domingo, 25 de julio de 2010

Bicentenario de la Constitucion. Aporte Juridico (V)

24 "Pero si el justo deja de actuar rectamente, y hace todo lo malo y detestable que hace el malvado, ¿piensan ustedes que habrá de seguir viviendo? Yo no volveré a acordarme de todo lo bueno que haya hecho: morirá por culpa de su infidelidad y de sus pecados. 25 Ustedes dirán que yo no estoy actuando con justicia; pero escucha, pueblo de Israel, ¿piensan ustedes que yo no estoy actuando bien? ¿No será más bien lo contrario, que son ustedes los que están actuando mal? 26 Si el justo deja de hacer lo bueno y hace lo malo, morirá por culpa de sus malas acciones. 27 Por el contrario, si el malvado se aparta de su maldad y hace lo que es recto y justo, salvará su vida. 28 Si abre los ojos y se aparta de todas las maldades que había hecho, ciertamente vivirá y no morirá”.



De esta manera se reafirma justamente el mensaje comentado. Sigamos:



29 "Pero el pueblo de Israel dirá que yo no actúo con justicia. ¿Que yo no actúo con justicia? ¿No será más bien el pueblo de Israel el que no actúa con justicia? 30 Yo los juzgo a cada uno de ustedes, israelitas, de acuerdo con sus acciones. Yo, el Señor, lo afirmo. Abandonen de una vez por todas sus maldades, para que no se hagan culpables de su propia ruina. 31 Apártense de todas las maldades que han cometido contra mí, y háganse de un corazón y un espíritu nuevos.[b] ¿Por qué habrás de morir, pueblo de Israel, 32 si yo no quiero que nadie muera? Apártense del mal y vivirán. Yo, el Señor, lo afirmo”.


Así se subraya lo expresado al inicio de las anotaciones que al principio hicimos de este texto. Las intuiciones NO son fuentes de la ética. Tampoco lo que sea bueno es lo que el pueblo considere como bueno a la luz de sus más íntimas convicciones. Como señalamos por otra parte, muchos consideran que aquello que sea bueno para el pueblo representa una fuente de moral, de modo que hasta las violaciones de derechos humanos por parte de ciudadanos israelíes es tolerable si estas redundan en beneficio del pueblo judío. La Tanakh señala que este razonamiento es equivocado. La moral nace de los derechos humanos, NO de las necesidades, o supuestas necesidades del pueblo, ni de sus convicciones.

El texto concluye con un llamado al arrepentimiento. Todos realizamos conductas torcidas. El arrepentimiento debe ser constante, y hemos de cambiar para bien de todos. Viktor Frankl señaló que las personas no se dividen en alemanes y judíos, ni en cristianos y judíos, ni en occidentales y musulmanes. Las personas solo se dividen en dos grupos: decentes y indecentes. Esto quiere decir que los dos grupos son: quienes se arrepienten, y quienes se conforman con ser indiferentes a los demás.




V. Conclusiones


En mí reside el sentimiento que muchos teutones se impiden a sí mismos tener un sentimiento sano de aprecio por el hecho de compartir valores de la cultura alemana. El sentimiento colectivo de culpa tiene que ver mucho con esto. Podría pensarse que eventualmente el pangermanismo ha sido desafortunadamente algo de lo que se ha aprovechado la extrema derecha. Como los alemanes decentes no se permiten a sí mismos alegrarse por su participación en la cultura alemana, ni abogar por estrechar los lazos culturales con otros países europeos germánicos del norte, entonces el amor a la identidad alemana se ha hecho patrimonio exclusivo de la extrema derecha.

Esté o no justificado el sentimiento que he expresado en el párrafo precedente, en todo caso clamo porque los alemanes comprometidos con la justicia se vean libres de culpa. Y no solo ellos, sino que también creo que la causa del bien llama a que todos los seres humanos dejemos de cerrarnos a los aportes positivos que residen en la cultura alemana. La falsa idea de culpa ha provocado que nos cerremos a la cultura alemana. “La verdad os hará libres”, dice el “Nuevo” Testamento. La verdad nos ha de llevar a recibir los aportes positivos de la cultura alemana, en beneficio de la causa de los derechos humanos en todo el mundo.

A mi juicio, la causa por los derechos humanos debe mucho a los alemanes, y que el hecho de que los alemanes puedan avergonzarse de su cultura, y traicionar por tanto los valores positivos que residen en la cultura teutona, constituiría un golpe sumamente grave a los derechos humanos. Es el momento de terminar esta epístola. Espero DM explicar esta última afirmación en una carta posterior.

Muchas gracias por su colaboración en la difusión de esta carta a otras personas.



Sinceramente,




SEGUNDA CARTA ABIERTA AL SEÑOR EMBAJADOR VOLKER FINK



¿Por qué un Sr. Embajador Alemán en Costa Rica?

23 de junio del 2006 AD


Excelentísimo Señor Embajador Volker Fink
Embajada de la República Federal de Alemania
San José


Estimado señor:

I. Introducción.

El primer motivo que me ha llevado a escribirle esta carta es el deseo de profundiza en la primer carta que le remití.



II. Fortaleciendo el nuevo paradigma en torno al papel del Excelentísimo Señor Embajador de Alemania en Costa Rica


En segundo lugar, deseo dirigirle esta epístola porque muchas veces las personas que son ajenas a la matera que estudian pueden ofrecer aportes enriquecedores, ya que observan aquello que analizan con una perspectiva más amplia. Por eso también le escribo esta carta a usted, Excelentísimo Señor Embajador en Costa Rica, Volker Fink, porque desde mi perspectiva puedo sugerir algunas pistas en nuestro común interés de fortalecer cada vez más el papel del Señor Embajador de la República Federal de Alemania en Costa Rica.

Vivimos en un mundo desprovisto de fronteras. El globo terráqueo nunca ha sido tan internacional como hasta ahora. Las personas se mueven de un país a otro con gran facilidad. En un mundo internacional se necesita un nuevo paradigma que legitime el importante papel de las señoras y señores embajadores de Alemania en los distintos países y, por tanto, su papel en este país.

La cultura presente en más naciones del globo terráqueo anima a las personas a basar su identidad en una cultura mundial inclinada del lado americano, donde las personas forjan el sentido de sus vidas en las cosas que poseen, en su estatus social, y en la opinión que los demás tengan de uno pragmaismo). Esta opinión de los demás se manifiesta de diversas formas, como en la pareja que se tenga, la fama, el prestigio, la pertenencia a ciertos clubes, clases sociales o grupos sociales, etc. Como bien señaló el brillante intelectual alemán (austríaco) Erich Fromm, la cultura dominante lleva a las personas a basar su autoestima en lo que tienen y no en lo que son como seres humanos dotados por igual de una dignidad humana inclaudicable.

Dado que la mayoría de los occidentales basan su identidad en “valores” superficiales, no tiene sentido para ellos dar importancia al hecho de que su nacionalidad sea la de un determinado país. Esto influye inevitablemente en los alemanes…

Si da lo mismo ser de un país o de otro, dado que supuestamente lo importante es el dinero, la opinión de los demás, el estatus o cualesquier otro “valor” superficial, entonces, ¿qué sentido tiene ser alemán? ¿Sirve de algo ser alemán? ¿Tiene sentido seguir participando de la cultura alemana si uno vive en otro país? Todo esto puede colocar en una crisis el papel de las señoras y señores embajadores de Alemania en otros países, dado que pierde sentido el ser fiel a lo que representa Alemania si vives fuera del país.

Hay quienes consideran que el papel del embajador se centra en constituir un representante comercial de los intereses alemanes en Costa Rica. Este mandatario goza de una influencia mayor por estar respaldado por el Gobierno Federal teutón. El juicio personal de quien escribe estas líneas consiste en sostener que esta manera de entender el papel del embajador más bien profundiza la crisis, el cuestionamiento de por qué Alemania gasta el dinero de los contribuyentes teutones en destinar embajadores hasta a los países más pobres, como es el caso de Costa Rica. Dado que los países centroamericanos no son tan rentables para las empresas alemanas como otros países (esto suponiendo que, de algún modo, la conexión con Centroamérica continúe siendo rentable a estos efectos), entonces, ¿qué sentido tiene que el Excelentísimo Señor Embajador se esfuerce noblemente por representar al país en Costa Rica? ¿De qué sirve destinar embajadores a los países latinoamericanos?

Existe un segundo motivo por el cual la concepción del papel de la señora y el señor embajador como principalmente un representante comercial teutón más bien establece las bases para una posible crisis futura a nivel mundial en torno al papel de los embajadores. La estructura psicológica de los seres humanos determina que una persona trabaje o actúe con un rendimiento mucho mayor si esta realiza esa actividad guiado por una motivación primaria. Una motivación meramente secundaria realmente no garantiza un rendimiento aceptable a largo plazo. Motivación primaria quiere decir que uno realiza una cosa porque esa cosa es considerada como importante en sí misma para la persona que la realiza. Por ejemplo, hablar con la persona que es un verdadero amiga/o, es algo que llevamos a cabo con una motivación primaria, porque nuestro amigo/a es importante por sí misma para nosotros. En cambio, una motivación secundaria representa algo que se hace solamente porque nos ayuda a conseguir otra cosa que sí es importante para nosotros. Por ejemplo, son muchísimas las personas que laboran en sus trabajos solo por una motivación secundaria. Trabajan en ese empleo para ganar dinero; ganar dinero es lo que realmente quieren, pero el trabajo que hace no les importa realmente y, en ocasiones, hasta lo odian. En mi propia vida pude comprobar que, cuando uno realiza un trabajo que no ama, el rendimiento a largo plazo es mucho más bajo que si la persona lo lleva a cabo con una motivación secundaria.

La gestión de las señoras y señores embajadores teutones ha de ser una labor impulsada por una motivación primaria, si es que realmente se desea que esa gestión cuente con un rendimiento alto a largo plazo.

No existe ningún inconveniente en que el Excelentísimo Señor Volker Fink defienda los intereses comerciales de Germania. Hacerlo ayuda a los trabajadores que laboran al otro lado del Atlántico. La gestión comercial es una causa noble. Pero no puede ser la única. Para que la gestión comercial llegue a estar respaldada por una motivación primaria, se necesita que el Excelentísimo Señor Fink persista entendiendo su papel como uno que va mucho más allá de una representación comercial, o como una “máquina de hacer dinero para Alemania”. La causa noble que como motivación primaria empujará hacia adelante al Sr. Fink, implicará también que dicho Excmo. Señor pueda continuar desplegando a largo plazo un buen rendimiento en su gestión comercial.



III. La razón que me lleva a tratar este tema.


¿Cuál es esa causa noble que puede impulsar la actividad de las señoras y señores embajadores de Alemania? Para responder a esta inquietud he de tratar la cuestión de por qué he decidido escribir sobre este tema, qué me lleva a hacerlo si yo no soy teutón ni tengo familia alemana. En la primera carta abierta que escribí al Señor Embajador (la que trata sobre el tema de la importancia para Alemania del mensaje del vetusto texto de Ezequiel 18), señalamos cómo la filosofía crítica demostró que no existe un conocimiento objetivo, cierto, verdadero en sí mismo, sino que inexorablemente nuestra biografía personal: características psicológicas, valores, etc. configura necesariamente nuestras ideas. Recalqué que mis valores configuran el centro de mi vida, el cual es el compromiso con el crecimiento personal en la causa de los derechos humanos. En dicha carta abierta manifesté asimismo lo siguiente:

“Esto quiere decir que a mi juicio la causa por los derechos humanos debe mucho a los alemanes, y que el hecho de que los alemanes puedan avergonzarse de su cultura, y traicionar por tanto los valores positivos que residen en la cultura teutona, constituiría un golpe sumamente grave a los derechos humanos”.

El largo período de tiempo durante el cual me familiaricé con las creencias y pensamiento de mis antepasados judíos y de ciertos pensadores hebreos actuales, me llevó a darme cuenta de aquellas enseñanzas que resumen y traducen en términos actuales el contenido del “Antiguo” Testamento como el compromiso con los derechos humanos. Este período de mi vida me ayudó a darme cuenta que el centro de mi existencia es la lucha por tener una vida cada vez más comprometida con los derechos humanos.

Una vez que tuve claro esto, indagué durante mi tiempo libre cuáles eran las “herramientas” con las cuales podía construir una renovada vida centrada en la justicia. Aquí la palabra “herramientas” quiere decir las fuentes de fuerzas interna necesarias para sobreponernos a todo el dolor que hay en el mundo, de modo que podamos encontrar curación para aquellas heridas internas que se puedan sanar y, sobre todo, tener algo de qué asirnos, algo que nos dé fuerzas para continuar adelante en la causa de la justicia (derechos humanos) a pesar de toda la injusticia que reside en el mundo, y que hiere a mi persona y a los demás seres humanos. Esta fuerza interna se llama resiliencia. Con el tiempo me di cuenta que el aporte del psiquiatra alemán (austríaco) Viktor Frankl es muy importante para encontrar esta resiliencia. Hallar un sentido para la vida persona, entendiendo por “sentido” aquello que señaló Frankl, provee al individuo con recursos de resiliencia con los que no podía contar antes.



V. La anomia protestante


En dicho libro Durkeim trató el tema de por qué las personas que viven en la Europa protestante tienen índices de suicidio mucho más altas que los de los países católicos. La obra de Durkheim concluye demostrando que esta tasa mayor se debe a la influencia del protestantismo. Sin embargo, la reflexión que realicé por mi cuenta me llevó a darme cuenta que esto no constituye en realidad un motivo de rechazo del aporte positivo que el protestantismo ha realizado a los países protestantes europeos. Por el contrario, llegué a la conclusión que los derechos humanos en el sentido en el que hoy los entendemos nacieron con el protestantismo, y que, para que sobreviva la causa de los derechos humanos, se necesita que los alemanes permanezcan fieles a los aportes positivos que el protestantismo ha realizado a la cultura alemana. No se trata que los alemanes católicos dejen de ser católicos, ni que los ateos ya no sean ateos. Por el contrario, lo que se requiere es que todos nos hagamos conscientes del aporte indispensable que el protestantismo realizó al compromiso secular con los derechos humanos. Es decir, el aporte protestante en materia de derechos humanos significa que este ayuda a los protestantes a ser buenos protestantes, a los católicos a ser buenos católicos, a los agnósticos a ser buenos agnósticos, y a los ateos a ser buenos ateos. De hecho, la manera en que la mayoría de los católicos alemanes entienden su vida, está íntimamente ligada

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