lunes, 30 de mayo de 2011

Romanticismo III (MAGIA).

Todos queremos magia en nuestras vidas, que nuestro devenir vital no sea un mero transcurrir del tiempo, sino algo especial, mágico, significativo, pleno de bellos sentimientos que nos llenen por dentro. Ustedes, queridas compañeras, y aquello que nos une, es mágico para mí. Todos anhelamos encontrar alguien especial, con quien sentimos que un hilo invisible nos une y hace uno, un ser con quien compartimos un mismo corazón porque hay algo que tenemos en común y nos hace parte de lo mismo. Sentimos muchas veces que encontrar esa persona mágica es una ayuda para sentir magia en nuestras vidas. Pero, ¿dónde está lo mágico?, ¿cómo saber dónde encontrar ese “hilo invisible” que nos vincula con alguien mágico?, ¿cómo crear magia para nuestras vidas? Solemne pregunta. El mentiroso paradigma de la superficialidad y el consumismo (el que miente diciendo que valemos por lo que tenemos y nos lleva a crear “relaciones” basadas en la superficialidad y que, por tanto, conduce al holocausto ambiental por la obsesión por comprar) nos dice que la magia se consigue buscando sentimientos; así la gente busca a otros por lo que tienen y por “sentimientos” repentinos que experimentan con alguien, y una vez que ese sentimiento repentino, superficial, se va, se termina la “relación” y la persona se queda vacía por dentro, porque no tiene raíces, sino sólo cosas y sentimientos superficiales. Por el contrario, para encontrar magia en la vida se requiere vivir por principios, como el principio del desarrollo sustentable (desarrollo cualitativo, no cuantitativo), que nos lleva a amar el medio ambiente y a esforzarnos al máximo para dejar un futuro ambiental a las generaciones siguientes; dicho paradigma nos impulsa a querernos por lo que somos (seres humanos dignos) y no por lo que tenemos, y también a valorar a los demás por el tipo de persona que son, y no por lo que poseen. Esto nos lleva a edificar relaciones profundas con otras personas mediante la prolongada comunicación y compartiendo valores nobles como la verdad, la lealtad, la sinceridad, la fidelidad y el compromiso ambiental. Este paradigma de la sostenibilidad nos llama a crear para cada uno de nosotros un proyecto de vida integral (holístico), donde no nos vemos como personas que sólo buscan placer, sino como personas que, además del placer, buscamos los valores ambientales, y buscamos hacer un trabajo digno, que no sea sólo por ganar dinero, sino también para hacer justicia; buscamos relaciones que nos impulsen a profundizar el compromiso ambiental, y buscamos hacer una contribución a la sociedad en nuestro tiempo libre; de esta manera colocamos el placer en su justa perspectiva, es decir, no como lo único de la vida, sino como un elemento más de un proyecto de vida profundo, significativo y comprometido con hacer un aporte a la sociedad ahora, y con hacer un aporte al medio ambiente de las generaciones futuras. Este proyecto de vida es lo que trae magia a la vida. Ello es así aunque al principio no “sintamos” magia; pero el hecho de que al principio no “sintamos” magia no significa que la magia no esté. De hecho, lo más importante en la vida es lo que está aunque no se sienta, como el respeto, la lealtad, los valores y el compromiso ambiental. Pero llegará el momento en el que sintamos esa magia. Y se llegará a sentir la magia porque habremos escogido amistades con quienes nos une el compromiso con la sociedad y el ambiente. Así, llegará el tiempo en que percibamos que lo que nos une a esas amistades es un hilo invisible, algo que compartimos, algo que nos une y hace uno, que es, precisamente, la unión en el compromiso con los valores nobles. Allí reside la magia, y llegaremos a sentir esa magia unida a nuestro proyecto de vida profundo y solidario. En cuanto a mí, yo siento esa magia con ustedes tres, porque todos amamos el ambiente y los valores nobles. Por ello en esta hora de almuerzo quiero darles las gracias y ofrecerles mi amistad y cariño.
Dani

No hay comentarios:

Publicar un comentario