sábado, 28 de julio de 2018

Lecciones de Fe Cristiana Nº 4: Dios como Primera Persona de la Trinidad


Lecciones de Fe Cristiana
Vivida en la Iglesia Episcopal,
Bajo la dirección de la Biblia como norma suprema,
En el camino de la tradición y la Razón

Lección Nº 4:
Dios como Primera Persona de la Trinidad

La Primera Persona de la Trinidad es conocida como Dios Padre. A muchos seres humanos les duele la palabra “padre”, pues el papá biológico que han tenido, o tienen, ha sido causa de sufrimiento. Por ello, para pensar en la Primera Persona de la Trinidad, podemos utilizar otras palabras, que recuerden el significado de Dios a través del amor incondicional que caracteriza a cada una de las Tres Personas de la Trinidad.

El Credo de los Apóstoles dice: “Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”. Por su parte, el Credo Niceno manifiesta: “Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”.

Notemos, en primer lugar, que el Credo Niceno comienza comunicando que Dios es uno solo. Recordemos que la unidad de Dios se encuentra ligada al primer mandamiento en Deuteronomio 6:4-5. De ello se sigue que, dado que Dios es uno, único, entonces su ley de amor al prójimo (Levítico 19:18) es única, sin que pueda existir ninguna otra ley por encima del amor al prójimo (Deuteronomio 12 y 13); por ello el amor al prójimo es la ley suprema (Santiago 2:8). En este sentido, Santiago 1:27 expresa que la verdadera religión consiste en ayudar a las personas con dificultades, y no mancharse del mal.

En segundo término, los Credos comunican que Dios es Todopoderoso y creador. Ello resulta importante por, al menos, dos razones: 1) Dios es nuestro Dueño, en el sentido de que Dios es único; ello implica la relevancia de la ley de amor al prójimo, la cual es suprema, de modo que nosotros sentimos que, por encima de nuestra libertad (autonomía), se encuentra la responsabilidad por los demás (amor al prójimo, solidaridad: Kant, Levinas). Vivimos como si (Vaihinger) aceptáramos que existe algo por encima de nosotros mismos, lo cual es este deber de solidaridad. 2) Dado que Dios es Creador, entonces el rasgo que más caracteriza a las personas, que es la creatividad, debe unirse (sin poder separarse) a la causa del amor al prójimo. En tercer lugar, el Credo Niceno indica que Dios creó todo lo que se ve y lo que no se ve. Ello significa que Dios es absolutamente supremo, de modo que debemos vivir con la certeza de que ninguna sorpresa ni situación nos pueden hacer dudar de la completa superioridad del deber de amar al prójimo (solidaridad).

Los pensadores han formulado muy diversas explicaciones de quién es Dios. No se trata de que lleguemos a una definición rígida de Dios, pues no cabe definición alguna. Se trata más bien de iluminarnos acerca de las muy diversas maneras en las cuales podemos ponernos en sintonía con el compromiso, siempre inexpresable, de Dios:

1.     Dios como la fuerza que lleva a curar las heridas de nuestra mente y corazón, y nos impulsa para cambiar la sociedad hacia la solidaridad (Lerner).

2.     Dios como el proceso hacia la realización personal completa, como individuos y como pueblo (Kaplan).

3.     En este camino resulta valiosa la sabiduría, entendida como la capacidad de una persona (y de un pueblo) de satisfacer sus necesidades de una manera sostenible, priorizando lo que es realmente importante, de modo que se satisfacen las necesidades sin caer en la codicia ni en la agresión (Kaplan).

4.     Religión como monoteísmo ético (Hermann Cohen).

5.     Dios como el fundamento de nuestros valores basados en la ética única del amor al prójimo (Borowitz).

6.     Dios como la experiencia integral de lucha contra todo lo que oprime al ser humano, ya sea opresión física o mental (Fromm). Ello, expresado de forma positiva, sería: Dios como la experiencia integral de solidaridad práctica (comprometida).

7.     Dios, no como un sustantivo ni como un sujeto, sino como un predicado (Kushner). Por ello sólo podemos hablar de lo que es de Dios, es decir, Divino, como el amor, la solidaridad, el cambiar la sociedad y a nosotros mismos…

8.     El ser humano no puede entender lo que Dios es, sino únicamente lo que Dios no es (Maimónides).

9.     Dios como el compromiso integral u holístico con la causa de la solidaridad, unida a la disposición de vivir con la mente y el corazón abiertos, pudiendo ser ayudados de formas que la razón no pueda entender, siempre que vivamos por este camino de la ética del amor al prójimo (dmb).

Lecturas para la próxima semana: A) Filipenses 2: 6-11 B) Colosenses 1: 12-20 C) Efesios 1: 3-10 D) Juan 14:8-11 E) Juan 13:31-35 F) Isaías 52-53 G) Salmo 16 H) Salmo 24 I) Hechos 1:6-11 J) Éxodo 12:1-11 K) Éxodo 12:14-21 L) Hebreos 9 y 10.


Lecciones de Fe Cristiana. Lección Nº 3: Credos: Una Breve Introducción

Lecciones de Fe Cristiana
Vivida en la Iglesia Episcopal,
Bajo la dirección de la Biblia como norma suprema,
En el camino de la tradición y la Razón

Lección Nº 3 – Credos: Una Breve Introducción

Daniel Montero Bustabad – www.monterodaniel.com

A. Introducción

En la Iglesia Episcopal conviven personas con muy diversas formas de interpretar los credos: Algunos se apegan a formas tradicionales de entenderlos. Otros, en un paradigma teológico liberal o progresista, los entienden como formas simbólicas de expresar el compromiso integral con la causa del amor al prójimo o solidaridad como respuesta a los grandes retos que enfrenta la humanidad. Lo más relevante es que todos, tradicionales o no tradicionales, formamos parte de la Iglesia, celebramos el aporte de los credos, de la Biblia, de la tradición y de la Razón, y formamos un mismo pueblo comprometido con el amor al prójimo.

B. El conocido como “Credo de los Apóstoles”

Se formó al unir las respuestas que daban las personas que iban a bautizarse, ante las preguntas de los Obispos acerca de la fe. Es en cierto sentido parecido a un credo bautismal utilizado en Roma en los siglos III y IV. Su forma actual procede de los siglos VI o VII.
“Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

Y en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso. Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable”.

            C. El Credo Niceno

Su origen es discutido pero se podría situar en el Concilio de Constantinopla en el año 381, o bien en el Concilio de Calcedonia del año 451:

“Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro”.

            D. El conocido como Credo de San Atanasio o Credo Atanasiano

Credo compuesto en latín en la Iglesia Occidental, con mayor influencia en el Sur de Francia y en España. Posteriormente se utilizó en Alemania e Italia. Se compuso en el sur de Francia en el siglo V. Su objetivo consiste en expresar la enseñanza de la Trinidad:

“Todo el que quiera salvarse, debe ante todo mantener la Fe Universal. El que no guardare ésta Fe íntegra y pura, sin duda perecerá eternamente. Y la Fe Universal es ésta: que adoramos a un solo Dios en Trinidad, y Trinidad en Unidad, sin confundir las Personas, ni dividir la Sustancia.

Porque es una la Persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo; mas la Divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu es toda una, igual la Gloria, coeterna la Majestad. Así como es el Padre, así el Hijo, así el Espíritu Santo. Increado es el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo. Incomprensible es el Padre, incomprensible el Hijo, incomprensible el Espíritu Santo. Eterno es el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno; como también no son tres incomprensibles, ni tres increados, sino un solo increado y un solo incomprensible. Asimismo, el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios. Y sin embargo, no son tres Dioses, sino un solo Dios. Así también, Señor es el Padre, Señor es el Hijo, Señor es el Espíritu Santo. Y sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor. Porque así como la verdad cristiana nos obliga a reconocer que cada una de las Personas de por sí es Dios y Señor, así la religión Cristiana nos prohíbe decir que hay tres Dioses o tres Señores. El Padre por nadie es hecho, ni creado, ni engendrado. El Hijo es sólo del Padre, no hecho, ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo, no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente. Hay, pues, un Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos; un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos. Y en ésta Trinidad nadie es primero ni postrero, ni nadie mayor ni menor; sino que todas las tres Personas son coeternas juntamente y coiguales. De manera que en todo, como queda dicho, se ha de adorar la Unidad en Trinidad, y la Trinidad en Unidad. Por tanto, el que quiera salvarse debe pensar así de la Trinidad.

Además, es necesario para la salvación eterna que también crea correctamente en la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo. Porque la Fe verdadera, que creemos y confesamos, es que nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y Hombre; Dios, de la Sustancia del Padre, engrendado antes de todos los siglos; y Hombre, de la Sustancia de su Madre, nacido en el mundo; perfecto Dios y perfecto Hombre, subsistente de alma racional y de carne Humana; igual al Padre, según su Divinidad; inferior al Padre, según su Humanidad. Quien, aunque sea Dios y Hombre, sin embargo, no es dos, sino un solo Cristo; uno, no por conversión de la Divinidad en carne, sino por la asunción de la Humanidad en Dios; uno totalmente, no por confusión de Sustancia, sino por unidad de Persona. Pues como el alma racional y la carne es un solo hombre, así Dios y Hombre es un solo Cristo; El que padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, resucitó al tercer día de entre los muertos. Subió a los cielos, está sentado a la diestra del Padre, Dios Todopoderoso, de donde ha de venir a juzgar a vivos y muertos. A cuya venida todos los hombres resucitarán con sus cuerpos y darán cuenta de sus propias obras. Y los que hubieren obrado bien irán a la vida eterna; y los que hubieren obrado mal, al fuego eterno. Esta es la Fe Universal, y quien no lo crea fielmente no puede salvarse”.

domingo, 8 de julio de 2018

La Necesidad Fundamental de la Persona y Cómo Satisfacerla


La Necesidad Fundamental de la Persona y Cómo Satisfacerla
Relacionado con los
Fundamentos de un Proyecto de
Fortalecimiento de la Iglesia San Felipe y Santiago
Además de
Aportes para la Diócesis




Daniel Montero Bustabad


I.                La Necesidad Fundamental de la Persona


¿Cuál es la necesidad  fundamental del ser humano? ¿Cuál es la aspiración implícita, subyacente a nuestros sueños y anhelos más profundos? ¿A qué aspiramos, a saber, por qué suspiramos? Cuando soñamos, dormidos o despiertos, expresando en imágenes aquellos deseos tan arraigados en nosotros, ¿hemos descubierto hacia qué necesidad no satisfecha nos impulsan dichas ensoñaciones?


Por la presente sostenemos que la necesidad más importante de la persona es ser amada incondicionalmente. Por “amor incondicional” entendemos un conglomerado de aspiraciones que giran en torno al anhelo de cada humano de ser algo más que querido por alguien; se trata de ser amada/o de verdad por lo que somos como personas, y por nada más.


A continuación resumimos esas aspiraciones que representan el anhelo de amor incondicional: 1) Ser amado/a por lo que somos como humanos, independientemente de lo que tengamos o no tengamos, de nuestro origen, ingresos económicos, etnia, intereses compartidos con otra persona, clase social, vínculo familiar, cosmovisión religiosa tradicional o liberal, o bien en la línea de reinterpretación secularizante del aporte religioso, etc. 2) Contar con un sentido concreto, específico, para nuestra vida, algo que le dé sentido a nuestro existir, de modo que formemos parte de algo más grande que nosotros mismos y haga que nuestra vida valga la pena vivirla. De conformidad a Viktor Frankl, las fuentes de sentido son básicamente tres: a) La relación: La relación profunda, significativa, con una o más personas, con un ser querido y/o con un grupo del que realmente formamos parte y al cual nos entregamos. Puede ser también la relación-entrega a un valor, como la dignidad humana holística (integral) o la espiritualidad integral. b) La creación: Una obra de arte que creamos, un trabajo que realizamos, una contribución que efectuamos. c) La actitud: Cuando la persona se enfrenta a sufrimientos que son inmodificables (no a sufrimientos evitables, para los cuales hemos de responder con valores de creación y/o de relación), como una enfermedad terminal, la persona aun conserva la posibilidad de responder a dicha situación con una actitud de dignidad humana. Por ello, cuando a Frankl se le recordaba que el ser humano era capaz de crear el genocidio de Auschwitz, Frankl replicaba que, incluso en esa situación, muchos presos entraban con dignidad, rezando una oración (Frankl fue preso en tres campos de concentración, por lo cual cuenta con autoridad para hablar al respecto). 3) Ser importante y valioso, para sí mismo y para los demás, ser una persona imprescindible, indispensable, de quien el mundo no se puede dar el lujo de prescindir, debido a su importancia. 4) Sentido de pertenencia e identidad. Pertenecer a una gran familia, cuyos orígenes se remontan al lejano pasado, se proyecta también al futuro y, respecto al presente, nos une a una gran familia en muchos países. Numerosas personas viven con la necesidad psicológica de contar con un vínculo con un pasado, con una gran familia presente, y con un brillante futuro. Es la necesidad de historicidad y tradición del ser humano.


Sin embargo, la experiencia nos muestra que dicha necesidad se encuentra crónicamente insatisfecha en nuestras sociedades occidentales. Por ello tantas personas caen en anomia, o en el egoísmo (Durkheim), o bien en las garras del miedo a la libertad (Fromm); por ello hay tanto consumismo, superficialidad, vacío o frustración existencial, adicciones, violencia, etc. Ardemos en el anhelo profundo e insatisfecho de ser amados incondicionalmente. Incluso tratándose de cristianos comprometidos, nuestra naturaleza humana requiere que nuestro amor a Jesús sea concretado y canalizado por medio de la activa participación en un grupo de personas en el cual recibamos y demos amor incondicional, y este anhelo se encuentra crónicamente insatisfecho. Lo es porque las Iglesias colocan un credo rígido en sus puertas de entrada, de modo que, de entrada, excluyen a las personas de mentalidad abierta y crítica; las Iglesias suelen aferrarse a interpretaciones de las Escrituras y de la espiritualidad, ampliamente superadas. Se excluye a las personas porque los poderes públicos, por su naturaleza, únicamente pueden proveer bienes y servicios a las personas nacionales (no a los demás, con matices), y los poderes públicos no se encuentran en condiciones de satisfacer muchas necesidades inmateriales; además, aun tratándose de medicinas u otros bienes o servicios (atención médica, psicológica, etc., a discapacitados, por ejemplo), sus recursos son tan limitados, que generalmente las necesidades de los humanos quedan ampliamente insatisfechas. Nuestra necesidad de amor incondicional arde de vacío e insatisfacción porque la familia como núcleo social se encuentra roto por la plaga generalizada de falta de amor, apatía, consumismo y violencia. Ningún grupo ama y protege a la persona solo por ser un ser humano, independientemente de su origen, credo, ideología, recursos o intereses. Como señalamos, incluso las Iglesias se basan en credos que, por definición, excluyen a las personas con mentalidad crítica. Nadie ama a nadie de verdad. Esta es la plaga de anomia, apatía, consumismo, superficialidad y egoísmo que infectan nuestras sociedades e Iglesias, y que constituyen, en realidad, un suicidio colectivo.

Empero, tras años de búsqueda, se encuentra un grupo que, por su potencial espiritual, atisba la capacidad real de encarnar ese amor incondicional de Jesús. Se trata de la Iglesia Episcopal.



II.              El Valor Especial de la Iglesia Episcopal


La experiencia personal de quien suscribe y de otras personas, nos lleva a la convicción de que la Iglesia Episcopal es la única Iglesia (o grupo de personas) que da respuesta (gracias a su forma de entender el Evangelio de Jesús -y el resto de la Biblia-, y a su compromiso con los mismos) a la necesidad fundamental de la persona de ser amada incondicionalmente. Este es el rasgo distintito de la Iglesia Episcopal, su razón de ser, su valor agregado, su valor singular percibido, lo que la distingue de todos los demás grupos seculares, congregaciones y asociaciones.


Podríamos intentar formular, sobre esta base, una declaración de posicionamiento (lema para presentarse ante la sociedad secular y atraer personas) en estos términos: La Iglesia de Puertas Abiertas, Mente Abierta e Inclusiva.


Cada persona comprometida con la Iglesia Episcopal ha de efectuar un aporte a la misma y a la sociedad en general. Las líneas que inspiran el presente documento, podrían ser una contribución a la labor permanente de la Iglesia Episcopal de re-interpretar su misión y las cinco marcas que la caracterizan.



III.            Hacia un Proyecto de Fortalecimiento


Si nos planteamos los fundamentos de un proyecto de fortalecimiento para la Iglesia Episcopal San Felipe y Santiago en Barrio Cuba, con su visión, misión, objetivos y declaración de posicionamiento, hemos de formular, primero, una salvaguarda previa: Las características de las parroquias y misiones de la Iglesia Episcopal en nuestro país son tales, que no resulta posible que las misiones efectúen un planteamiento aislado de su proyecto pastoral, por lo limitado de su feligresía y recursos. Por ello el proceso continuo de re-lectura y re-interpretación de la misión y marcas de la Iglesia Episcopal de nuestra Nación, ha de ser planteado en términos diocesanos, pensados para todo el país en su conjunto, actualizando de forma permanente su visión, misión, objetivos. Además se podría efectuar una declaración de posicionamiento clara ante la sociedad, en los términos antes sugeridos, que oriente la acción de todas las parroquias y misiones, y pueda atraer a la sociedad en su conjunto con la invitación del Evangelio a unirse a la Iglesia.


Si, como ejercicio, hemos de concretar nuestra propuesta a la Misión San Felipe y Santiago, nos encontramos con un dilema: Para una corriente eclesial, la visión, misión, objetivos y declaración de posicionamiento, ha de ser efectuada por los miembros de la congregación, sin que resulte válido el formular una propuesta ya elaborada, que se presente a la simple aprobación por parte de la congregación. Es decir, no cabe presentar “una propuesta ya cocinada” y someterla a validación, sino que la propuesta ha de ser redactada, partiendo desde cero, por el conjunto de la feligresía.


Frente a este tipo de planteamientos se muestra muy crítico el Rabí Lerner, quien señala que no resulta sostenible a largo plazo, en la dirección correcta, una congregación basada en el mínimo común denominador de sus miembros. Por el contrario, debe contarse con un posek que determine y aplique la ley vigente en la congregación, en términos tales que, interpretamos nosotros, la visión, misión y objetivos de la congregación, quedan ya fijados por su director, tal como hace Lerner en uno de sus libros.


En nuestro ámbito también nos encontramos con una corriente que señala que la visión de la congregación debe ser formulada por el pastor (lo cual incluye la visión, misión y objetivos). Una vez elaborada dicha visión por una persona, debe ser comunicada sabiamente a los miembros.


¿Cómo pronunciarnos ante este dilema? Sostenemos la tesis de que ambos enfoques deben integrarse para la Iglesia San Felipe y Santiago. Podría creerse que ello resulta lógicamente imposible, pues, o bien el proyecto pastoral lo formula la feligresía, o bien el sacerdocio como desarrollo de los lineamientos episcopales, sin que quepa mezclar ambos términos contradictorios. Sin embargo, también podría parecer ilógico que exista una Iglesia mundial con instrumentos pugnantes entre sí como la Escritura, la tradición y la razón, pero la vida diaria en comunión, y la espiritualidad, de la Iglesia Episcopal, muestran ampliamente que sí cabe vivir eclesialmente bajo esta aparente contradicción lógica. Por otra parte, también cabría considerar lógicamente imposible la vida próspera de una comunión mundial de Iglesias sin una autoridad central con jurisdicción universal. Empero, la diaria realidad de la comunión anglicana muestra que esta imposibilidad lógica sí es posible en la comunión bajo el Espíritu Santo.


IV.            Lógica Hebrea


Al respecto hemos de efectuar una digresión y apuntar, brevemente, a la diferencia entre lógica occidental y lógica hebrea. La lógica occidental es cartesiana, mostrando que algo no puede ser, al mismo tiempo, “a” y “no-a”. Algo es blanco o negro de forma excluyente, no ambas cosas a la vez. Sin embargo, la lógica hebrea es distinta. Se expresa, por ejemplo, en los refranes y sabiduría popular. Por ejemplo, la conjunción de refranes: “A quien madruga, Dios le ayuda” y: “No por mucho madrugar amanece más pronto”. Desde la perspectiva de la lógica occidental, ambos aforismos son contradictorios, mutuamente excluyentes. O madrugamos o no madrugamos, punto. Sin embargo, la lógica hebrea hace ambas proposiciones simultáneamente válidas y no contradictorias. Se aplica, aproximadamente, así: Si a una persona le flaquea la diligencia, y piensa en sumirse en la apatía, recuerda el dilema: “A quien madruga, Dios le ayuda”, y vuelve a la senda de la diligencia, esforzándose para cumplir sus deberes. Sin embargo, si otra persona enfrenta una situación distinta, ante la cual su nivel de diligencia es tan alta que cae en el estrés y ansiedad por el futuro, entonces viene a su memoria el otro brocardo: “No por mucho madrugar amanece más pronto”, y entiende que ha de esforzarse, y dejar el resto a las manos de Dios, viviendo en paz, pues él no puede hacer que amanezca más rápido. De lo anterior se deduce que ambos términos “a” y “no-a” pueden ser, y son, simultáneamente válidos, y es en la multiforme complejidad de la vida diaria donde se muestra su rica y diversa aplicabilidad.



V.              Propuestas


Retornando al dilema planteado, consideramos que el nivel de espiritualidad y comunión al que hemos de aspirar en la Iglesia San Felipe y Santiago, ha de ser tal, que en un futuro seamos aptos para formular, entre todas y todas, al mismo nivel, un proyecto de visión, misión, objetivos y declaración de posicionamiento de la misma; al mismo tiempo, ello resulta compatible con la posibilidad de que, por la presente, formulemos algunas sugerencias que puedan, eventualmente, ser tomadas en consideración por las y los feligreses de la misma. Qué valioso sería, si varias personas pudiéramos poner por escrito nuestras tesis, y estudiar cada uno los aportes de los demás, antes de reunirnos para elaborar un proyecto para nuestro futuro eclesial, inspirado por la misión y marcas de la Iglesia a nivel diocesano, pero concretados, en términos específicos, para nuestra congregación. De este modo, entiendo, se haría posible la compatibilidad, en espiritualidad y comunión, de la democracia al formular el proyecto, con la recepción de propuestas pastorales arraigadas en las tesis episcopales (misión y marcas de la Iglesia a nivel diocesano).



En desarrollo de la línea argumental precedente, podríamos formular algunas propuestas:


Visión: Ante un panorama eclesial en el cual los credos son más importantes que las personas, se excluye a los seres humanos de grupos discriminados, se mira mal a los empobrecidos, se sostienen interpretaciones de la Biblia arraigadas en el pasado, se propone lo siguiente: Creemos en una Iglesia en el cual el credo admite muchas interpretaciones posibles, viviendo juntos, en armonía y comunión, quienes pensamos distinto, pero unidos por lo que Santiago califica como la “ley suprema”: el amor al prójimo, a saber, la solidaridad. Creemos en una Iglesia en la cual se responde, en solidaridad, a la necesidad fundamental de cada persona, de ser amada incondicionalmente, por lo que es ella como humano, de modo que fomentamos que cada persona aprenda, como dice Pablo, a amar a todas y todos y a trabajar, para tener con qué ayudar a los demás. Siempre hay alguien más necesitado que nosotros mismos, a quien hemos de apoyar. Creemos en una Iglesia que integre a los colectivos discriminados, excluidos y rechazados por otras Iglesias y por la sociedad en general. Creemos en una Iglesia cuyos miembros realicen aportes a la sociedad en general y, en la medida de lo posible, contribuyamos a revertir las estructuras injustas que empobrecen a los excluidos y dañan el ambiente (“medioambiente”). Creemos en una Iglesia donde nos amemos todas y todos los feligreses y recibamos en amor a quienes nos visitan. Por todo ello nuestra Visión es una Iglesia donde nos Amamos Sinceramente, Recibimos con Brazos Abiertos a los visitantes, Apoyamos a los Necesitados (todos lo somos, de un modo u otro), Incluimos en igualdad y respeto a todas y todos, y Con Mente Abierta damos la Bienvenida a los Críticos, No Creyentes y No Religiosos.


Reiteramos que la declaración de posicionamiento para presentarnos ante la sociedad, y llamar a las personas a vivir el evangelio como parte de nuestra familia eclesial, es: La Iglesia de Puertas Abiertas, Mente Abierta e Inclusiva.


Nuestra misión se encuentra en las cinco marcas de la Iglesia Episcopal a nivel diocesano, interpretados en el espíritu de lo sostenido en el presente documento.


Los objetivos principales son: -) Oración sistemática, por parte de todas las y los feligreses, acerca del futuro de la Iglesia San Felipe y Santiago, y los pasos que hemos de dar al respecto. La oración sería tanto en la eucaristía, como en otras actividades, como en las devociones privadas. -) Efectuar sucesivos llamamientos a los feligreses para abrirse al mensaje de la conversión diaria. Ello de modo que, quienes permanezcamos en la Iglesia, seamos personas que diariamente nos convirtamos a Jesús y Le permitamos ser el centro de nuestras vidas. -) Discipular y capacitar a los miembros de la Iglesia. -) Evangelizar, tomando en cuenta una doble declaración de posicionamiento ante la sociedad: a) Ante la sociedad en general, en los términos antes indicados: Iglesia de Puertas Abiertas, Mente Abierta e Inclusiva, destinado a llamar a la conversión e integración en la Iglesia, a todas aquellas personas que, independientemente del lugar en que vivan, sean críticos, o aparentemente no religiosos o no creyentes, abiertos a la solidaridad. b) Ante los vecinos de Barrio Cuba, se realizaría, entre los feligreses de la Iglesia, un proceso de diagnóstico y planificación entre todos los miembros en espíritu de igualdad, de modo que, de ese proceso, se formule una visión, misión, objetivos y declaración de posicionamiento, propios de la Iglesia destinados a los vecinos de Barrio Cuba.


Los objetivos subsiguientes son: -) Mantener y perpetuar el ambiente de amor, compartir y alegría en las y los feligreses, celebrados en cada una de nuestras reuniones. -) Darse a conocer a las madres, padres, niñas y niños del Hogar-Escuela, invitándolos a los estudios bíblicos y a la eucaristía. -) Realizar actividades para invitar a la comunidad a conocer la Iglesia. -) Certificar a la Iglesia San Felipe y Santiago como Iglesia (no solo como Hogar-Escuela) Carbono Neutro. Para ello realizar las mejoras que se requieren, en especial en lo que se refiere a platos y utensilios que se utilizan, y reutilizar, separar, clasificar y disponer los residuos apropiadamente. -) Potenciar la presencia y, evangelización en sentido implícito, que ejercería la Iglesia al posicionarse ante la sociedad como un referente ético-solidario atractivo ante personas (aparentemente) no religiosas, no creyentes, de pensamiento secular pero que otorgan a la solidaridad el centro de sus vidas.


Un programa de trabajo podría incluir: -) Oración sistemática, por parte de todas las y los feligreses, acerca del futuro de la Iglesia San Felipe y Santiago, y los pasos que hemos de dar al respecto. La oración sería tanto en la eucaristía, como en otras actividades, como en las devociones privadas. -) Entre los feligreses de la Iglesia, un proceso de diagnóstico y planificación entre todos los miembros en espíritu de igualdad, de modo que, de ese proceso, se formule una visión, misión, objetivos y declaración de posicionamiento, propios de la Iglesia destinados a los vecinos de Barrio Cuba. -) Mantener y perpetuar el ambiente de amor, compartir y alegría en las y los feligreses, vivido intensamente, en alegría, en cada una de nuestras reuniones. -) Continuar con la eucaristía como portón de bienvenida a los visitantes y para nuestra edificación. -) Fortalecer el compartir los alimentos después de la eucaristía, en el mismo ambiente de cordialidad que abraza en sororidad a los visitantes. -) Seguir con el recién inaugurado estudio bíblico de los jueves, e incluir en el futuro otro u otros días (aporte de la Pbtera. Monterroza). -) Capacitar más a nuestros feligreses en la Biblia, en un futuro Estudio Bíblico de los domingos antes de la Eucaristía (también aporte de la Pbtera. M.). Ello para que seamos más y mejores personas capaces de evangelizar a los demás. -) Ofrecer enseñanza a quienes quieran ser parte de nuestra familia eclesial (Ídem.)  -) Perdurar en apoyarse en la conexión con el Hogar-Escuela para invitar a madres, padres, niñas y niños, a la Iglesia, aprovechando para ello las actividades para madres y padres del Hogar-Escuela (aporte de la Pbtera. M.). -) Abrir en el futuro próximo sesiones de cine cristiano para la familia, invitando a la comunidad; aunque las actividades se realicen en el Hogar-Escuela, se requiere el apoyo de otra congregación para la organización (aporte de la Pbtera. Monterroza). -) Organizar actividades de bingo, venta de garaje y otros, como medio de que los visitantes conozcan la Iglesia y, de manera breve, reciban una invitación espiritual a unirse a las actividades de la Iglesia. -) Certificar a la Iglesia San Felipe y Santiago como Iglesia (no solo como Hogar-Escuela) Carbono Neutro. Para ello realizar las mejoras que se requieren, en especial en lo que se refiere a platos y utensilios que se utilizan, y reutilizar, separar, clasificar y disponer los residuos apropiadamente. -) Utilizar la conexión con la Defensoría de los Habitantes y otras instituciones, para promocionar la Iglesia como congregación libre de discriminación e inclusiva, abierta a las personas no religiosas, no creyentes, que hacen de la solidaridad el centro de sus vidas. -) Ejercer evangelismo boca-a-boca ante las amistades, en nuestros trabajos, con conocidos, invitándolos a abrirse al evangelio y visitar la Iglesia, a todas las personas que valoran (o pueden llegar a valorar) el amor al prójimo (solidaridad) como centro de sus vidas. También a toda persona que nos preste oído. De un modo u otro, todos necesitamos ser transformados por el evangelio. Todos somos presos del pecado y anhelamos profundamente ser amados incondicionalmente; es decir, todos clamamos por la redención en Cristo.



VI.            Características de la Congregación


Se ha de dedicar un apartado a las características actuales de la congregación, con la finalidad de concretar la realidad actual desde la que se parte. 



VII.          Llamamiento Específico a la Lectora y al Lector


La Iglesia Episcopal representa la más prístina manifestación comunitaria del amor redentor de Cristo en la unción del Espíritu Santo. Constituye los brazos y manos con los cuales Jesús abraza a cada persona, expresándole amor incondicional. Se llama a pertenecer a nuestra familia a cada persona que desea entregarse al amor al prójimo en Jesús, es decir, a la solidaridad. Es la familia por la cual el amor incondicional llega a cada persona, incluyéndola solo por ser humana, sin imponerle causas de exclusión. Se ama e incluye al humano independientemente de su origen, recursos, intereses, economía, filosofía, interpretación de la religión. Provee un sentido de la vida insustituible, a través de las relaciones que fomenta con las hermanas y hermanos en la fe y en el servicio a la sociedad, a cada persona necesitada (todos somos necesitados, en un sentido u otro). Nos integramos en familia. Asimismo somos impulsados por la Iglesia a crear, a través de nuestro trabajo, ética y aportes, realizándonos en ello. Ante el dolor, nos acompaña en el ejercicio de valores de actitud sanos. La Iglesia nos provee el marco de pensamiento, y la pertenencia a una familia, en la que nos sentimos como en verdad somos: importantes, imprescindibles, insustituibles, preciosos para Cristo, para la Iglesia, para la hermana y hermano, y para el prójimo. Asimismo la Iglesia provee la realidad de formar parte de una familia inter e intrageneracional, nacional e internacional.


Aunado a lo anterior, concretizando en la Iglesia San Felipe y Santiago, los elementos para el futuro de la congregación se hallan presentes: La oración, la sororidad y amor desbordante de la feligresía, el sacerdocio comprometido, la labor de equipo. La visión, esencial para crear un futuro, se ha propuesto en el presente documento como uno de los varios posibles elementos para re-interpretar diariamente la misión y las cinco marcas de la Iglesia. Rogamos que Dios se pronuncie acerca de nuestro futuro, y las y los feligreses actuemos en consecuencia.


Querida lectora, querido lector, la decisión está en sus manos.
    


Bibliografía Comentada


Banks, Robert. La Idea de Comunidad en Pablo. España, CLIE, 2011. Comunidad en Pablo. Sostiene la tesis de que las Iglesias de Pablo se caracterizaban por su deber de entrelazar orgánicamente los distintos dones-carismas-ministerios de sus miembros, en un ambiente equitativo, de respeto pleno. El respeto a la mujer llegaba a los carismas que hoy consideramos más destacados.


Borowitz, Eugene. Renewing the Covenant. A Theology for the Postmodern Jew. Philadelphia, EEUU, Jewish Publication Society (JPS), 1996. Valioso para hebreos y cristianos, nos muestra una renovada teoría del deber religioso (mejorando el imperativo categórico de Kant), como aquel que equilibra armoniosamente nuestros deberes hacia Dios, la humanidad en general, la propia persona (self) y el pueblo del pacto.


Kant, Immanuel. Groundwork for the Metaphysics of Morals. Reino Unido, Cambridge, 1996. Fundamenta que toda la cosmovisión individual y colectiva debe basarse en la dignidad humana bajo el imperativo categórico.


Kaplan, Mordecai. The Religion of Ethical Nationhood: Judaism’s Contribution to World Peace. EEUU, Macmillan, 1970. Ofrece la síntesis de todo el pensamiento del autor. De acuerdo a la ley de la polaridad, la persona es independiente e interdependiente. Esta es la clave para entender la dignidad de la persona unida a una amplia participación en un pueblo (religioso) de vocación ética. La religión se interpreta como la autoconsciencia de un pueblo religioso, que le hace consciente de su pasado, su futuro, y su peculiar vocación de ser un modelo o servidor para los demás pueblos, expresando y viviendo la “ethical nationhood” (vida de todo un pueblo al servicio de la ética). La sabiduría es fruto de la religión y consiste en la capacidad de satisfacer nuestras necesidades de forma sostenible, evitando caer en los extremos de la agresión, la codicia y la lujuria destructiva, en un marco de sostenibilidad intra e intergeneracional.


Lerner, Michael. Jewish Renewal. EEUU, Putnam, 1994. Ofrece una teología y eclesiología sumamente valiosas, no solamente para congregaciones judías, sino también cristianas.


Morris, Robert. Una Iglesia de Bendición. El simple secreto para desarrollar la iglesia que usted ama. Florida, Casa Creación, 2014. Extremadamente valioso para determinar qué es y cómo se encuentra (práctico) la visión que oriente la Iglesia. Destaca la importancia trascendental que para la Iglesia tiene el encontrar su visión específica como congregación local, y enfocarse en ella. Sostiene que es el pastor quien debe recibir de Dios la visión y comunicarla sabiamente a la feligresía. Interpretamos nosotros que, a partir de allí, al posible miembro de la Iglesia corresponde decidir a cuál Iglesia decide hacerse miembro, dependiendo de su sintoniza o no con la visión explicada por el pastor. Destaca la importancia de una verdad bíblica: Las cosas sanas crecen naturalmente. Preocupémonos por potenciar que nuestra congregación local sea sana. Si ésta lo es, funcionarán los planes para que la misma crezca. En caso contrario no se logrará nada. Valorar.


Ramsey, Michael. The Anglican Spirit. EEUU, Seabury, 2004. Trata del espíritu de la Iglesia Cristiana y de las distintas escuelas teológicas.


Ramsey, Michael. The Gospel and the Catholic Church. EEUU, Hendrickson, 2009. El sentido de la Iglesia se encuentra en el vivir permanentemente la pasión y resurrección de Cristo. Una Iglesia es plenamente católica cuando abraza e incluye a la totalidad de los cristianos, es decir, a la cristiandad entera, sin excluir las congregaciones o Iglesias de otras denominaciones.


Ruiz, David D. La Transformación de la Iglesia. Un llamado a retornar a la esencia genética de la Iglesia. Colombia. Editorial Desafío, 2017. Sostiene que la misión de la Iglesia consiste en el discipulado, tanto hacer discípulos, como formar, moldear discípulos.


Soto Murillo, Rolando. “Diagnosticar, Planear, Organizar en el ministerio pastoral”. En Pastoral Administrativa (CEPAS) Nº 3, San José, Seminario Bíblico Latinoamericano, CELEP, Alfalit, 1987. Sostiene que las labores de diagnóstico, formulación de visión, misión y objetivos de la Iglesia, pertenece a la feligresía en su conjunto. Aporta herramientas para ello.


Stott, John. Basic Christian Leadership: Biblical Models of Church, Gospel and Ministry. EEUU, IVPress, 2006. El liderazgo en Pablo se caracteriza por su humildad, por ser servidores de los demás. He allí nuestro modelo.


Stott, John. The Living Church. Reflections of a Lifelong Pastor. EEUU, IVPress, 2011. Destaca que el papel de la Iglesia consiste en desarrollar armoniosamente su llamado a la adoración, evangelización, discipulado, koinonía (amor dentro de los fieles de la Iglesia local), servicio a la sociedad en general y ministerio ordenado.


Williams, Ralph. Escuela Dominical: El Corazón de la Iglesia. Miami, EEUU, Editorial Vida, 2003. Destaca la Escuela Dominical como centro de la Iglesia.


Daniel Montero Bustabad

Lecciones de Fe Cristiana. Lección Nº 2: ¿De qué Sirve ser Creyente?


Lecciones de Fe Cristiana

Vivida en la Iglesia Episcopal,

Bajo la dirección de la Biblia como norma suprema,

En el camino de la tradición y la Razón

Lección Nº 2 – ¿De qué Sirve ser Creyente?

Daniel Montero Bustabad – www.monterodaniel.com

I.- ¿De qué sirve ser creyente?

Vale la pena ser creyente porque Jesús es la única respuesta plena, completa e integral, a la necesidad fundamental del ser humano.

La necesidad fundamental de la mujer y del hombre, es ser amado/a incondicionalmente. Para más detalles de lo que esto significa, ver: www.monterodaniel.com

Sin embargo, la experiencia nos muestra que dicha necesidad se encuentra crónicamente insatisfecha en nuestras sociedades occidentales.

Ningún grupo ama y protege a la persona sólo por ser un ser humano, independientemente de su origen, credo, ideología, recursos o intereses (sólo Jesús lo hace). Tras años de búsqueda, se encuentra un grupo que, por su potencial espiritual, atisba la capacidad real de vivir (encarnar) ese amor incondicional de Jesús. Se trata de la Iglesia Episcopal. Jesús, por medio de la Iglesia Episcopal, ama a las personas incondicionalmente; ello se debe a lo que sigue: 1) La Iglesia Episcopal de Barrio Cuba es una familia, donde todas y todos nos amamos. 2) La Iglesia no se basa en una interpretación rígida de un credo, que excluya a las personas que realizan una interpretación moderna o postmoderna de la Biblia. Es una Iglesia de Brazos Abiertos e Inclusiva. 3) La Iglesia Episcopal muestra una gran diversidad de pensamientos, donde todas y todos nos respetamos. 4) La Iglesia Episcopal demuestra, con hechos, un gran compromiso social, incluyendo con los sectores más vulnerables de la sociedad. 5) Otros motivos espirituales, que sólo se conocen cuando se es parte de la Iglesia.



            II.- El encuentro personal con Jesús

Lo importante de ser creyente sólo se encuentra cuando tomamos a Jesús en serio, es decir, cuando nos damos cuenta de que Jesús es real, y abrimos nuestro corazón a Él.

            En el Evangelio de Juan, Capítulo 3, Nicodemo se presenta ante Jesús. Lo hace de noche, por temor a ser maltratado por las personas influyentes debido a su amistad con Jesús. Nicodemo acude ante Jesús con el corazón abierto, lo cual es muy, pero muy importante. Nicodemo, como Moisés (Éxodo Capítulo 3), sabe que los milagros no son la demostración completa de que una persona es enviada de parte de Dios. Hasta los malvados pueden hacer milagros. La demostración de que alguien es mensajero de Dios, consiste en su “contraseña”, es decir, en el mensaje que viene a dar. Así como Moisés fue enviado por Dios con un resumen de su enseñanza a través del Nombre de Dios que Moisés reveló al pueblo (Éxodo 3), del mismo modo Nicodemo busca encontrarse personalmente con Jesús para recibir la demostración plena de quién es Jesús.

            En Juan 3, Nicodemo reconoce ante Jesús que los milagros de Jesús muestran quién es Él, porque no son cualquier tipo de milagros, como los haría un malvado (milagros para buscar prestigio), sino milagros al servicio auténtico del prójimo, como dice Isaías Capítulo 61. Pero Nicodemo quiere algo más de Jesús. Y lo encuentra.

Jesús comunica a Nicodemo la “contraseña”, es decir, el mensaje que demuestra que Jesús viene de parte de Dios y que Jesús es el único camino de la salvación plena. Jesús comunica a Nicodemo que la persona debe nacer de nuevo, del agua (bautismo) y del Espíritu Santo. Esto se logra al entregar nuestra vida a Jesús, al confiar con toda fe en Jesús, entregándole toda nuestra vida y nuestras preocupaciones, y confiar en que Jesús hará lo mejor. Asimismo reconocemos ante Jesús todas nuestras limitaciones, faltas y conductas malas que, por acción o falta de acción, hemos hecho contra los demás (pecado), y Le pedimos que nos perdone por su obra salvadora al morir en la cruz por nosotros, y resucitar para darnos vida.

Luego nos comprometemos a vivir la fe cristiana siendo parte activa de la Iglesia; si de niños/as o adultos no fuimos bautizados, pues nos bautizamos. Y si ya estamos bautizados, somos recibidos en la Iglesia (una especie de confirmación), y vivimos como cristianos activos, comprometidos (Ver Lección Nº 1).

Esto es nacer de nuevo. Si, de manera sincera, le decimos esto a Jesús, vamos a nacer de nuevo. Todas las personas necesitamos nacer de nuevo todos los días, porque la conversión a Jesús es una conversión diaria.

Unámonos todas juntas, y todos juntos, para vivir cada día la vida con Jesús, como personas, como familias, y como Iglesia Episcopal.

            III.- ¿Cómo vivir unidos a Jesús?

            Para vivir unidos a Jesús, debemos:

1) Leer la Biblia y orar diariamente. Una sugerencia muy práctica de cómo lograr esto, se encuentra en la película “Cuarto de Guerra” (War Room). Podemos, en un cuaderno, anotar en una hoja algunos textos bíblicos favoritos. Luego escribimos, en otra hoja, una oración de acción de gracias y, más abajo, algunos motivos de agradecimiento. En otra hoja escribimos nuestras necesidades básicas y los nombres de las personas por quienes oramos, sin olvidar la humanidad en general, tan necesitada de Jesús. Con este material de apoyo, cada día podemos tomar nuestra Biblia, y leer un capítulo, empezando por un Evangelio. Luego abrimos el cuaderno, oramos a Dios siguiendo uno de nuestros textos bíblicos favoritos, oramos la acción de agradecimiento y los otros motivos de dar gracias. Finalmente, seguimos con las peticiones.

2) Asistir fielmente a la Iglesia Episcopal, siendo miembros activos de la Iglesia Episcopal.

3) Encontrar una manera en la cual podamos ser útiles a los demás, y comprometernos con ello. El Documental Thrive llega a la conclusión de que, para efectuar un cambio significativo en el mundo, se necesita que una multitud de personas sean de utilidad y servicio a los demás. Para ello cada persona ha de encontrar su manera propia de practicar la solidaridad a través de involucrarse en algo concreto al servicio a los demás, y comprometerse realmente con ello.

4) Vivir con ética y compartir con los demás nuestra fe en Jesús y participación activa en la Iglesia Episcopal.