lunes, 30 de mayo de 2011

Romanticismo II (Lo Invisible-Inmanencia).

Se cumple un día más en el que, por motivos de trabajo, no podemos estar todos juntos como siempre. En esta hora del almuerzo les escribo para decirles que me pesa la ausencia de no ver a dos de ustedes (pese a que tuve la suerte de encontrarme con una de ustedes: una celestial belleza). Sin embargo, podemos decir que, aunque ustedes no se ven aquí, en cierto sentido su presencia permanece en mí. Ello nos lleva a pensar que muchas veces las cosas más importantes de la vida son las que, aunque no estén, en realidad sí están presentes. Lo que no se ve pero sí está es de lo más relevante para la existencia humana. El amor no se ve pero se siente, el viento que poliniza las flores no se observa pero está, el rayo de luna no se puede tocar, pero arde dentro del corazón, los valores no existen, pero están dentro de todas las personas que amamos el ambiente. Ustedes tres, aunque en estos momentos no estén aquí conmigo, residen en mi corazón, en el fuego de la convicción ambiental que me impulsó a venir hoy a trabajar al Tribunal, y a hacerlo bien, de corazón, no por cumplir o como trámite, sino de verdad, esforzándome por el ambiente; ustedes residen en mí dentro del valor lealtad, pues, aunque no las vea a ustedes tres ahora, por lealtad a ustedes y al compromiso de ustedes (el ambiente), hago lo mejor que puedo por el ambiente, por aquello que es lo más importante para ustedes, aquello que nos une, el cariño ambiental. Fíjense en todas las personas que son importantes en la vida de ustedes, y llegarán a la conclusión de que el hecho de que ustedes las consideren importantes se refleja sobre todo en lo que ustedes viven cuando están separadas de ellas. De la misma manera la temporal ausencia de ustedes es un fuego en el que arde la llama del ambiente, que es el interés que todos compartimos, y esa llama ilumina mis ojos, limpia mis labios y corazón y me templa cual arma de hierro para luchar íntegro por aquello que todos amamos: el compromiso ambiental. Les doy gracias a ustedes tres por escoger el ambiente como el centro de sus vidas, por residir dentro de mí a pesar de la ausencia, y porque vamos a festejar nuestro reencuentro almorzando juntos dm el martes próximo.
Las aprecia sinceramente,
Dani

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