martes, 12 de septiembre de 2017

¿Qué obtenemos de tanto esfuerzo en la vida cotidiana?

¿Qué sacamos de tanto esfuerzo en la vida cotidiana?

Me gustaría que reflexionemos juntos acerca de cuál es el fruto de nuestros esfuerzos en la vida cotidiana, es decir, para qué luchamos tanto, qué nos queda de tanta dedicación ardua. La respuesta se encuentra en el siguiente camino: 1) El presentarnos como obreros aprobados ante Dios, es decir, la buena conciencia que nos queda del deber cumplido, ante el Señor y ante las personas, empezando por las más cercanas. 2) El afecto de la familia. 3) La amistad verdadera, auténtica, con unos pocos amigos cercanos. Es en este tercer aspecto donde se encuentra nuestra amistad pura, la cual brinda una gran alegría a la vida cotidiana, y hace que valga la pena todo, por nuestra amistad. 
Que nuestra amistad hoy nos alegre en pureza, dulzura y ternura.
Daniel Montero Bustabad
monterodaniel.com

domingo, 10 de septiembre de 2017

Mensaje en Honor Suyo con motivo del 14 de Febrero

A continuación comparto un texto que escribí con motivo del 14 de febrero en forma de carta, con la finalidad de expresar lo importante que es cada una de las damas que me honran con su amistad. La amistad respetuosa, sincera y desinteresada, es el motor de la vida cotidiana:

Estimada amiga:

En esta jornada, velada de febrero, mes de la amistad, súbitamente me cubrió la luz traslúcida de una ensoñación, sería despierto, sería meditabundo, acerca de la amistad sincera, respetuosa y desinteresada que ilumina nuestros días y nos vincula mutuamente.

En esta trasposición a un plano superior de la realidad, nube poética en la que residimos quienes esculpimos apotegmas con rosas en el pentagrama de la sentimentalidad humana, había usted regresado a su casa del trabajo. De camino pasó por aquellas, sus tiendas favoritas, donde adquirió un bello vestido rojo largo de tirantes, medias color piel, zapatos y accesorios negros. En casa se encontraba ya usted de regreso del trabajo, radiante, refulgente, lumínica como de costumbre en su habitual encanto, vestida como la mujer exitosa y dama distinguida que es usted, espléndida en un magnífico traje tipo sastre color beige con blusa blanca, falda corta pero muy seria y decente, maquillaje atractivo, zapatos de tacón fino bien alto, y, muy importante, medias femeninas color café, solo lo suficientemente traslúcidas como para insinuar que las uñas de sus pies se encuentran cautivadoramente pintadas como las de sus manos, leyendo los mensajes que por diversos medios le habían llegado esos días con motivo del mes de la amistad.
En primer lugar, con toda calma usted se sienta en el escritorio de su casa, concentrándose lee y analiza cada una de las palabras de los comunicados de aquellos caballeros que anhelan convertirse en su pareja. Uno de sus rasgos valiosos como persona es su carácter selectivo, de modo que solo permite acercarse a su corazón a quienes realmente valen la pena y, entre ese selecto grupo de candidatos que usted va poco a poco perfilando, en algún momento surgirá el amor de su vida. De momento usted va escogiendo, seleccionando, filtrando, y con toda paciencia analiza los mensajes explícitos e implícitos de los caballeros que procuran su amor, para así analizar sus rasgos de personalidad, valores, proyectos de vida, aspiraciones, escogiendo de este modo a los más convenientes para su distinguida persona.
En segundo lugar, una vez que usted ha concluido con la anterior sección, usted lee los emails y mensajes que a través de los distintos medios le enviamos las personas que, como quien suscribe, le estimamos de verdad como el valioso ser humano que es usted, y que solamente deseamos ser sus amigos y amigas, siendo el don de la amistad sincera, respetuosa y desinteresada, un regalo sumamente valioso que la vida nos otorga. La veo a usted feliz, sonriente, con sus párpados entre cerrados por encontrarse en lectura, párpados engalanados por hermosas sombras de maquillaje, mejillas encendidas no solo por el carmín, sino también ruborizadas por lo que lee, y un rostro encantador, no únicamente por la base del maquillaje que le queda tan bien, sino por reflejar al exterior la belleza interior de una persona de sólidos valores éticos, compromiso con su familia y valorización de la amistad. El perfume atrae la atención, y no solo por la fragancia elegida, sino asimismo el aroma que desprende una mujer que elige ser una dama de valores, y toda una dama recta, derecha, sumamente distinguida, exitosa profesionalmente, que elige ser no una madre cualquiera, sino una excelente madre, actual o futura, que ama de verdad a sus seres queridos, les dedica tiempo, cariño, esfuerzo, para modelarlos en la gran persona que cada uno es ahora y será de adulta/o, dando acompañamiento en sus actividades, enseñándole valores, expresándole amor verdadero de mil maneras.
Es así como en mi ensoñación pasan uno, dos, tres instantes mágicos… el tiempo se queda detenido mientras la contemplo radiante, triunfante, encantadoramente elegante y exitosa mientras disfruta de la lectura acerca de la amistad verdadera, en este mes de la amistad.

Deseo que siempre nos una la amistad sincera, respetuosa y desinteresada. 

sábado, 2 de septiembre de 2017

¿Nos ama Dios incondicionalmente? La Reforma Protestante como Respuesta

¿Nos ama Dios incondicionalmente? La Reforma Protestante como Respuesta


La Reforma Protestante surge como una respuesta de Dios al dilema de un cristiano sincero que vivía torturado por el sentido de culpa. Al haber interiorizado la enseñanza del cristianismo, tal como se vivía entonces, de ser Cristo un colérico Juez que se dedica a contar nuestros pecados y a castigarnos en el purgatorio y en el infierno, y que la salvación (el amor de Dios) sólo se conseguía por un número indeterminado de buenas obras, de modo que nunca podíamos saber si somos salvos o no, dicho cristiano era incapaz de amar a ese Dios. La falta de amor a Dios era imperdonable pecado, lo cual sume al cristiano en desesperación.

Aunque el mundo ha cambiado mucho desde entonces, hoy día podemos usar nuestra experiencia como muestra de tal dilema. Si una madre o un padre aplicase la regla de que se practicaba en el cristianismo de entonces, amaría únicamente a su hija o hijo (“salvación”) si éste cumpliese con un número indeterminado de reglas. El resultado de lo anterior es propiciar una hija o hijo neurótica o neurótico, pues no se sentiría amada/o; lucharía desesperadamente por cumplir la mayor cantidad de reglas posibles, motivado por la culpa, temiendo el castigo. Su vida sería regida por la culpa, el vacío, la frustración y el temor, todo lo cual es lo contrario al amor. En este sentido, Less Parrot III (Love’s Unseen Enemy) ha demostrado, desde la psicología, que donde prepondera la culpa, expulsa la capacidad de amar, de modo que la conducta será regida por la culpa, no por el amor.

Por el contrario, para propiciar que la hija o el hijo crezca sana o sano, la madre o el padre amaría a su descendiente incondicionalmente, y le comunicaría que es parte de la familia (“salvación”), por el simple hecho de ser humana/o y de aceptar el amor, nada más. De este modo, la progenie, segura del amor, crecería sana, sabiéndose amada (“salva”). Las buenas obras, el cumplimiento de reglas, brotarían poco a poco como fruto del amor, del agradecimiento, no de la culpa y el miedo. Esta es la clave de la sanidad, es decir, de la salvación.

Los Treinta y Nueve Artículos de la Fe Cristiana, tal como son reconocidos como inspiración histórica por la Iglesia de Cristo, nacen de la polémica. No procuran tanto explicar de forma completa o sistemática lo que la dirigencia de la Iglesia creía entonces, sino dar respuesta polémica al Protestantismo (especialmente el calvinismo puritano) y al Romanismo. Dichos Artículos no se inclinan por ninguna de estas corrientes, pero sí muestran huellas de la influencia parcial del cristianismo tal como se había vivido hasta entonces, como de la Reforma Protestante del cristianismo.

Podemos resumir esta influencia en cuatro puntos principales: A) Justificación (salvación) por la fe sola, no por obras. B) La Biblia como la única norma de fe y conducta, sujeta al libre examen por parte de cada cristiano. C) Sacerdocio universal de todos los fieles. D) Énfasis en la moral, no en la compra de la salvación por méritos de otros.

A) Justificación por fe sola y no por obras. Cristo ofreció el único sacrificio válido por nuestra culpa, ofreciéndonos el perdón, la salvación, solo por aceptar el perdón. Las buenas obras son consecuencia, no causa, de la salvación, siendo fruto del amor, del agradecimiento, y no de la culpa.

Esta enseñanza comienza a través de una interpretación del pecado original distinta de la romana. Para la doctrina romana el pecado original no nos hace radicalmente malos, con unas facultades mentales y volitivas radicalmente malas. Lo contrario sostiene la Reforma Protestante. El pecado original nos hace reconocer la necesidad de aceptar a Cristo como el único mecanismo necesario y suficiente para la salvación. “No se le compra a Dios misericordia”. No existen obras supererogatorias ni indulgencias posibles. El sacrificio de Cristo es suficiente para la salvación, y nos toca a nosotros decidir si aceptamos o no Su ofrecimiento. Esto lleva a vivir por amor, no por culpa.

Lo anterior implica el rechazo de la doctrina del purgatoria, entendiéndola como doctrina no cristiana. Asimismo se rechazan otras doctrinas como la mediación de santos, la procesión del pan, reliquias, etc.

Artículos 2, 9, 10, 11, 12, 16, 18, 22, 28, 31.

B) La Biblia como única norma de fe y conducta, interpretada por el libre examen de cada cristiano. Cada cristiano debe obligatoriamente leer la Biblia y regir su conducta de acuerdo a su interpretación, no de acuerdo a lo que la Iglesia u otra persona le ordenen. Durkheim ha demostrado que este fue el motivo impulsor de la alfabetización de los países protestantes, en contraste con los romanos. Artículos 6 y 20. Ello impulsó la traducción de la Biblia. Artículo 24.



C) Sacerdocio universal de todos los fieles. Este principio es recibido de forma matizada en Inglaterra, pues se mantienen los tres órdenes de ministros y la sucesión apostólica (Artículo 23, 36 y concordantes). Sin embargo, el principio se mantiene. Muestra de ello es que tanto laicos como ministros comulgan por igual tanto del pan, como del vino. Artículos 28 y 30. Artículo 24: Liturgia en la lengua del pueblo, pues, en cierto modo, todas/os somos sacerdotes.


D) Énfasis en la moral y no en subterfugios para evitar una vida apegada al deber: Artículos 7, 10, 12, 16. Ello se enfatiza por Weber, quien asigna a la ética calvinista (con el énfasis de la Reforma en el cumplimiento del deber y el trabajo ordinario como un ministerio cristiano), el florecimiento del capitalismo.



E) Otros: a) En cuanto a la predestinación, la misma no es aceptada por el Artículo 17 en el sentido que le diera Calvino, sino únicamente de una forma figurada, enfatizando la libertad de elección de la persona. Empero, de la explicación que se hace se fortalece la confianza del cristiano en la gracia salvadora de Cristo. b) Se rechaza la forma romana de entender la eucaristía como transubstanciación. Se la comprende de un modo parcialmente parecido al sostenido por autores de la Reforma. c) Matrimonio de los presbíteros. Es conforme a la doctrina Reformada. Artículo 32. d) Moderada separación entre Iglesia y Estado, en la línea de la Reforma Protestante. Artículo 37. 

domingo, 6 de agosto de 2017

¡Feliz Cumple!

Mucha salud, paz y realización espiritual deseo para en este nuevo año de vida de su distinguida persona. 

Anhelo que como persona todos nos acerquemos más y más a una relación cercana con D-os, que se
traduzca en continuar ejerciendo rectamente nuestra profesión, en servir a los demás y en recibir con los brazos abiertos todo lo bueno que nos depara la vida.

Descubrir que, en Cristo, eres una Estrellita de Belleza Plena.

Descubrir que, en Cristo, eres una Estrellita de Belleza Plena.

La simple amistad pura nos lleva a descubrir que cada persona es una estrella de hermosura interna y externa, que con el crecimiento espiritual que se produce al aceptar a Cristo como nuestro Salvador, puede brillar cada día más y más. Deseo que nuestra amistad perdure y cada día encontremos que cada ser humano redimido por Cristo, es la más bella de las estrellas.

sábado, 27 de mayo de 2017

Funciones de la Liturgia

Funciones de la Liturgia

Daniel Montero Bustabad
www.monterodaniel.com

El presente escrito se encamina a brindar elementos para que el lector responda por sí mismo las siguientes preguntas: ¿Cuál debe ser el papel de la liturgia en la Iglesia de Cristo? ¿Cuál es el papel actual de la liturgia en la congregación a la que asisto?
El papel que la liturgia debe desempeñar en la Iglesia universal de Cristo, es el mismo que en el Bosquejo de la Fe del Libro de Oración Común se asigna a la oración. En este sentido, las principales clases de oración son: adoración, alabanza, acción de gracias, penitencia, oblación, intercesión y petición.
  1. La adoración es la elevación de la mente y los sentimientos hacia Dios, sin pedir nada, sino gozar de su presencia. Ensalzamos a Dios por quien es Él y por Sus cualidades y gracia hacia nosotros.
  2. En la alabanza y acción de gracias, le damos gracias al Señor, tanto por lo bueno como por lo malo que nos ocurre. Dado que entregamos nuestras vidas incondicionalmente al Señor, le damos gracias por lo bueno y por lo malo. Respetamos la actitud de Jesús y de Job. En especial agradecemos por el regalo inmerecido de la salvación que Jesús nos da gratuitamente, gracias al sacrificio en la cruz. Recordemos las múltiples pequeñas y grandes bendiciones que cada día recibimos.
  3. En la oración de penitencia confesamos nuestros pecados y, en lo posible, reparamos los daños cometidos; le pedimos perdón a las personas afectadas, y hacemos intención sincera de corregir nuestras vidas.
  4. A través de la oración de oblación le comunicamos al Señor que le entregamos nuestras vidas sin condiciones. Le decimos que somos de Él y de nadie más, que Jesús es lo primero de nuestras vidas. En términos kantianos, hacemos de la ética que Dios representa, constituye nuestra disposición fundamental.
  5. En la oración de intercesión pedimos por las necesidades de los demás, y en la de petición por nuestras propias peticiones, para que se haga, NO nuestra voluntad, sino la voluntad del Señor.
A la hora de explicar el sentido profundo de estos tipos de oración, que son también las funciones que desempeña la liturgia, podemos formular los siguientes contenidos:
  1. Comunicar a Dios lo que nosotros consideramos que es Él.
  2. Cultivar una relación personal con Dios, así como una relación cercana  con Dios como comunidad de fe.
  3. Fomentar un compromiso ético con nosotros mismos y con los demás. En otras palabras: consolidar y profundizar nuestro compromiso con la dignidad humana, con el amor al prójimo práctico. Este es el núcleo de la conversión diaria. En términos kantianos diremos que es el consolidar la disposición fundamental de nuestras vidas, en torno al imperativo categórico de la dignidad humana, el amor al prójimo práctico.
  4. Hacernos conscientes, como comunidad, de dónde venimos y hacia dónde debemos ir, y cómo encontrar sabiduría (Kaplan); la sabiduría la entendemos como la capacidad de satisfacer nuestras necesidades (personales y comunitarias) de forma sostenible y compatible con el respeto hacia los demás. El objetivo de ello consiste en que el grupo se perpetúe de forma ética, tanto en la actualidad, como a través de las generaciones futuras. Fomentar el compromiso del individuo con la comunidad de fe, y unirnos como grupo, de forma sabia, hacia las metas del pueblo como amor a Dios, amor práctico al prójimo y consolidación del pueblo de Dios. La liturgia desempeña un papel importante en la cohesión de grupo.
Consideramos que actualmente, en mi congregación, la liturgia desempeña especialmente la función I. Se alaba a Dios por quien es Él: la máxima representación del amor, y se le agradece. De una forma un poco menos evidente, se asimila la función II, aunque de forma no tan clara, pues los feligreses, quizá, no seamos lo suficientemente conscientes de que debemos vivir en relación personal con Dios, como personas y como comunidad. En esto representa un papel muy importante la conversión diaria. Ello implica vivir en profundidad el sentido de la liturgia dentro de la Iglesia, así como cultivar la relación individual con Dios todos los días de la semana, fuera de la Iglesia. El tiempo devocional diario es esencial, pero es una meta no cumplida.
Las funciones III. y IV. sólo se perciben de forma parcial por las personas de mi Iglesia, por lo cual las mismas no se cumplen en todo su potencial.
En resumen: las funciones de la liturgia son: 1. Adoración y alabanza de Dios, junto a la conversión diaria. 2. Cultivar una relación personal con Dios, como individuos y como comunidad. 3. Consolidar el compromiso, personal y comunitario, con el amor al prójimo práctico. 4. Repasar y profundizar la autoconsciencia de grupo (pueblo de Dios universal, pueblo de la diócesis y congregación local), junto al compromiso de la persona con el grupo. Además concebir con sabiduría la satisfacción de las necesidades personales y de grupo.
El reto que se plantea es que la liturgia en mi Iglesia pueda cumplir las cuatro funciones que se han indicado. Considero que ello puede lograrse, pero se requiere un esfuerzo pastoral y educativo, además de la conversión diaria de todos los miembros de la Iglesia. Es un gran reto, pero esa es una de las razones de ser de la Iglesia de Cristo.
Lecturas Recomendadas
Borowitz, Eugene. Renewing the Covenant. Fidadelfia, EEUU, JPS, 1996.
Fromm, Erich. And you shall be as Gods. EEUU, Holt, 1991.
Kant, Immanuel. Lectures on Ethics. EEUU, Hackett Publishing Company, Inc., 1980.
Kant, Immanuel. Religion and Rational Theology. EEUU, Cambridge University Press, 2001.
Kaplan, Mordecai. Judaism as a Civilization. Filadelfia, EEUU, JPS, 2010.

Kaplan, Mordecai. The Religion of Ethical Nationhood. EEUU, Macmillan, 1970. 

sábado, 13 de mayo de 2017

El Neoconstitucionalismo como Gran Desafío para la Iglesia

El Neoconstitucionalismo como Gran Desafío para la Iglesia

Daniel Montero Bustabad
wwww.monterodaniel.com


            I. Introducción.

El presente ensayo toma como punto de partida la dignidad humana entendida como el compromiso integral u holístico de tratar a cada persona como un fin en sí mismo y no como un instrumento, objeto o medio para otra finalidad (Kant), sin importar cuán importante, sagrada o patriótica sea esa otra finalidad. Dignidad humana es la designación actual de lo que en la Biblia se conoce como amor al prójimo (Levítico 19: 18 y ss.), o como la solidaridad universal que caracterizó la vida de Jesús.

Como ha recordado Albert Nolan, el rasgo distintivo del mensaje y vida práctica (praxis) de Jesús, consiste en la experiencia de Dios como compasión; de ello se sigue que el reino de Dios se ha acercado y, en su momento, tendrá la última palabra, precisamente porque Dios es compasivo; dicho reino se caracteriza por la solidaridad universal (1). Frente al tiempo de Jesús (y la actualidad) en el cual la mayoría de las personas limitan su solidaridad a aquellos con quienes comparten lazos de familia (o tribales), creencias, partido religioso, intereses en común o ventajas mutuas, la experiencia de fe se caracteriza por solidarizarse por todos los seres humanos, incluyendo aquellos con quienes no compartimos los aspectos antes indicados. Por ello Jesús buscó compartir su tiempo y su persona con aquellos de quienes no podía recibir ventajas materiales, es decir, los excluidos, cuyo único recurso es la fe.

En este sentido nos encontramos con un punto de convergencia con el actual movimiento neoconstitucionalista, el cual parte de las Constituciones surgidas en muchos países con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial; propugna la defensa y extensión de los derechos fundamentales (incluyendo los derechos sociales y económicos a un nivel mínimo de vida jurídicamente garantizado), tanto dentro de los países que disponen de Constituciones rígidas, como a nivel mundial, en especial, a través del esfuerzo por un constitucionalismo global (garantismo de Ferrajoli). El neoconstitucionalismo agrupa autores de ambos hemisferios, entre los que destacan Ferrajoli y Zagrebelsky en Italia, Alexy en Alemania, Dworkin en el mundo anglosajón y Carbonell y Pulido en Hispanoamérica. Dicho movimiento ejerce influencia en la jurisdicción constitucional de diversos grandes países hispanoamericanos. En el caso de Costa Rica, sin que la magistratura costarricense se haya propuesto explícitamente copiar las tesis neoconstitucionales, sí se puede apreciar que dicho paradigma teórico es el que mejor explica los caracteres propios de la jurisprudencia constitucional costarricense (especialmente en materia de derechos sociales y ambiente).  

En otro lugar ofrecimos la siguiente concepción del neoconstitucionalismo:

“Dichos sistemas jurídicos se caracterizan por una interacción sinérgica de distintos factores que caracterizan las Constituciones aludidas…
1. Normatividad y rigidez constitucional. Las Constituciones dejan de ser documentos políticos para pasar a ser, en primer término, normas jurídicas. Además, se trata de normas jurídicas de carácter superior a la ley, de modo que incluso la reforma de la Constitución está sometida a requisitos y mayorías calificadas más complejas que las leyes ordinarias. A ello se añade que ciertas Constituciones determinan que determinados secciones o preceptos de la Constitución no pueden ser reformados. Por ejemplo, en la Ley Fundamental alemana, no resultan modificables ni la dignidad humana, ni el carácter republicano del Ordenamiento Jurídico, ni el sistema federal ni tampoco la cláusula del “Estado social” § 1, § 20 y § 79.3 de dicha Grundgesetz.

2.  Relacionado con lo anterior se encuentra el carácter jurídico directamente vinculante de los derechos constitucionales, sin que éstos necesiten esperar a ser regulados en detalle por normas legales para empezar a contar con efectos jurídicos. De este modo todos los poderes públicos se encuentran vinculados a los derechos constitucionales… y no solo los poderes públicos, sino también todas las personas. Las Constituciones aludidas se caracterizan, en este sentido, por un contenido denso, sustantivo, indicando muy diversos fines y tareas de los poderes públicos (Staatzielbestimmungen) en beneficio también de los necesitados.

3. Ponderación. Los derechos constitucionales son entendidos básicamente como principios (Alexy), es decir, como mandatos de optimización, directrices que exigen que los mismos sean garantizados al máximo que resulte posible, según las necesidades de ponderación (balancing test) con otros derechos constitucionales. A la hora de ponderar los derechos fundamentales que intervengan de forma aparentemente contradictoria en una institución o relación jurídica, se ha de emplear el principio de proporcionalidad, buscando la solución más justa y equitativa a la hora de legislar o de efectuar una elaboración jurídica (“aplicación” del Derecho) para resolver un caso.

4. “Sobreinterpretación” de la Constitución. Las normas constitucionales son objeto de la interpretación más extensiva posible, de modo que todo el Ordenamiento Jurídico resulte “saturado” de Constitución. De este modo todas las instituciones y relaciones jurídicas, así como todos los casos a resolver, resultan impregnados hasta la médula de Constitución, de modo que ninguna institución jurídica ni ninguna relación jurídica, ni tampoco ningún caso a resolver son indiferentes o neutros ante la Constitución. En cada uno de ellos habrá algún grado de relevancia Constitucional, la cual habrá de ser analizada y resuelta con criterios constitucionales. De lo anterior se desprenda la labor creadora de la jurisprudencia, que da a luz principios de rango constitucional que se extraen de la Constitución de forma implícita, aunque no consten expresamente en el texto constitucional. Ejemplos de dichos principios son el de razonabilidad, proporcionalidad, motivación de los actos y (en aquellos países donde no conste enunciado de forma expresa), el de interdicción de la arbitrariedad.

5. Garantía jurídica de las normas constitucionales y papel activo del Poder Judicial. De los apartados anteriores se sigue que el Poder Judicial pase a ser protagonista en el nuevo paradigma constitucional. La Constitución como norma jurídica resulta vinculante para todos los poderes públicos, empezando por el legislador. Por ello el Poder Judicial pasa a ser el primer garante de la Constitución, quien, por tanto, estará facultado a declarar la invalidez de cualquier norma jurídica que se oponga a la Constitución. De este modo, el papel de los Jueces, de ser pasivos ante la ley, pasa a ser activo.

6. Nuevo papel activo de la doctrina de los autores. El nuevo modelo constitucional implica, para los autores jurídicos, un cambio de paradigma. El papel de la doctrina jurídica ya no consiste en describir el Derecho vigente, sino que pasa a desempeñar un papel doble: Por una parte, ha de denunciar el Derecho actualmente vigente pero que resulta inválido por vulnerar la Constitución. De otro lado, a denunciar cuando nos encontremos ante una ausencia de normas que establezcan el modo por el cual se va a garantizar un derecho que es reconocido por la Constitución (5). Por ejemplo, si la Constitución establece el Derecho de todas las personas de bajos recursos a recibir determinadas prestaciones de salud de forma gratuita, pero actualmente no existe ninguna norma que establezca qué entidad va a brindar cuáles servicios de forma gratuita, la doctrina jurídica debe denunciar la ausencia de una norma que brinde la garantía del derecho a la salud constitucionalmente reconocido, y a su vez proponer qué norma puede emitir el legislador para así colmar la falta de la garantía denunciada. Algunos de los rasgos anteriormente indicados se encontraban en el constitucionalismo anterior a la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, como se aludió anteriormente, la diferencia se encuentra en la interrelación de todos estos fenómenos, que generan una nueva situación (6), es decir, producen un nuevo paradigma dinámico.

III. Marco del Diálogo Neoconstitucionalista. El ex Presidente del Tribunal Constitucional italiano y pilar del neoconstitucionalismo, Gustavo Zagreblsky, en cada uno de sus libros, dedica un espacio a tratar de las diferencias entre la perspectiva de los creyentes y de los no-creyentes, al declarar, interpretar y ejecutar los derechos humanos y, en general, la Constitución; generalmente el autor se muestra pesimista acerca de la posibilidad de que creyentes y no-creyentes lleguen a acuerdos de fondo y sustentables, sobre el contenido de los derechos humanos. Sin embargo, en la obra (de la cual es significativamente coautor con el Cardenal Martini) La exigencia de justicia.Madrid, Trotta, 2006 in totum, formula su concepción de la justicia tanto para creyentes como para no-creyentes, como experiencia compartida con otros de pugna contra las experiencias de injusticia y dolor; lo hace de modo tal, que se vislumbra un camino fructífero neoconstitucionalista de diálogo y mutuo trabajo, entre creyentes y no-creyentes. En virtud de lo indicado, en las actividades del Círculo Neoconstitucionalista, se posibilitará un marco de diálogo entre diversas religiones y tipos de creyentes, así como con no-creyentes, en el camino de justicia… y de búsqueda de libertad para nuestra sociedad” (2).  

En otras palabras, el neoconstitucionalismo se erige como un movimiento, jurídico y metajurídico, que propugna la solidaridad universal, que es, como vimos, la principal razón de ser del cristianismo.

El hecho de que recientemente haya surgido un movimiento secular como el neoconstitucionalismo que comparte el mismo objetivo con el cristianismo, puede ser visto como una crítica o como una bendición. Sería una crítica si se piensa que, si se hace necesario que desde el ámbito secular se plantee un esfuerzo hacia el mismo objetivo que el cristianismo, ello significa que la Iglesia históricamente no habría cumplido bien su función; ello se debe a que si la Iglesia estuviese ciento por ciento identificada con esta labor (solidaridad universal), no sería necesario que desde lo secular se planteara el mismo objetivo. Consideramos que esta crítica solo es admisible de forma parcial. Muchos cristianos, tanto en el pasado, como en el presente, han dedicado sus vidas al amor práctico al prójimo, solidarizándose y apoyando a las personas solitarias, excluidas y necesitadas de diversas maneras. Sin embargo, es cierto que la Iglesia debe mostrar un compromiso mucho más fuerte por la solidaridad universal, por el amor al prójimo de manera práctica, por un mundo en bondad y justicia.

Preferimos concebir el surgimiento del neoconstitucionalismo como una bendición para la Iglesia. La Iglesia puede y debe vivir el compromiso de solidaridad universal a través de una moral solidaria (virtud de la moral), que respalde un sistema jurídico solidario neoconstitucionalista (virtud de la justicia).

De este modo se plantea la importancia de examinar qué lazos deben existir o crearse en nuestras sociedades, entre la Iglesia Episcopal y la doctrina jurídica neoconstitucionalista. Así mismo surge la relevancia de analizar cómo el neoconstitucionalismo puede inspirar una forma renovada de entender su misión por parte de la Iglesia. Este segundo aspecto será objeto de las siguientes líneas.  

            II. ¿Qué es la Iglesia?

La Iglesia Universal es el conjunto de personas que, en cualquier parte del mundo, viven de acuerdo con las enseñanzas de Jesús. Se califica como “Iglesia invisible” porque no cuenta con una organización. “Iglesia Universal” designa al conjunto de personas seguidoras de Jesús, pero no presupone que dichas personas se hayan organizado entre sí para formar un grupo que actúe como un cuerpo u organización.

Por su parte, concebimos “Iglesia visible” como un grupo organizado de cristianas/os en el cual se predica con pureza la palabra de D-os y se practican de manera adecuada los sacramentos, con la finalidad de vivir el mensaje de amor a Dios y al prójimo (solidaridad universal). Sostenemos que la Iglesia visible de Cristo por antonomasia es la Iglesia Episcopal, la cual, como indicamos, consiste en un grupo de diócesis, provincias y parroquias, que agrupan a personas hermanadas por su propósito de vivir de forma práctica el cristianismo como tal. El método para vivir el cristianismo se encuentra en la conjunción sinérgica de la Biblia, la tradición y la razón. En efecto, desde los tiempos más antiguos, la forma de vida recta del pueblo de Dios (Israel primero, ahora la Iglesia), incluye tomar como parámetros la Biblia (en los tiempos en los cuales ésta no se hallaba compuesta, serían los elementos que hubiesen llegado a la escritura), la tradición (oral primero, después escrita parcialmente) y la razón, a través de la cual se produce un diálogo entre la causa de la dignidad humana, por así decirlo, y la persona. Es este método de la apelación a la Biblia, la tradición y la razón, la que caracteriza a la Iglesia visible de Cristo por antonomasia, que es la Iglesia Episcopal.

            III. ¿En qué consiste el cristianismo? El Reto del Neoconstitucionalismo

Hemos indicado que el núcleo del cristianismo se encuentra en el amor al prójimo, es decir, la dignidad humana o solidaridad universal. Sin embargo, este no es el único rasgo del cristianismo. Si lo fuera, el cristianismo sería un movimiento secular, como lo es el neoconstitucionalismo. Volviendo al mismo autor Albert Nolan, vemos que Jesús enseñó claramente cuál es la contraseña, clave o rasgo distintivo que acredita su forma de vida como inspirada por el Señor. Se trata de la fe. A través de la fe vivimos, recibimos y compartimos, la compasión de Dios. Escuchemos:

“Esto no significa que el poder de la fe se identifique sencillamente con el poder de un convencimiento profundo o con la influencia psicosomática de una poderosa sugestión que consigue realizar una curación por medio de lo que se denomina ‘terapia de predominio’ (overpowering therapy). La fe no es cualquier convencimiento –verdadero o falso, bueno o malo o indiferente–, sino un tipo especial de convencimiento que recibe su poder precisamente del tipo de convencimiento que constituye. La fe es un convencimiento bueno y verdadero. Es el convencimiento de que algo puede y ha de suceder porque es bueno y porque es verdadero que el bien ha de triunfar sobre el mal. En otras palabras, es el convencimiento de que Dios es bueno para con el hombre y puede y ha de triunfar sobre todo mal. El poder de la fe es el poder del bien y la verdad, que es el poder de Dios. Lo contrario de la fe, por consiguiente, es el fatalismo” (3).

“Sin embargo, Jesús no abrigaba la menor duda de que el reino había de venir. La pertinaz falta de fe del hombre puede hacer que se retrase (Lc 13, 6-9), pero al final vendrá. Puede que primero sobrevenga la catástrofe, muchas catástrofes si se quiere, pero, aun así el reino de Dios tendrá la última palabra (Mc 13,7-8, pars.). Al final vendrá el reino porque, antes o después, el hombre acabará creyendo.
¿Por qué? Porque existe Dios.

Creer en Dios es creer que el bien es más poderoso que el mal, y que la verdad es más fuerte que la mentira. Creer en Dios es creer que, al final, el bien y la verdad habrán Pág. 140 de triunfar sobre el mal y la mentira y que Dios habrá de vencer a Satán. Quien piense que el mal tendrá la última palabra, o que el bien y el mal tienen las mismas probabilidades, es un ateo. Existe un poder para el bien en el mundo, un poder que se manifiesta en las más profundas energías y fuerzas del hombre y de la naturaleza, un poder que, en último término, es irresistible. Si Jesús no lo hubiera creído así, no habría tenido nada que decir en absoluto.

La fe en el reino de Dios, por lo tanto, no se reduce simplemente a aceptar los valores del reino y a mantener una vaga esperanza en que habrá de venir a la tierra algún día. La fe en el reino es estar convencido de que, suceda lo que suceda, el reino habrá de venir. Y es este convencimiento lo que hace posible que el reino venga, porque es un convencimiento verdadero. ‘La verdad os hará libres’ (Jn 8, 32)” (4).

De lo anterior seguimos nosotros que, para que el ser humano pueda mantener a lo largo de toda una vida un activo e intenso compromiso con la solidaridad universal, ha de compartir la fe de Jesús, que es el convencimiento íntimo, profundo, de que la raíz del devenir vital es Dios como compasión, y por ello el bien triunfará sobre el mal, y triunfa en nuestra vida diaria cada vez que tomamos una decisión en pro de la solidaridad y en contra del egoísmo, la indiferencia, el fatalismo y la insolidaridad.

Sin embargo, el cristianismo no solo consiste en la fe de Jesús. También podemos hablar de una fe en Jesús:

“Todo el mundo tiene un dios, en el sentido de que para todo el mundo hay algo que ocupa en su vida el primer lugar: el dinero, el poder, el prestigio, la propia persona, la carrera, el amor, etc. Tiene que haber algo en la vida que actúe como fuente de sentido y de energía, algo a lo que considerar, al menos implícitamente, como la fuerza suprema de la propia vida. Si piensas que la prioridad de tu vida la constituye una persona trascendente, entonces tendrás un Dios con mayúscula. Su, por el contrario, consideras que tu valor supremo lo constituye una causa, un ideal o una ideología, tendrás un dios con minúscula. Pero, en uno u otro caso, tendrás algo que para ti es divino.

Creer que Jesús es divino significa tener por Dios a él y lo que él representa. Negar su divinidad significa tener otro dios o Dios, relegando a Jesús y lo que él representa a un segundo lugar en la escala de valores” (5).

El sentido de la fe en Jesús contenido en los Credos históricos de la Iglesia, se encuentra al descubrir que es en la vida, ministerio práctico, enseñanza, muerte y resurrección, de Jesús, donde descubrimos la verdad acerca de quién es Dios y cómo orientarnos en la vida, encontrando la fuerza para vivir de manera sostenible la solidaridad universal en nuestra generación actual y en las futuras generaciones.

De lo anteriormente señalado se sigue que el cristianismo consiste en una causa universal (solidaridad) y una causa particular, que hace posible vivir de manera sostenible esa causa universal a lo largo de toda nuestra vida y de las generaciones siguientes (fe de Jesús y fe en Jesús).

Es en este momento cuando se plantea la pregunta: ¿Cómo se puede hacer compatible, para la Iglesia Episcopal, el dedicarse a una causa universal (solidaridad), tratando a todos por igual, y, al mismo tiempo, el dedicarse a una causa particular, que se comparte únicamente con los cristianos (fe de Jesús y fe en Jesús)?

¿Cómo compatibilizar lo universal y lo particular en el ser y la misión de la Iglesia Episcopal? Este es el Reto que el Neoconstitucionalismo plantea a la Iglesia Episcopal. Si el neoconstitucionalismo no se concibe solo como un movimiento jurídico, sino que, con Zagrebelsky, entra activamente en el terreno del diálogo entre creyentes y no creyentes, entonces hemos de comprender que el neoconstitucionalismo plantea el reto ético a la Iglesia Episcopal de vivir su compromiso cristiano de modo tal que ello no suponga ninguna restricción a su compromiso activo con la causa de la solidaridad universal. En otras palabras, lo particular del cristianismo, la fe de Jesús y la fe en Jesús, son puentes hacia la solidaridad universal, no restricciones o violaciones a la causa de la solidaridad universal. 

            IV Solidaridad universal hacia dentro de la Iglesia

Jesús optó por ir a ministrar a los excluidos de su tiempo, y trató con rectitud a todas las personas, de cualquier clase social, que respondían con fe al mensaje de la solidaridad. Del mismo modo la Iglesia debe, en primer lugar, integrar a las personas que asisten a la Iglesia y que forman parte, de una u otra forma, de los grupos de excluidos de la sociedad. Dicho proceso de integración ha de guiarse por un equilibrio entre la virtud ética de la bondad y la virtud jurídica de la prudencia, con la finalidad de ir progresivamente integrando, en todos los estratos y puestos de dirección de la Iglesia, a las personas excluidas, pero de manera prudente, sin arriesgar una división o resquebrajamiento de los lazos de hermandad que deben imperar entre todos los miembros de la Iglesia.
En este sentido, los miembros de la Iglesia han de ser educados acerca de las características de solidaridad universal del mensaje y praxis de Jesús, y también las personas excluidas han de aprender a, como dijo Pablo, ser tolerantes con los hermanos débiles en la fe, y no reclamar sus derechos, cuando tal exigencia de sus derechos a lo interno de la Iglesia, puede ir más allá de lo prudente (virtud jurídica de la prudencia), amenazando con resquebrajar la hermandad y unidad de la Iglesia.

            V. Enseñanza, predicación y sacramentos. Conversión diaria

La fe en Jesús debe ser una prioridad en la Iglesia. Si un porcentaje significativo de los miembros de la Iglesia no viven a Cristo como el centro de sus vidas, la Iglesia será un club social, una ONG, un partido… cualquier cosa menos la Iglesia, Cuerpo de Cristo, la alternativa a la cultura de la muerte que impera en la sociedad actual. Para ello la enseñanza (no solo a través de la predicación, sino también de otras maneras), a adultos, niños y jóvenes, junto a los sacramentos, deben ser una prioridad. No se trata de cualquier tipo de enseñanza, sino una centrada en un llamamiento fundamentado a la conversión diaria de los feligreses, de modo que vivamos como experiencia cotidiana el arrepentimiento del pecado, el pedir a Jesús ser el punto de referencia de nuestras vidas, y vivir rectamente, en bondad y justicia, en el camino de la solidaridad universal.

Insistimos en que, para que la Iglesia pueda cumplir su función universal, el servicio al compromiso de la solidaridad humana, debe ser tal Iglesia, es decir, hermandad de personas redimidas, que comparten los rasgos distintivos propios de tal Iglesia, la fe en Jesús, y la fe de Jesús. La eficacia de las ONG, partidos y otras asociaciones en pro de la solidaridad universal, es limitado. La Iglesia cuenta con un papel insustituible para el compromiso solidario, pues es una institución con una vocación especial, capacitada para vivir de manera sostenible el compromiso, y transmitir de generación en generación el mensaje de la solidaridad universal, y vivirlo cueste lo que cueste.

Este mensaje de la conversión diaria no solo debe ser expuesto hacia dentro de la Iglesia. Los feligreses deben vivirlo en sus vidas cotidianas, de modo que sus existencias sean un llamamiento a la conversión, a las personas con las cuales entran en contacto. Como sostuvo San Francisco, vamos a predicar a las multitudes y, solo si es necesario, emplearemos las palabras. Este es el auténtico sentido de la evangelización.

            VI. La Iglesia como institución neoconstitucional. Aportes de la Iglesia a la sociedad en general

Sin perjuicio del irremplazable papel (rôle) particular de la Iglesia hacia dentro de la misma, viviendo la fe en Jesús y la fe en Jesús, la Iglesia es también llamada por Dios a desempeñar funciones muy importantes en la sociedad en general. Al ejercer estas funciones estaría realizándose lo que pudiéramos denominar una ética neoconstitucional, es decir, la asunción, en el plano ético, por parte de personas e instituciones de la sociedad civil, de la experiencia de justicia expuesta por Zagrebelsky:

1.      En primer lugar, la Iglesia está llamada a fundar, mantener y reforzar instituciones que brinden apoyo a las personas en sus distintas necesidades (materiales, psicológicas, sanitarias, etc.), partiendo de la base de que se proteja, apoye y defienda a la persona como tal, solo por el mero hecho de ser humano, sin distinciones ni preferencias de ningún tipo por motivos religiosos, nacionales, personales, etc. Esto es hacer realidad el llamado a la ética universal de Jesús. Si existen sociedades protectoras de animales que, como tales, ayudan, protegen, rescatan, rehabilitan y apoyan a animales por el solo hecho de ser animales, se hace imprescindible la existencia de múltiples sociedades protectoras de humanos, que, como tales, apoyen a las personas por el solo hecho de ser humanas. La Iglesia está llamada por Dios a ser la primera de tales instituciones.

2.    La Iglesia debe educar a sus miembros y al público en general, acerca de la teoría de género y otros temas acerca del marco social, económico y político, que han caracterizado y caracterizan nuestras sociedades. En este sentido, en una sociedad que carece de perspectiva histórica, la Iglesia debe comenzar por educar al mundo acerca de a dónde venimos, cuáles son las raíces de la cultura secular, cuál es el llamado del cristianismo a las personas seculares en general, la importancia de la ética, y el tipo de sociedad a la que nos llama Jesús que construyamos entre todos. Ello no implica que la Iglesia actúe como si fuera superior a los no creyentes o a otras confesiones, pues debe ser humilde, buscar el último lugar, el del servicio a los demás, no el de ser servida ni ser colega del poder.

3.    La Iglesia debe capacitar a los miembros y al público en general, acerca de sus deberes como miembros de una comunidad política y económica, sus derechos, su participación en procesos electorales y en la toma pública de decisiones. Se trata de liberar a las personas de cualquier tipo de falta de educación, incluyendo manipulación.

4.    Como hemos indicado anteriormente, debe la Iglesia propiciar un marco de diálogo con aquellos no creyentes y miembros de otras confesiones, que en la práctica vivan vidas comprometidas con la solidaridad universal. Somos de los mismos, y como tal estamos llamados a dialogar. Resulta importante al respecto el llamado de Erich Fromm a fundar “grupos”, vínculos de personas de distintas tendencias que se reúnan periódicamente, reflexionen sobre el legado humanista, y trabajen juntos por los demás.

5.    La Iglesia está también llamada a procurar el fortalecimiento de la familia como pilar institucional de la sociedad. Debe procurar su fortalecimiento a todos los niveles.


VII. Unos desafíos en particular

Vamos a enfatizar un par de desafíos específicos de la Iglesia, en el que se muestra nítidamente la vocación de la Iglesia a la solidaridad universal:

A.    Profundizar y transformar el diálogo interreligioso (incluyendo el no teísmo) en un diálogo que incluya la exigibilidad de los derechos sociales. Se requiere diálogo de la Iglesia con la doctrina jurídica y, en general, ciencias sociales y humanidades, con el objeto de propiciar que los derechos sociales se respeten en cada sociedad. Es frecuente que en un país se reconozcan constitucionalmente derechos sociales, o bien a través de instrumentos internacionales, pero se carezca de normas internas específicas que desarrollen el modo de concretar tales derechos y de facultar su reclamación concreta por cada habitante necesitado. Ello constituye un tipo específico de laguna, según sostiene Ferrajoli. La Iglesia deberá denunciar las lagunas jurídicas, la carencia de instrumentos jurídicos apropiados en desarrollo de cada derecho social, que permita a las personas y grupos exigir el cumplimiento de cada derecho social. Asimismo deberá ser activista para lograr las reformas necesarias para implementar efectivamente los derechos cuya protección se omite en la sociedad.

B.    Entender la ayuda social como parte esencial de la misión de la Iglesia y dirigirla a crear tejido social, redes de afecto y apoyo a la persona como tal, independientemente de sus creencias. Se trata de fundar, consolidar y extender (allí donde existan), centros en los cuales se apoye a la persona como tal, solo por ser humana, independientemente de sus creencias, origen, nacionalidad, forma de vida u otros caracteres. Partiendo del aserto de que en las sociedades está muy extendida no solo la necesidad económica de las personas, sino también la necesidad de orientación, así como las dificultades mentales (depresión, bipolaridad, etc.), se muestra la urgencia de que la Iglesia responda creando centros y redes de apoyo. Una forma de hacerlo sería aprovechar las instalaciones de instituciones de la Iglesia, para utilizar las mismas como centros de apoyo integral a la persona. En dichos centros se brindaría orientación a las personas por parte de trabajadores sociales, apoyo económico a los individuos y familias en necesidad, tratamiento psiquiátrico a las múltiples personas y familias que lo requieren (nótese que de esta manera se estará respondiendo a otro de los desafíos de la Iglesia antes mencionado, el del fortalecimiento de las familias), y actividades especiales. Las actividades especiales estarían basadas en lo siguiente: Un área con café y algo de comer abierto durante muchas horas al día, donde las personas en soledad puedan acudir e interactuar con otras personas, tanto voluntarios que apoyen al centro, como otras personas en soledad y necesidad. Asimismo terapias en grupo y charlas semanales por parte de psiquiatras, que sirvan para que las mismas personas se reúnan periódicamente en unos mismos grupos, y formen amistades entre sí, de modo que las mismas personas en necesidad sean un apoyo unas a otras. El objetivo es emplear no solo la sanidad de la ciencia psiquiátrica, sino también la sanidad de la amistad sincera que se brinden las personas en necesidad, unas a otras. De este modo se generarían redes de apoyo (tejido social) que simbolizan la solidaridad universal de Jesús, y que son una muestra viviente del acercamiento del reino de los cielos a nosotros.


C.    Implementar el Voto Ambiental. Es una forma de crear conciencia en los diversos países, especialmente los desarrollados, acerca de la urgente necesidad de vivir libres de consumismo, utilizando muchos menos recursos y energía, y de adoptar otros cambios que se hacen necesarios para la protección del ambiente. Se trata de disminuir el nivel de vida (sin consumismo) para vivir con más calidad de vida (cualitativo, afecto, solidaridad universal), empezando por lis miembros de las congregaciones. Se podrían entregar certificaciones o reconocimientos a las congregaciones cuyos miembros estén más libres de consumismo y adopten mejores prácticas ambientales. Así como en diferentes momentos de la historia los cristianos han considerado con seriedad la implementación de ciertos votos, el tiempo actual requiere volver a ello, y aplicarlo en materia ambiental. Se trata de un voto de abstención de consumismo (lacra de las sociedades) y de implementar ciertas buenas prácticas ambientales que se seleccionen. 


Lecturas Sugeridas:
Carbonell, Miguel. Neoconstitucionalismo(s). Madrid, Trotta, 2009.

Carbonell, Miguel. Teoría de la Constitución. México, UNAM-Porrúa, 2000.

Carbonell, Miguel y García Jaramillo, Leonardo. El canon neoconstitucional. Madrid, Trotta, 2010.

Ferrajoli, Luigi. Derechos y garantías. La ley del más débil. Madrid, Trotta, 2010.

Ferrajoli, Luigi. Los fundamentos de los derechos fundamentales. Madrid, Trotta, 2009.

Fromm, Erich. And You Shall Be As Gods: A Radical Interpretation of the Old Testament and Its Tradition. Nueva York, Henry Holt & Co, 1966.

Fromm, Erich. ¿Tener o Ser? México, Fondo de Cultura Económica, 1993.

Kant, Immanuel. Groundwork of the Metaphysics of Morals. UK, Cambridge University Press, 1997.

Levine, Ethan. Un judío lee el Nuevo Testamento. Madrid, Cristiandad, 1980.

McAdoo. Being an Anglican. UK, S.P.C.K., 1977.

Neill, Stephen. El Anglicanismo.

Nolan, Albert. ¿Quién es este hombre? Jesús antes del cristianismo. Cantabria, Sal Terrae, 1981.

Ramos Orench, José Antonio. Las María Dolores.

Zagrebelsky, Gustavo. Contra la ética de la verdad. Madrid, Trotta, 2010.

Zagrebelsky, Gustatavo. El derecho dúctil. Ley, derechos, justicia. Madrid, Trotta, 2011.

Zagrebelsky, Gustavo. La virtud de la duda. Madrid, Trotta, 2012.

Zagrebelsky, Gustavo y Martino, Carlo. La exigencia de justicia. Madrid, Trotta, 2006.

NOTAS:

(1) Nolan, Albert. ‘¿Quién es este hombre?’ Jesús, antes del Cristianismo. Maliaño (Cantabria), Sal Terrae, 1981, págs. 99 y ss.

(2) Montero Bustabad, Daniel. Círculo Neoconstitucionalista: Derecho de la Persona y Constitución Económica (Propuesta. Versión 4.0). Publicado en la página bustabad.wordpress.com el 9 de julio de 2014. Consultado el 4 de mayo de 2017 en la siguiente dirección: https://bustabad.wordpress.com/category/constitucionalismo/

(3) Nolan. Op. Cit., pág. 56.

(4) Nolan. Op. Cit., págs. 139 y 140. El énfasis corresponde al original.

(5) Nolan, Op. Cit., pág. 221.