan a los ídolos del materialismo y del poder actual (por cierto, los romanos castigaban con la muerte a los gentiles que se convertían al judaísmo por el delito de “ateísmo” -Feldman-, pues para los romanos rechazar la religión del dinero y el poder era, y es, “ateísmo”), que amen a D-os.

La respuesta es que les llamamos a percatarse de que, al vivir los valores de la Biblia hebrea, ya aman a D-os, aunque no se hayan dado cuenta; deben ver que lo que están rechazando es la religiosidad pagana de hoy que se disfraza de bíblica, pero que ellos en realidad, están amando a D-os. Acto seguido, les invitamos a abrirse al mensaje de la Biblia, pues D-os no se encierra en una fórmula ni en cuatro paredes, sino que hemos de abrirnos a la sabiduría bíblica. Al hacerlo están disponiendo sus corazones a recibir ayuda, en el camino de la rectitud, aun de formas que la razón no puede comprender. Abrirse a D-os es abrirse a una nueva vida, cuyo centro es el amor, pues D-os es amor; este abrirse, al cual las llamo, es fidelidad completa, emunah shlemah.

El amor no se vive aislado, y el abrirse a D-os no se realiza en solitario. Por ello debemos integrarnos en una Congregación seria y ética, para vivir juntos el amor y el compromiso con D-os.


Daniel Montero Bustabad
priority@businesslaw.eu.com
www.businesslaw.eu.com

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