domingo, 25 de julio de 2010

Bicentenario de la Constitucion. Aporte Juridico (VII)

sustentar una cultura opresiva). Esto no sucedió por una revelación repentina. Por el contrario, se trata de un proceso muy largo que comenzó hace varios milenios con lo que llegó a ser conocido después como el pueblo hebreo.

Las culturas germánicas cuentan con un mayor respeto a la dignidad humana que otras culturas, por su trayectoria liberal de siglos, por ejemplo po encima de las latinas. De hecho, nuestra manera de entender la dignidad humana se basa en el pensamiento alemán de Lutero y Kant. Los países germánicos gozan de medio milenio de experiencia inspirada por esta comprensión de los derechos humanos (Menschenwürde-Menschenrechte). Si la causa de la dignidad humana ha de sobrevivir (ruego que así sea), entonces se requiere que las personas germanas europeas continúen siendo leales a los aspectos positivos de su cultura: el entendimiento individual de la dignidad humana y el compromiso con la justicia social. Sin las culturas germanas, el mundo perdería el mayor testigo y el mayor luchador por la causa de la dignidad humana, y por tanto perdería un ingrediente clave para la propagación y profundización de los derechos humanos.

Lo que hemos señalado antes no quiere decir que veamos a Alemania o al luteranismo con ingenuidad. De hecho, la mayoría de los alemanes considerados luteranos no lo son realmente, e incluso muchos que realmente son luteranos tienen que luchar contra el mal que reside dentro de ellos mismos, y frecuentemente pecan, es decir, se desvían del compromiso con el amor al prójimo. Lo que trato de decir es que existe una minoría de seguidores de las enseñanzas de Lutero que están comprometidos con la justicia, y esta minoría es la que hace que las culturas europeas germánicas sean diferentes de las demás culturas del mundo, porque en este sentido las culturas germánicas pueden hacer mucho por la cultura de la dignidad humana.

Las ONG’s han aceptado que lo que realmente necesitamos en la actualidad es una cultura de solidaridad, esto es, una cultura no solo de obras justas, sino una cultura integral que fortalezca a las personas en el compromiso con la causa, y que también haga posible que se realicen más y más obras de solidaridad. Mi convicción personal es que los aportes positivos de la cultura alemana liberal centrados en la enseñanza de Lutero, Kant y la Ilustración, constituyen esta cultura de la solidaridad de la que el mundo tanto necesita. No se trata de que los latinos se conviertan en alemanes, sino que los alemanes sean fieles a su cultura, incluyendo el aporte luterano, y que por tanto inspiren a las personas de los demás países a comprometerse con este entendimiento renovado de lo que significa la dignidad humana.


4) De acuerdo a las ciudades o lugares donde la persona tenga la posibilidad de vivir, ella ha de escoger como lugar de residencia esa localidad donde pueda realizar una mejor contribución a la causa mundial de la dignidad humana de acuerdo a las características, talentos y necesidades de la persona. El ser humano ha de evaluar las tres diferentes fuentes de sentido en la vida señaladas por Viktor Frankl, y decidir cuál es el lugar donde estas fuentes de sentido las puede realizar mejor en conformidad con la causa de la justicia. Esta escogencia de un lugar para vivir también marcará la identidad del individuo. Estos mismos criterios han de ser empleador con el fin de escoger a cuál Iglesia de esa localidad se unirá la persona. Si dicho ser humano tiene influencia en la decisión respecto a cuál denominación se habrá de afiliar la Iglesia local, la denominación escogida habrá de ser aquella a través e la cual la congregación local podrá realizar una mejor contribución a la causa de los derechos humanos.

Si comparamos las culturas germánicas con las latinoamericanas, notaremos un claro contraste en la manera en la que son educados l@s nin@s. De un modo muy esquemático podría apuntar en la siguiente dirección: A los infantes latinos se nos educó con una dependencia emocional hacia los padres u otras personas. Se nos formó como elementos de un grupo de personas, siendo más importante el grupo que el individuo. De este modo la identidad de la persona se basa en la relación y dependencia de los demás. Por el contrario, l@s niñ@s germánicos son criados con una personalidad mucho más sana. La identidad germana se basa en la independencia del individuo. Por lo general son infantes más seguros de sí mismos, independientes, autónomos, que dirigen sus propias vidas. La personalidad germana es más sana. Por ello los latinos viven con sus padres mucho más tiempo que los teutones, y aun viviendo separados, todavía basan su identidad en algún grupo al que pertenezcan, más que en su condición de individuos independientes y autónomos. Este carácter más sano de la personalidad germánica se basa en el legado cultural de Lutero. La formación que reciben los infantes teutones es el resultado de un largo proceso de muchas generaciones, que lleva como resultado el vivir mucho más cercano al compromiso con la dignidad humana, con los derechos humanos. El primer derecho humano es a tener una personalidad autónoma, libre de ataduras o dependencias emocionales con los padres o con el grupo al cual uno pertenezca. Dado que el aporte positivo de la cultura teutona tarda tantas generaciones en producirse, y dado que es tan delicado el equilibrio psíquico del que depende para que una persona siga siendo fiel a su identidad individual, es muy importante que los alemanes vivan su cultura, es decir, que se liberen de la culpa de ser alemanes, y conserven en sus vidas todos los buenos aportes de la cultura germana, y estén diariamente en contacto con manifestaciones de la cultura alemana, y no pierdan ellos, ni sus hijas o hijos, el carácter alemán que tiene que tener su vida en virtud de su relación constante con la cultura teutona, aunque ellos vivan fuera de Alemania.



VIII. Construyendo una vida alemana en Latinoamérica. ¿De qué sirve ser alemán si uno vive en Latinoamérica?


En realidad la raíz del mal no es el acervo de estructuras injustas de creación y distribución de la riqueza… y de la pobreza. La contribución del luteranismo ha sido el poner el énfasis en que la raíz del mal es lo que hace posible esas estructuras, esto es, el mal que reside en el corazón de las personas, influenciándolas a escoger el no luchar contra la tendencia humana a la injusticia, esto es, a violar la dignidad humana tratando a los humanos como objetos o instrumentos para lograr nuestros deseos. Esto es aquello que la Biblia llama “pecado”. El luteranismo coloca el énfasis en el lugar correcto, y entonces ha formulado la mejor manera de crear un mundo mejor, liberándonos del pecado.

De todo lo señalado en esta carta se desprende que la mayoría de las personas que viven en los países germánicos de Europa tienen el deber ético de vivir en ese lugar con el fin de poder construir una vida plena en una cultura acorde con el compromiso con la dignidad humana, esto es, en una sociedad configurada por tantas personas que, a lo largo de muchas generaciones, han configurado una cultura comprometida con la dignidad humana. Sin embargo, tiene sentido que una minoría de alemanes liberales vengan a vivir a lugares como Latinoamérica con el fin de unirse a aquellos latinoamericanos que recientemente han experimentado en sus vidas el aporte de la libertad para la dignidad humana, Estos latinoamericanos que han experimentado recientemente el liberalismo, así como los hispanoamericanos que viven la teología latinoamericana, necesitan toda la ayuda posible, por lo que les hace bien el aliento, los consejos, la inspiración y el empuje de alemanes cuyas vidas se centren en los derechos humanos.


Estoy convencido que aquellos alemanes que viven en este continente tienen el deber ético de mantener viva dentro de sí mismos la cultura alemana, concretamente sus aportes positivos. Por ello creo que los alemanes tienen la obligación de apoyar las actividades culturales alemanas que la Embajada u otras entidades lleven a cabo. Los teutones deben reunirse periódicamente con sus compatriotas, compartir su vida con ellos, con el fin de mantener vivos dentro de sí mismos los aportes positivos de la cultura germana. No solo deben cuidarse de no perder el contacto con su cultura, sino que también deben educar a sus hijas e hijos, nietas, nietos… en la cultura alemana. Esto es muy necesario para que sobreviva a largo plazo el compromiso liberal con los derechos humanos y para enseñarnos continuamente a los hispanos los aportes positivos del liberalismo kantiano, etc.

Sinceramente,



(Omito todos los datos).



Con lo anteriormente indicado hemos señalado la importancia de los vínculos ideológicos con la Embajada de Alemania. Anteriormente comentamos respecto a la Cultura Española. Por falta de espacio dejamos Francia para otra ocasión.



BIBLIOGRAFÍA RESUMIDA


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